EMPUJAR
Desde el punto de vista del vigor mecánico, lo que suele comprenderse como “fuerza”, uno de los dos patrones fundamentales que realizan los brazos es EMPUJAR, es decir, alejar un objeto de tu cuerpo o, si tu cuerpo es el objeto, alejarte de dónde estés apoyado.
El experimento va a ser muy simple —que no fácil para ti, quién sabe.
¡Eps!
Pero con unas normas precisas a respetar, no porque “saltártelas” sea “malo”, “incorrecto”, “perjudicial” o “lesivo”, pero sí para tratar de ser honesto contigo mismo bajo unas condiciones restrictivas muy bien definidas.
TEST 3: Intenta hacer UNA SOLA REPETICIÓN respetando todas las «normas».
Cuando valoramos cualquier patrón para el que el protagonista es el vigor mecánico, en realidad estamos haciendo una triple valoración:
1. Mecánica
¿Puedes y sabes aplicar suficiente fuerza como para mover lo que quieres que se mueva? En este caso, mover los brazos mientras empujan.
2. Bloqueo
¿Puedes y sabes aplicar fuerza como para NO mover lo que NO quieres que se mueva?
Todos los patrones de movimiento del cuerpo consisten no solamente en generar movimiento (mecánica), sino también en TRANSMITIRLO al resto del cuerpo, algo que es más eficiente cuanto mejor es el bloqueo de lo que no pretendemos mover.
En este caso, tu zona central y piernas, de ahí que no te permitiera apoyar las rodillas en el suelo.
3. Control
¿Puedes y sabes aplicar fuerza controlando en cierta medida ambos aspectos al mismo tiempo, la mecánica y el bloqueo del patrón?
En este caso se trata de una tarea simple con solo dos variables en juego y, en realidad, muy poco movimiento.
¿Te imaginas cuando los patrones y tareas vigorosos se tornan más complejos?
Si has podido realizar UNA SOLA REPETICIÓN de este patrón, la valoración es positiva.
Si no, también lo es, porque has aprendido que tu cuerpo no sabe o puede tanto como tal vez creías acerca de empujar en su versión más fundamental y para una única ejecución del gesto —imagínate como para concatenar varias o abordar tareas más complejas que impliquen empujar.