Una lección sobre motivación (y más cosas) con mi barbero

​De casualidad, me encuentro por la calle con mi barbero.

Se llama Mustafa, aunque para los amigos es Musta.

Y, bueno, después de nueve años cortándome el pelo cada tres o cuatro semanas, podríamos decir que nos une cierta amistad.

Así que para mí también es Musta.

Musta es de Pakistán, aunque para los amigos es paki.

De hecho, yo no sabía que entre ellos mismos también se llaman pakis.

Ignorante de mí, pensaba que era algo así como despectivo, pero por lo visto no.

También hay otros ignorantes que piensan que por cortar el pelo por 6€ y ser pakis y medio moros y esas cosas son idiotas.

Pero nada de eso.

Musta, aparte de tener un nivel de cultura y conocimiento más que notable, es una de las personas más inteligentes que conozco.

Intuyo que, en parte, es por la educación que recibió en su país, diría que high level, igual que su amabilidad, hospitalidad y respeto.

Y la otra parte se la debe a sí mismo, a su curiosidad, su inquietud, su hambre de saber y comprender –que no es lo mismo, como suele recordarme.

Podría decirse que es un poco friki.

Tanto que cuando se junta con otro raruno como yo, pues como que se nos va la olla un poco.

Solo a veces, no siempre.

Pero se nos va.

Y espontáneamente, sin buscarlo, nos sale hablar como en clave.

En plan típico koan entre maestros y discípulos y samuráis y otros personajes de cuentos zen.

Total, que me lo encuentro por casualidad.

Él baja hacia su barbería.

Yo subo de dejar a Abril en la guardería.

Nos saludamos y me pregunta:

–Pero Rober, ¿tú no vives en XXX? ¿Por qué no subes por YYY? ¿No tardas más por aquí?

–Sí, Musta. Doy algo más de vuelta por aquí. Pero es que pasa una cosa. Tengo un “secreto” –le digo como a escondidas tras una sonrisa guasona.

Y sigo:

–¿Te imaginas lo que le pasaría a mi cabeza si siempre fuera por el mismo camino todos los días? Uff, no quiero que se acostumbre, ya sabes.

Y le guiño un ojo.

Hay quien entiende estas cosas.

Y hay quien no.

Especialmente con el cuerpo.

Sobre todo con el cuerpo.

Ya sabes.

😉

Si lo entiendes, para moverte así tengo este curso:

Locomociones – Muévete con inteligencia y disfruta de un cuerpo hábil

Rober

PD: un día por aquí, otro día por allí, el otro por acá, el siguiente por allá. Ya sabes. En el enlace.