Lo que me pasó pone de manifiesto una de las causas más habituales de lesión, sino la que más, en el fondo, y con muchos matices claro.
Pero para eso estamos aquí.
Para comprender estas cosas.
Y sobre todo para que no te pasen…
Abril, como ya he explicado más de una vez, fue a una guardería internacional.
Éramos 40 familias de 26 nacionalidades distintas.
Y la escuela no era ni bilingüe ni trilingüe ni nada de eso.
Monolingüe 100%.
Entrabas por la puerta y solo se escuchaba y se hablaba en inglés.
(El único que te hablaría en español, solo si era estrictamente necesario, era el director, un gaditano super majo).
Entonces, yo, por aquello de sumergirme en el planteamiento, pues también hablaba en inglés.
Ojo.
Que hablar en inglés no es nada fácil para mí.
Lo entiendo perfectamente, nivel nativo, diría.
Más que nada porque leo en inglés, escucho podcasts en inglés y veo vídeos y pelis y de todo en inglés, mucho más que en español, todos los días desde hace años.
Pero hablarlo…
Pues como no lo practico, me cuesta bastante más.
Mi inglés hablado no es para nada nativo, natural, espontáneo, fluido, como pueden serlo el catalán o el español.
Lo hablo, pero necesito esforzarme.
Aquella mañana iba caminando por la calle, tan pancho, en “modo automático y ausente” total, pensando en mis cosas, absolutamente despistado.
De golpe siento una presencia a mi lado.
Y también escucho algo, un sonido que no acabo de descifrar.
Busco con la mirada.
He tenido que rotar el cuello rápidamente.
Porque ella ya se ha cruzado conmigo.
Nos giramos los dos, sin parar de caminar.
Es Bea, la head teacher de Abril, inglesa de pies a cabeza.
Me viene a la mente lo que he escuchado con un retardo que te cagas.
Ha sido algo así como…
–Hey, Rober. See you later!
He llegado taaaaan tarde.
Pero no es lo peor.
Seguimos manteniendo el contacto visual, mientras nos alejamos medio girados.
Y yo…
…intento reaccionar…
…pero:
–Ahhh… Mmm… Ohhh… Gggg..
Bea se aleja más.
No me sale nada.
Parezco gilipollas.
Sigo intentándolo:
–Gggg… Hhhh… Ssss…
¿¡Cómo es posible!?
Esto es ridículo.
Ya estamos como a cinco o seis metros.
–Hhhhh… Gggg… Mmm… Morning Bea! See you later!!
Dios.
A puntito de lesionarme la lengua que he estado….
Prácticamente cualquier lesión se puede resumir en un mix:
En un momento dado, el cuerpo no ha sabido reaccionar y/o no estaba preparado para soportar la demanda del evento al que se ha visto expuesto.
Si lo miras desde la óptica articular, ampliando ligeramente el zoom, observarás que más que probablemente tus articulaciones tienen puntos ciegos debido fundamentalmente a:
- En la mayoría de los casos, falta de exposición en diversos sentidos.
- En el mejor de los casos, exceso de repetición en unos pocos sentidos –lo que a su vez agrava el punto anterior.
Si pretendes minimizar los riesgos de lesión (evitarlos al 100% es una quimera), no se trata de explorar TODAS las posibilidades en todas sus formas y variables, especialmente la carga y la intensidad.
Eso sería misión imposible, porque esas posibilidades son infinitas.
Pero, joder, como mínimo que lo más básico, cotidiano y “natural” esté cubierto, ¿no?
Al menos para poder defenderte casi casi de manera automática, espontánea, con cierta naturalidad ante las demandas del día a día.
Obviamente, no puedes hacer como yo con el inglés, que lo hablo de uvas a peras y de cotidiano no tiene nada.
La diversidad y la variabilidad implícitas en la incertidumbre de la vida cotidiana hay que practicarlas ni que sean cinco minutitos todos los días.
Y es una de las muchas cosas que desarrollamos y practicamos en Movilidad Natural.
Rober
PD: para que tu cuerpo no se quede clavado como mis Hhhh… Mmmm… Ggg… Ssss… en cualquier momento del día, es en el enlace.