Una yogui me llama cabrón

No es una novedad.

De vez en cuando me meto con el yoga.

Igual que con el Crossfit o el fitness o la halterofilia o cualquier otra cosa.

¿Tengo algo en contra del yoga?

Pues no.

Pero como me meto con el yoga, pues entiendo que alguien se lo pueda tomar como algo personal.

Y ofenderse.

Y llegar a insultarme.

Es una posibilidad que asumo.

El caso, con el yoga y con todo lo demás, en realidad tiene poco que ver con el yoga y con todo lo demás.

Quiero decir, como casi siempre, lo que digo no tiene tanta relación con el qué.

Más bien con el cómo.

Y ahí es cuando cada cual podría empezar a separar las cosas y comprender realmente qué está pasando.

Por ejemplo y para no liarnos, siguiendo con el yoga…

Yo no me meto con el yoga en sí.

Sino más bien con cómo se imparten el 99% de las clases de yoga y la naturaleza de las mismas.

En este sentido, el yoga mayoritario no se escapa de lo que pasa con todo lo demás que se practica de manera mayoritaria.

Esa dinámica en plan «actividad dirigida de gimnasio cutresalchichero vamos a movernos todos juntos que si no me dicen lo que tengo que hacer y lo hago en grupo pues como que no hago nada y además esto es muy zen y muy cool y queda muy bien decir que hago yoga».

Esto es: el tuntún.

Luego pasa lo que pasa.

Insultos incluidos.

¡Ojo!

Hay una cosa que me mola del yoga chupiflowers.

El positivismo Mr. Wonderful.

Porque, mira, en algunos aspectos hasta tienen razón.

Que las cosas “malas” también tienen su lado positivo y tal.

Me lo explica Cris, que va a clases de yoga un par de días a la semana, en un correo:

«​Buenas, Rober.

¿Cómo estás? Espero que bien.

Yo, como ves, no tengo vergüenza.

Te dije que te escribiría en cuanto terminara tu curso de Invertidas pero al final he tardado más de lo que pensaba, porque he querido asimilarlo, practicar tu “programa” (me encanta eso que haces de jugar con las comillas) y dar un poco de tiempo para ver resultados.

Y como tenemos confi desde Movilidad Natural y Calistenia, voy a permitirme algo…

Qué cabrón.

Ese es mi resumen después de terminar el curso y seguir la metodología que propones durante un par de meses.

En este tiempo he progresado más que en seis años de clases.

Y podría hasta sorprenderme, pero no.

Porque es lo que dices siempre de comprender las cosas y que una vez las entiendes y las haces con cabeza todo resulta mucho más fácil y disfrutas más.

En fin, espero que no te haya molestado mi “insulto”, jeje.

Pero es que estaba estancada con cualquier postura que implicara invertirse o equilibrarse sobre las manos.

Y ahora en unas pocas semanas soy de las pros de clase, jaja.

Te estoy infinitamente agradecida»​.

Ahora mismo no tengo nada más que añadir.

Coge el yoga como “símbolo” y extrapólalo a cualquier cosa que practiques.

Se puede “hacer yoga” o “aprender yoga”.

Para aprender y comprender y dominar y progresar más rápido y disfrutar mucho más del arte de moverte bocabajo, tengo este curso:

Invertidas

Rober

PD: ir a clases borreguiles no tiene nada de malo… si comprendes lo que implica en cuanto a aprendizaje, desarrollo real de tu conciencia corporal, individualización del proceso, etc. Mi recomendación es que lo hagas en «modo entretenimiento». De vez en cuando, mola moverse en grupo, sin más, y compartir cosas y moverse y divertirse con más gente, por qué no.

PD2: el arte de practicar con cabeza, y no repetir como un loro a ver si pillas algo por mucho ommmmm que haya en el ambiente, en este caso para aprender a moverte bocabajo, es en el enlace.