Cómo predecir la esperanza de vida de tu movimiento

Según el gran flâneur Nassim Taleb (el de Antifrágil que, si no lo has leído, no sabes nada de la vida), para conocer la durabilidad de cualquier cosa solo tienes que rebobinar en la historia y ver cuánto tiempo lleva aguantando.

O, dicho de otro modo: cuanto más viejo, más probabilidades hay de que dure más tiempo.

Por ejemplo, si quieres saber qué edificio de Londres tiene más probabilidades de seguir en pie dentro de mil años, solo tienes que buscar el edificio (íntegro) más antiguo de la capital británica.

En este caso la estructura central de la Torre de Londres.

¿Y para qué es importante esto a la hora de moverte?

Pues para saber por qué herramientas prácticas optar de la infinidad de propuestas que te llegan.

¿Y por qué?

Porque si lo que sea lleva más tiempo entre nosotros y, por tanto, sobrevivirá durante más tiempo, es porque es mucho más útil, tolerable y sostenible.

O, por vía negativa: todo lo que no lo es, la propia selección natural de la vida lo va extinguiendo por futilidad.

En términos de movimiento, entonces, la predicción está clara.

Lo que todavía prevalece y seguirá haciéndolo es el movimiento “natural” en sí mismo: caminar, correr, saltar, trepar, equilibrarse, etc.

Y dentro del “hacer ejercicio”, lo más moderno, lo más reciente como la gimnasia sueca y los deportes y los burpees y tal pues lo tienen crudo.

Ahora, ojo.

Dentro de esta última categoría, hay un tipo de “ejercicio” milenario que lleva con nosotros unos 3000 años, algo nada despreciable.

Como todo ejercicio, emergió de la necesidad humana de moverse cuando ya empezábamos a no tener una necesidad real de movimiento.

O sea, fue un invento y sigue siendo un parche.

Peeero…

Insisto: un parche de 3000 años de antigüedad.

Es decir, tolerable, sostenible, fiable, útil y, cómo no, la mar de duradero.

¿De qué se trata?

Yo nunca me he escondido.

De hecho, además de explicarlo, he regalado unas cuantas por ahí en Internet.

Y son la base que utilizamos como herramientas para conocer mejor el cuerpo en el curso Movilidad Natural.

En lo pequeñito y analítico y también en lo grande y global.

Que se sepa, se idearon entre China e India.

Con otro nombre y en otro contexto.

Pero vaya, que son lo mismo y que lo único que he hecho yo es recontextualizarlas, que ya no vivimos en el mismo escenario.

Son las rutinas de movilización.

Y en el Curso de Movilidad de Columna desarrollamos cinco alrededor de la misma.

Esperanza de vida, durabilidad, fiabilidad, sostenibilidad, tolerancia, digo.

Para la columna y para el resto de tu vida.

Rober

PD: existe la confusión reduccionista de que una rutina de movilización es una rutina de “calentamiento”. Y, ojo, calentarte puede ser un uso.

Pero hay muuuuuchos más.

Y uno, especialmente uno, sirve para una cosa que seguramente es la que menos se practica hoy en día y así estamos.

Más allá de constituir un buen puñado de recursos para encontrarte mucho mejor en el día a día.

Lo vemos dentro.

En el enlace.