​El mejor modelo de zapatillas de invierno para moverse y sus 4 virtudes

Ei.

Una cosa.

Que esto no es un clickbait.

Lo del mejor modelo de zapatillas va en serio.

No era para que abrieras esto.

Por supuesto que, si las condiciones invitan y lo ves factible (esto puede ser muy personal), lo mejor que puedes hacer es moverte descalzo.

Luego, en caso de calzarte, pues ya sabes.

Lo ideal es que la zapatilla que escojas represente para el pie la mínima interferencia sensitiva y mecánica.

Es decir, que el pie (y el cuerpo) se entere de lo que está pasando y se pueda mover con la máxima libertad posible.

Una zapatilla minimalista, dicen.

Luego, otra cosa.

Fíjate en que he dicho de invierno.

Si fuera de primavera o de otoño te diría otro modelo.

Si fuera verano, otro.

Pero si es invierno, para mí, es este.

Y mira que, en realidad, hay rasgos que no le harían encajar en la definición más purista de zapatilla minimalista.

Pero es que hay otros factores más importantes que las definiciones.

Y ahora empieza la lección de este correo.

Lo fundamental, siempre, es el contexto personal.

Los dineros, el uso y la “forma individual” de cada cual también cuentan.

Entonces, por ejemplo, aparte de que quiero que me abriguen por aquello de que son de invierno, para mí también hay dos aspectos que juegan un factor clave:

  1. La durabilidad.
  2. La adaptabilidad.

Sobre la durabilidad, qué decir.

¿Acaso no mola invertir pasta en algo y que dure muuuuuuucho tiempo?

Porque… mira.

Un secreto:

Actualmente, el gran handycap de las marcas más famosillas de zapatillas minimalistas sigue siendo el mismo de siempre.

Precisamente, la poca durabilidad.

Ojo, si las usas para posturear, nada que decir.

Pero si vas a moverte, si vas a moverte de verdad…

Si las vas a estrujar y hacer girar y exprimir y deslizar y redoblar…

Ni Vivo ni Merrell ni Xero ni lo que te dé la gana, que ahora hay cien mil marcas.

Al poco tiempo, al muy poco tiempo se te van a romper.

Sobre todo de las costuras y las gomas del antepié.

Y encima se desgastan súper rápido.

Mal negocio.

Después, algo más importante todavía:

La adaptabilidad.

Este modelo, el que he usado ya por tercer invierno, es una pasada.

¿Por qué?

Porque, aparte de lo que comentaba más arriba, una vez las has usado un tiempo, diría que cuatro o cinco semanas, no son zapatillas.

¡Son como un guante!

No sé cómo ni por qué.

Bueno, sí.

Porque están muy bien paridas, claro.

Y porque, bueno, una cosa lleva a la otra.

El hecho de que sean duraderas implica que los acabados deben ser muuuuy buenos.

Y eso hace que también se adapten mucho mejor.

Y viceversa.

Total que, más allá del abrigo, al final tienes unas zapatillas que:

  • Permiten que el cuerpo se entere de cómo te estás moviendo.
  • Te dotan de libertad de movimiento.
  • Son duraderas.
  • Se adaptan a tu contexto personal como ninguna otra.

Por eso digo que son las mejores.

Y ahora, la moraleja de hoy:

En términos de movimiento, justo eso es lo que deberías buscar en cualquier “aventura” en la que te embarcaras.

Conciencia, libertad, durabilidad y adaptabilidad.

Si nos lo llevamos a cuestiones de movimiento integrado en la vida cotidiana, que no es poca broma, porque al final es lo que queda y lo que más va a calar “hagas ejercicio” o no, es justo lo que desarrollaremos aquí:

Movilidad Natural

Rober

PD: Onitsuka Tiger Mexico 66. Sí, las de Kill Bill.

PD2: entre todo lo de arriba, lo de duradero es poco. Porque es para siempre. Es algo que puedes hacer que dure para toda tu vida. Una inversión para aprender y ser autónomo ahora, cero inversiones para depender de otros nunca más. Arriba.