Guía. Cómo resolver el problema de conciliación para moverte mejor

Este es, con diferencia, más allá de cuestiones específicas sobre movilidad, el problema sobre el que más preguntas me llegan.

Y mira que la solución es sencillísima.

Y mira que, aunque lo sea, es de lo que más cuesta aplicar.

De tanta basura que nos han metido en la cabeza.

Es tan habitual que seguramente tú también te lo preguntas a veces.

El problema sobre el que más me preguntan ronda lo que me pregunta Rosa, que (todavía) no ha hecho ninguno de mis cursos:

«Hola Rober,

Lo primero decirte que me encantan tus correos y tu libro y todo lo que explicas.

Cambiar mi mentalidad para aceptar y aprovechar mi “mediocridad” (es que esto me flipa) me ha ayudado mucho a no ser tan exigente conmigo misma, soltarme y querer jugar, que yo venía de mucho “hacer ejercicio” y ser muy cuadriculada y repetir siempre lo mismo.

El problema que me encuentro es que con tantas cosas por hacer y las posibilidades que explicas no sé cómo encajarlo en mi vida.

Con las niñas, el trabajo y más cosas es muy difícil sacar tiempo».

Bien.

Ahora que lo releo, aquí hay dos problemas, no uno.

El primero, al que me refería arriba, es una cuestión de conciliación.

Cómo explorar tanto, cómo moverte hacia la diversidad y la complejidad y la frecuencia con lo cargadas que están nuestras vidas.

Enseguida lo vemos.

El segundo, el que acabo de ver, es un lío del que tal vez yo mismo sea algo culpable.

¿Culpable por qué?

Por insistir tanto en lo del movimiento integrado.

Y como por cultura somos polares, binarios, pues creemos que “todo” tiene que ser movimiento integrado en el día a día.

Cuando yo nunca he dicho eso.

Ni tampoco hago eso.

Mira.

Hay una costumbre que pongo en el top de mis prioridades.

Algo que aconsejo sí o sí, si todavía no lo haces.

Reservar varios momentos de la semana para “hacer ejercicio” (pero sin hacer ejercicio).

Para practicar deliberadamente, para moverte intencionadamente hacia una dirección determinada, para aprender y desarrollar algo nuevo.

Hacer esto, guardar dos o tres o cuatro momentos “largos” e innegociables para ti y tu cuerpo es uno de los hábitos más importantes que deberías consolidar.

Fíjate que hasta he dicho deberías, que no lo digo nunca.

Y fíjate también que he dicho “practicar y aprender y desarrollar algo nuevo y moverte intencionadamente”.

Es justo en este tiempo cuando puedes dedicarte a completar uno de mis cursos, que es parte de la duda.

Sin este tiempo RESERVADO, es muy complicado aprender más sobre movimiento.

Ahora el primer problema.

Lo de la conciliación es más fácil de resolver.

MÁS ABAJO LO EXPONGO COMO UNA GUÍA,

pero puede llegar a ser algo como lo que me explicaba Jordi:

«Menudo cambio…

Después de muchos años sufriendo por cuadrarlo todo y como tú dices pelearme con la vida, estoy disfrutando de moverme.

Por las mañanas antes de llevar a mi hijo al cole hago algunas movilizaciones.

Después, antes de recogerlo paro en el parque un rato y practico unas cuantas Locomociones.

Y algunas tardes, si me sale algún hueco, aprovecho para meter cositas de Invertidas y la parte de verticales de La Práctica.

No me lo pasaba tan bien desde que era niño.

No sabes lo agradecido que me siento. Mil gracias».

La guía, entonces, son dos pasos:

1. Aprender nuevas habilidades, direcciones, temáticas, disciplinas…

Si no hay habilidad, no hay posibilidad, no hay movimiento, solo ejercicio.

(Para esto sí necesitas tiempo “extra” reservado para ti, como comentábamos, insisto).

2. Integrarlo en el día a día, aquí y allá. Cuanto mayor y más diverso sea tu repertorio, más vas a disfrutarlo.

Claro, para el segundo punto “hacer ejercicio” programado y tal no sirve, porque no es suficientemente flexible y suele requerir de logística, material, un “programa”, etc.

Por no hablar de la repetición exhaustiva.

Es mucho más factible y viable contar con el mayor número de herramientas y recursos posible que te permita explorar y jugar y moverte de manera diversa y compleja.

Pues eso.

Cuando aprendes cosas puedes usarlas a tu antojo.

Y entonces conciliar el movimiento en tu vida, incluso lo más “chachipiruli” (e igualmente mediocre), es mucho más sencillo.

Y ni te peleas ni necesitas «programas»,  y te sientes mejor y de lo que te pasa en el cuerpo mejor ni hablamos porque es brutal.

¿Por dónde empezar?

Por lo que te va a dar más posibilidades y representa un mayor cambio para tu movimiento (y movilidad y resistencia y coordinación y…), sin duda:

Locomociones

Rober

PD: Primero aprendes intencionadamente durante 12 semanas, con 2 sesiones a la semana. Luego lo usas integradamente o cómo te dé la gana el resto de tu vida. Arriba.