*Esto lo escribí al día siguiente de hacer mi primera clase de XXX.
Ayer hice mi primera clase de XXX.
Digo XXX porque si algún día lo desvelo será en el futuro, no hoy.
Y porque, en términos de movimiento, lo que puedes aprender con esta entrada es independiente de XXX.
El caso es que ayer fue mi primer día de XXX.
XXX es tremendamente complejo, y físicamente puede llegar a ser espectacularmente exigente.
Yo ya lo encaraba con una actitud de mediocridad absoluta.
Que es dónde está la chicha, en hacer lo que no sabes hacer.
Lo de repetir y repetir y repetir lo que ya sabes hacer te funde el cuerpo y te fríe el cerebro y viceversa, si es que hay diferencia.
Por eso me he lanzado a aprender.
Es decir, no «hacer XXX» como quien hace yoga o hace Crossfit (y mucho menos «hacer ejercicio»).
Que cuando te pones a aprender algo, lo de los beneficios del ejercicio ya vienen solos, leches.
Y, mira tú por dónde, pasaron dos cosas:
La primera no es el tema del día, pero quiero mencionarla porque te llevarás una lección de gra tis.
Resulta que el profesor se sorprendió.
Y me dijo algo así:
—Co ño, Rober, para no haber practicado nunca XXX no se te da tan mal. De hecho, en 1 clase te he enseñado lo que suelo enseñar en 6 o 7.
—Oh… A ver —le respondí —Es que ya te dije que moverme me he movido mucho últimamente. Complejo, diverso, tocando diferentes palos. Y, claro, los puntos se conectan. Supongo que lo que ha pasado hoy ha sido por eso.
Porque… Lo confieso:
Hasta yo mismo me sorprendí.
¿Medallita para mí?
No.
Enseñanza: si te mueves de manera generalista luego puedes pillar rápidamente cualquier especialización.
Qué cuerpo. Qué vida.
Oh.
La segunda es más importante.
Mira.
Ayer me lo pasé muy bien.
Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, que no me divertía tanto.
Y mira que era algo que no había practicado nunca como tal, como XXX.
Y mira también que fue realmente intenso, tanto física como mentalmente.
Que absorbí en una clase lo de 6 o 7.
Fíjate en esto:
Gran parte de lo que practiqué fue moviéndome bocabajo.
No en estático, no verticales.
Moviéndome con el culo por encima de la cabeza, para que nos entendamos.
Y no se me dio nada mal, aunque no tuviera ni papa de XXX.
Y me lo pasé pipa, como nunca en mucho tiempo.
Aquí acabas de leer una gran lección.
Pero te cuento una cosa más.
Ojo.
Si miras tu cuerpo en vertical, pueden pasar dos cosas:
1. Que tu cabeza esté por encima de tu culo y tus pies.
2. Que tu culo e incluso tus pies estén por encima de tu cabeza.
¿Has explorado y eres hábil en ambas posibilidades?
Pues tienes a tu alcance todo el resto.
¿No sabes moverte bocabajo?
Pues te estás perdiendo la mitad.
De posibilidades, digo.
Y de diversión, por supuesto.
Para empezar con cabeza y consolidar los cimientos tengo este curso:
Invertidas — El arte de moverte bocabajo
Rober
PD: si quieres aprender y acceder a la otra mitad de posibilidades y divertirte en esa otra mitad, o sea, divertirte el doble. Arriba.