​La verdadera razón por la que entreno la fuerza, y no es por salud

Es una cuestión sobre la que he hablado varias veces.

Pero nunca, jamás de forma tan clara.

Lo del “entrenamiento” de fuerza sé que puede sorprender.

Tanto que me meto con lo del “ejercicio”, y mira… entrenando.

No será la primera ni la última vez en la que insistiré que el entrenamiento de fuerza es el único entrenamiento que contemplo como tal, pura y duramente, en forma de herramienta.

Herramienta para moverme mejor, claro.

Si no, tontería.

¿Y por qué como “ejercicio”?

Porque es extremadamente complicado para una persona normal alcanzar ese tan necesario estímulo de vigor de ninguna otra manera.

Te guste o no, es algo indiscutible:

Exponerte a episodios y esfuerzos “de fuerza” es fundamental.

¿Por salud?

En parte, sí.

Pero para mí no es lo más importante, ni de lejos.

Ahora vamos.

Otra cosa, cuidado, son las formas, el cómo.

Ahí es cuando hay varias confusiones convencionales que provocan que:

  1. Mucha gente se tire para atrás cuando escucha hablar de entrenamiento de fuerza (porque lo visualizan rollo machacas o Crossfit o halterofilia o yo qué sé).
  2. Mucha gente que tira para adelante, porque es consciente de su importancia, se compliquen demasiado la vida y pierdan un montón de tiempo (por no hablar de conseguir nulos progresos en fuerza, realmente).

Total…

Si estás en el primer grupo, no le estás dando a tu cuerpo un nutriente esencial de movimiento.

Eso se paga más pronto que tarde.

Y si estás en el segundo, probablemente tienes un lío de narices, con lo simple que es lo de la fuerza y lo poquito que se necesita invertir.

Bien.

Sobre todo esto de la motivación para entrenar la fuerza (que no es por salud primordialmente)

y sobre la simplicidad en logística, infraestructura, tiempo y energía (que llamaremos minimalismo),

por no hablar del grave error de tratar de seguir un programa al uso siendo una persona normal,

hablo en la página de información de este curso para PONERTE FUERTE DE BRAZOS Y PIERNAS de la manera más simple (y flexible) posible:

Calistenia Minimalista – Antiprograma de Fuerza de Brazos y Piernas

Rober Sánchez