Sentadillas y meditación, igual de inútiles

Igual de inútiles si no hay continuidad, si no hay algo más tras ellas, si no se les da sentido.

No dejo de insistir. Es una cuestión evolutiva. Desde el dominio ecológico, desde el desarrollo exponencial de la conciencia, el hombre se convirtió en el primero en poder elegir. De hecho, tal como están las cosas, elegir ya casi se ha convertido en un deber, si es que se pretende vivir sano, sentirse bien. Y para ello, hay que “vivir a propósito”, escoger, practicar, mover… cuerpo y mente.

Para mí, la sentadilla y todas sus versiones –la de verdad, la evolutiva, no la de los 90 grados del fitness ni la del levantamiento de peso– y la meditación son herramientas básicas del movimiento. Sí, la meditación también, algo así como moverse sin moverse.

Ahora bien, si se quedan en eso, en sentadillas y meditación, en la práctica de unos pocos minutos al día, ambas son exactamente igual de inútiles.

No me refiero a la continuidad como perseverancia, sino al hecho de servir, de ser utilitarias, de tener sentido, de formar parte de un “algo más”, de mantener su “espíritu” a lo largo de toda la jornada, de toda la vida, y sin misticismos.

Como decía, la sentadilla es una base, un principio de movimiento físico, y como principio, algo que debe generar una continuidad. La sentadilla es el inicio de una nueva y al mismo tiempo ancestral forma de movimiento, cerca del suelo, donde la corrección y alineación postural desaparecen, donde empieza el juego natural, espontáneo de nuestra capacidad real de movimiento, donde se asientan los cimientos de movimientos mucho más complejos, como caminar, correr, gatear, saltar, trepar…

Como decía, la meditación es una base, un principio de movimiento mental, y como principio, algo que debe generar una continuidad. La conciencia plena es el inicio de una nueva y al mismo tiempo ancestral forma de pensar, en el presente, pensar sin pensar, donde el ego y los juicios se quedan a un lado, donde empieza el juego natural del asombro y la incertidumbre diarios, donde se asientan los cimientos la interdependencia de todas las cosas, donde se aceptan y disfrutan la mediocridad y la suficiencia, donde cuerpo y mente vuelven a encontrarse…

Puedes hacer mil sentadillas cada día. Si se quedan sólo en eso, en sentadillas, son inútiles.

Puedes sentarte a meditar dos horas todos los días. Si se queda sólo en eso, en un rato sentado contigo mismo, es inútil.
 

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