Qué le dije a Paula Badosa cuando se rompió la espalda

Cuando Badosa se lesionó en primavera de 2023, le escribí un email.

Lo comparto, porque se pueden aprender muchas cosas sobre movimiento.

Cantidad de lecciones aquí:

Paula, cariño mío.

¿Cómo lo llevas?

Acabo de enterarme de lo tuyo.

Me sabe fatal, de verdad.

Tiene que ser jodido.

No lo de querer moverte y disfrutar de lo que más te gusta y no poder.

Y sufrirlo “físicamente”, el dolor, lo incapacitante y la impotencia.

Eso ha de ser jodido pero no lo digo por eso.

Digo lo otro.

Después de llegar a ser la número 2 y pasar una muy mala racha, parecía que la cosa iba remontando.

Al menos es lo que he visto en cachitos de tus últimos partidos.

Se te notaba en la cara, además, que nunca engaña.

Y te pasa esto.

A ver cómo te lo digo.

Es que no puedo resistirme.

Los consejos gratis sin haberlos pedido joden más todavía que todo lo otro.

Pero como entre tú y yo hay confianza, allá voy.

Porque verás:

Intuyo lo que te viene ahora.

Con tus expertos académicos alrededor.

Ojo.

Que en lo suyo, en lo del tenis de élite y tal, nada que decir, faltaría.

Doscientas mil vueltas a todos juntos nos dan, y a mí un millón.

Pero es que me temo lo peor.

Hablo de movimiento, ya sabes.

A ti te ha llegado así.

La vida y sus incertidumbres.

Y más cuando le exiges más de lo “normal”.

Pero vaya, que de normal, sin tenis ni nada, también pasa.

Vale.

Te has fracturado una vértebra.

La cuarta lumbar, si no me equivoco.

Te recuperarás y volverás a jugar.

Ya está.

Pero una cosa.

Un pero.

Pero…

No lo hagas solo como te digan los especialistas especializados.

Cuidado, insisto:

De la especialidad y la especialización nada que decir y palante.

Pero es que intuyo lo que va a pasar.

Que te lo van a decir y te lo vas a creer.

Que todo es cuestión de prepararse mejor.

Mejor para soportar el estrés.

Más entrenamiento y mejor entrenamiento para afrontar el estrés al que tus vértebras se ven sometidas.

Porque cuando repites y repites y repites, vamos a decir que el cuerpo se estresa.

A tu nivel más, mucho más.

Y por lo visto hasta qué punto, ¿no?

Ya sabes lo que pasa; qué te voy a contar.

Entonces, muchacha, con todo el cariño.

Pero es que no puedo aguantarme.

De hecho, es lo que le digo a la masa, los “normales”, los de a pie.

Justo por lo mismo pero «normalizado».

Quiero decir:

  • Cuando repites y repites y repites no moverte nada de nada.
  • O “haces ejercicio” siempre de la misma manera, monótona y repetitiva y redundantemente.

Pues el cuerpo y la columna se estresan igual.

Igual que la tuya, digo.

¿Digo que las vértebras de la gente de la calle se fracturarán por estrés?

No he dicho eso.

He dicho que se estresan, mucho.

De otra manera pero igual:

  1. Por repetición de no hacer nada de nada.
  2. Por repetición de hacer siempre lo mismo.

*Ya sabes: planchas, pesas, correr, bici, crossfit, siempre lo mismo y siempre con la columna en la misma posición y para los mismos gestos.

Entonces, a todos ellos les digo lo mismo.

Lo mismo que te digo a ti sin que me lo hayas pedido.

Mira:

No es una cuestión de prepararse más ni mejor.

Es otra cosa.

Es que cuanto más te mueves en una dirección, de una misma manera

…pimpam, pimpam, pimpam…

…más te alejas, abandonas, pierdes facultades en otras posibilidades que no exploras.

Y eso el cuerpo, incluso aunque no tenga nada que ver con ninguna especialidad, lo necesita.

Salir del pozo en el que uno mismo se mete.

Moverse y nutrirse de manera diversa, digo.

Pero esto no es lo que te quería decir.

Ni al resto tampoco.

Es esto, precisamente:

Mañana saco un curso nuevo de movilidad de columna e igual hay cosas que te interesan.

Sobre liberación, control, fluidez, soltura, frescura, energía, vitalidad vertebral.

Y, por encima de todo, de manera extremadamente DIVERSA en base a unas rutinas y secuencia en las que rotas, te inclinas, oscilas, ondulas, deslizas las vértebras.

Por aquello de no caer en la especialización y la repetición exhaustiva y machacona.

Ya sabes.

El estrés y sus cosas.

Y como hay cariño y confianza, tú ya puedes ver de qué va hoy mismo por ahí abajo.

Espero que te sirva.

Mis mejores deseos para esa vértebra – y el resto de las vértebras y del cuerpo entero, que se mueve alrededor de ellas, ojo.

Este es el enlace del curso.

Un abrazo y gran sábado,

Rober