​Esta olla nos ha salvado la vida (Receta incluida)

Tal cual.

La compramos hace cosa de un año.

No dejaba de recomendármela mi bro de fatigas cotidianas, Álex, que para estas cosas es un geek de la leche, y más si van de la mano de su pasión por la cocina.

«Píllatela, bro, que no te arrepentirás», insistía.

Yo me resistía un poco, porque pica un pelín.

Pero sin duda alguna, después de un año dándole caña, es una de las mejores inversiones que hemos hecho en la vida.

¿Por qué?

Bueno, ya sabes, que soy un tipo de lo más normal.

Así que estadísticamente lo más probable es que mi vida se parezca bastante a la tuya.

La agenda diaria cargadita.

Mil cosas por hacer.

La casa, la perra, la cría, la compra, el curro, el “entreno”, las relaciones, otros recados…

…y, cómo no, cocinar lo que comemos (por cierto, hábito número 1 para las cosas vayan bien en el “sentido dietético”).

Bienvenido a los malabarismos del circo de la mediocridad.

Total, que esta olla nos ha dado una vidilla brutal, en medio de tanto Tetris a toda pastilla.

La función que más uso es la de olla a presión.

Es una pasada.

Los domingos, a última hora, meto 1.5kg de carilleras de cerdo ibérico (o cualquier otra carne rica), caldo de huesos (que tengo congelado), las verduras que tenga por ahí y la programo 40 minutitos.

Pim, pam, pum.

En un momentito tengo el estofado listo, tan o más delicioso que cuando lo hacía con la CrockPot, pero programándola 6 horas…

Y mi mujer y yo tenemos el tupper de los mediodías de lunes, martes y miércoles.

Hala.

Liberación temporal y logística de campeonato.

Pero espera, espera.

Que no termina ahí.

El trasto tiene no sé cuántas funciones más.

Con esta misma olla puedes saltear, hornear, preparar cosas al vapor, cocer a fuego lento, hervir arroz en plan sushi, hacer yogur, deshidratar verduras y frutas, y hasta usarla como air fryer para hacer patatas o boniatos “fritos” sin apenas utilizar aceite.

De verdad que no te puedes ni imaginar el uso que le llegas a dar, cuando le coges el tranquillo.

Ni tampoco lo bueno que queda todo.

Los primeros meses hasta nos costaba creerlo.

Y yo le mandaba wasaps a Álex…

«Bro, he hecho el pollo rustido / el salmón con calabacín / el pastel de limón, y no veas… ¡Espectacular!».

Y todo con un solo cacharro.

Ojo al dato.

Solo con una herramienta.

No puedo evitar que se me vaya la olla… (yeeeeeseee chistecillo).

Y pienso en las Locomociones.

Cómo practicando solo una “disciplina” puedes sacarle jugo a tu movilidad, resistencia, fuerza (sobre todo de piernas), coordinación, equilibrio, memoria y un largo etcétera.

Y sin necesidad de más “cacharro” que tu propio cuerpo y un cachito de suelo.

Otro salvavidas temporal y logístico, vaya.

Por no hablar de lo rico que se queda el cuerpo.

Rober

PD: la olla es la InstantPot.

PD2: moverte liberándote de tiempo y logística con una sola herramienta multifunción. En el enlace.