Lo expliqué hace un tiempo.
Ando enamorado.
Además de enamorado de mi mujer, aclaro.
De otra.
De Judit.
He aquí una enseñanza sobre movimiento integrado en lo cotidiano que, bueno, por si no estás al día, a largo plazo tiene mucha más influencia en tu salud y bienestar de lo que podrá alcanzar cualquier “ejercicio físico”.
Al tanto con las cursivas.
El sábado pasado Meli y yo nos fuimos de concierto.
Nada más y nada menos que al Palau de la Música Catalana.
No conozco un escenario más chulo.
¿A quién fuimos a ver cantar?
A ese otro amor de mi vida que no es mi mujer, que me acompañaba porque también le mola la otra mujer.
Aunque no sé si también lo hace para no perderme de vista y que no haga ninguna locura.
Anyway…
Hablo de Judit Neddermann.
No vamos a repasar todas las bondades de la muchacha.
Centrémonos en lo mejor, lo que más me enamora.
Está claro que cantar como los ángeles es un gran punto a favor.
Pero no va por ahí la cosa.
Porque tener buena voz y cantar bien no es que haya mucha gente que lo haga, pero sí hay bastante gente que lo hace.
Eso no marca la diferencia por sí solo.
Es algo más sutil.
Lo que en mi opinión hace que Judit enamore a su público.
Sin rodeos, va.
Judit no necesita adornos.
Ni músicos, ni auto tune, ni fuegos artificiales y ni mucho menos bailarines meneando el culo para distraerte.
Tampoco complicar de más sus canciones.
Eso lo hacen precisamente los que si les quitas eso… pues… caca de la vaca.
Pero ella no lo necesita.
Ojo.
Eso no quiere decir que no pueda usarlo.
Y, de hecho, su banda es todo un espectáculo.
Especialmente Pau Figueres, un guitarrista fuera de serie.
El complemento que le ofrece a su cantar es coherente, en su dosis justa, con sentido.
Pero insisto.
Un concierto suyo puede durar alrededor de un par de horas.
Y las dos horas las podría pasar cantando ella sola, a capella, tranquilamente.
Y nadie se movería del sitio ni rechistaría.
Te quedarías embobado escuchando y disfrutando, sin más.
Esto, sumado a la sencillez de sus canciones, que para nada hace que pierdan profundidad o significado, es lo que más me enamora de Judit.
Bien.
Después de tantas cursivas y hablando de movimiento…
Espero que quede claro que hay “ejercicios” que pueden ser útiles, sin necesidad de adornos estrafalarios, cuidado, que hasta pueden ser coherentes y tener sentido en un momento dado.
¡Pero!
Pero no son necesarios.
Y, de hecho, que no lo sean, al tiempo que practicas un estilo de vida impregnado de movimiento sencillo, de cierta profundidad y con un significado de esos que te emboban, sin complicarte la vida,
es lo que enamora a tu cuerpo.
Esto lo puedes entender o no.
Es cosa tuya, claro.
Luego, si lo entiendes, puedes incorporarlo en tu estilo de vida para dejar de depender, de necesitar lo del “ejercicio”.
Y vivir en un cuerpo y con un cuerpo enamorado de su movimiento.
Lo es lo que hacemos en Movilidad Natural.
Rober
PD: si de base cantas como Judit con tu cuerpo, luego cuando le añades los adornos lo disfrutas incluso más. Si no, pues bueno, puedes seguir moviéndote a lo Britney Spears. En el enlace.