Dudas en torno al sobrepeso y el movimiento

No sé por qué, últimamente me han llegado varias cuestiones relacionadas con practicar movimiento contando con cierto sobrepeso, cada uno el suyo.

Y me gustaría decir algo claro al respecto.

Antes, cuidado.

Ante las insinuaciones o sospechas de gordofobia.

Que uno por aquí tiene su marca personal a los 20 años de 106.5 kilos concentrados en la zona media en forma de grasa y agua.

O sea que… he estado ahí.

Y sé lo que implica, al menos en mi caso a nivel de complejos, falta de confianza, estigma social, lucha emocional, ansiedad, no saber qué hacer para dejar de comer basura compulsivamente, etc.

*Esta es mi experiencia y no tiene por qué ser la misma para todo el mundo, pero en general los “gordos” pasamos por lo mismo, que ninguno de nosotros somos tan especiales.

Así que de lo del odio y el juicio y tal por aquí no hay nada.

Todo lo contrario.

Solo conciencia.

Darse cuenta.

En estrictísimos términos de movimiento –que no me puedo meter en otras cosas.

Bien.

Lo que quiero decir al respecto:

Puedes moverte exactamente igual que cualquier otra persona aunque tengas sobrepeso.

Y me da igual cuánto sobrepeso tengas.

Mucho, poco, regulín, yo qué sé.

Es que da igual.

Puedes moverte.

Ahora bien.

Cuando tienes X sobrepeso, sumado a otras condiciones de tu contexto personal, vale la pena darse cuenta de algo.

Ese sobrepeso probablemente, y solo probablemente, te limita en algunos sentidos.

O sea, puedes moverte exactamente igual que cualquier otra persona, siguiendo exactamente (redundo a propósito) los principios que comparto insistentemente.

Los mismos principios se pueden aplicar a todo el mundo, esta vez sí, con y sin sobrepeso.

*Puedes profundizar en mi libro Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor.

Te puedes mover exactamente igual.

Pero…

Probablamente y solo probablemente, en términos de movimiento te vas a sentir limitado o restringido.

El sobrepeso te va a “molestar” al moverte, para moverte.

Esa es la diferencia.

Pero poder, puedes moverte.

Exactamente igual.

A partir de ahí, haz lo que quieras.

Ojo.

Que el sobrepeso no es la limitación más grave

Hablando de obstáculos y restricciones, ya estés “gordaco” o “mazado” o “fibrado” o lo mierdas superficiales que quieras lo mires por dónde lo mires, hay algo que nos limita mucho más.

Lo hablaba con una de las chicas más fit del gimnasio al que voy ahora durante el invierno.

Que me vio con mis cosas y me preguntó:

–Pero tú has trabajado en el circo o eres bailarín o algo de eso, ¿no?

No, cariño.

Soy una persona normal que dejó de “hacer ejercicio” y empezó a moverse.

A los 30ytantos, por cierto.

La limitación grave, chunga:

Puedes llegar a creer (y no es culpa tuya) que por estar en forma y muy fuerte y con mucha resistencia e incluso una movilidad que lo flipas, te mueves bien.

Pero luego nada de nada.

Cuentas con la capacidad, y eso está muy bien.

Pero después no sabes usarla, aplicarla, expresarla.

Y la cosa sigue torpe, descoordinada, cortocircuitada.

Es como el síndrome de Tío Gilito.

Tener la cuenta llena de pasta y centrarte en seguir acumulando más y más y más.

Y no disfrutar de la vida.

Para hacerlo, gosarlo digo y dejar atrás al modo Robocop, en términos de movimiento, siempre recomiendo empezar casi casi como los bebés.

Más de uno, por no decir todos, al tercer «entrenamiento» están muertos y piden clemencia.

En este curso:

Locomociones – Muévete con inteligencia y disfruta de un cuerpo hábil

Rober