Dos maneras de hacer cardio, la bici y otra

(Tómese la bici como metáfora, que sirve para muuuuuchas cositas esta anécdota catastrófica…).

Hace unos nueve años, cuando empezaba fuerte con lo del Método Natural, quedaba de vez en cuando para “entrenar” con un amigo que le daba a la bici de carretera.

Él siempre me venía chuleando del cardio que tenía.

Los findes hacía tiradas de hasta cuatro horas.

Imagínate.

Total, que le propuse hacer un entreno diferente.

No lo que solíamos hacer, que era como más convencional a base de circuitos de ejercicios monotema, series y repeticiones.

En plan, no sé, flexiones, remos con goma, zancadas y crunches abominables.

Como llevaba un tiempo practicando lo de las “habilidades humanas naturales”, le dije:

Mira.

Vamos a practicar algunos patrones de cuadrupedia.

Luego los vamos a unir en pequeñas combinaciones de dos o tres pasos.

Después los mezclaremos en secuencias más largas.

Y al final hasta improvisaremos un poco.

—​Vale. Chupao —​me dijo.

¿Resultado?

A las primeras series de un par de minutos de práctica “aislada”, patrón por patrón, ya estaba sufriendo.

Las combinaciones sencillas le costaba bastante terminarlas.

Las secuencias… ni eso.

Lo de improvisar ni lo probamos.

Las piernas ya no le daban.

Y el corazón y los pulmones le salían por la boca.

Por no hablar de las dificultades que tenía para recordarlo todo y los cortocircuitos corporales que le suponía combinar tantos gestos, posturas, pasos.

Confusión (fácil) y catástrofe corporal (evidente pero no).

Lo de la confusión es fácil.

La clasificación esa de cardio y “fuerza”, o aeróbico y anaeróbico, es el reduccionismo más cutre de todos los que revolotean alrededor de las “ciencias de la actividad física”.

Y, a nivel práctico en el fit-universo, eso de bici o cinta o elíptica o remo para el cardio… uff.

Es que no voy a perder más mi tiempo ni el tuyo con esto.

Luego, la catástrofe.

Algo evidente pero por lo visto no tanto:

Fíjate en la naturaleza motriz de pedalear sobre una bicicleta, especialmente estática o de carretera.

Míralo de perfil, que lo verás más claro.

Un cuerpo quieto en su mayor proporción, sentado (como el resto del día), acentuando todavía más la insistencia postural de una silla.

Quiero decir, como en una silla pero más que como una silla, ya me entiendes.

Y moviendo las piernas repitiendo miles de veces un único gesto, lineal y muy pobre en función y recorrido.

Más si te fijas en la articulación con más potencial y libertad de las que participan:

La cadera.

Como para no estar más tieso que una alcayata, después.

Sobre todo las lumbares, el cuello y tal.

Tu cuerpo se adapta a lo que le entrenas –recuerda.

En fin…

De toda la vida hasta hace apenas un siglo, ya no voy a decir ni un solo ser humano…

Ni un maldito bicho viviente ha hecho cardio o fuerza.

Se han movido.

Nos hemos movido.

Si te mueves, puedes hacer cardio, fuerza, movilidad… todo a la vez.

Y sentirte mucho mejor, claro.

Una forma que no requiere ni material la puedes aprender aquí:

Locomociones

Rober

PD: depende del “cardio” que hagas, tu cuerpo se adaptará de una manera o de otra. Guay y suelto y coordinado y flexible, o como una piedra.

PD2: no se trata de dejar “tu cardio”. Se trata de entender qué narices le estás provocando a tu cuerpo. Puedes complementarlo con algo más variado, complejo, amplio, diremos que hasta natural. En el enlace.