Pareja italiana me ofrece dinero por Pilates

​De Pilates se pueden aprender muchas cosas sobre movimiento.

Como las sesiones 1×1 presenciales las realizo al aire libre, supongo que hay cosas inevitables.

Hace unos días caminaba con Lula por la playa y me para una pareja italiana la mar de maja.

—​Disculpa, ¿eres entrenador personal?

Oh oh.

—​Bueno, sí pero no, algo así sí, pero no del todo, pero vaya, que sí, aunque… —​respondo yo un tanto confuso conmigo mismo, dispuesto a escucharles.

Me cuentan que llevan unos días viéndome por ahí mientras pasean por las mañanas.

Y que les había llamado la atención cómo «entrenaba», a veces yo solo y otras con mis clientes.

Y en uno de esos giros repentinos en plan tragicomedia me sueltan:

—​Bueno, total, que nos preguntábamos si nos podrías enseñar Pilates. Porque… Tú haces Pilates, ¿no?

Tal cual, te lo juro.

Me quedé un poco a cuadros.

Supongo que me habrían visto en algún momento usar algo que quizás yo haya extraído de eso del Pilates.

Porque a ver, ojo.

Yo trabajé como profe de Pilates entre 2004 y 2007.

En su momento me formé, lo encontraba y sigo encontrando útil, me gustaba y lo disfrutaba, y se pagaba muy pero que muy bien (ahora no tengo ni idea).

Entonces, claro, como siempre explico, para mí lo importante es culturizarse en movimiento, tener una caja de herramientas de movimiento para utilizar según el momento y contexto.

Saberlas usar para contar con más posibilidades y libertad, no que ellas te usen a ti para encerrarte en su jaula de normas y dogmas, digo.

E intuyo que me verían usar algo con alguien y deducirían «mira, este hace Pilates»​.

Y por eso me preguntaban.

¿Mi respuesta?

 «​No.

No os puedo enseñar Pilates.

Tampoco os puedo enseñar gimnasia, yoga, calistenia, danza, qigong o parkour.

De hecho, mis conocimientos en todas estas áreas son medianitos.

¡Ahora!

Lo que sí puedo hacer es guiaros para conocer y practicar un poquito de todo.

¿Por qué?

Básicamente, porque es más rico y le sentará mejor a vuestros cuerpos.

¿Y para qué?

Para moveros mejor, con más conciencia, diversidad, adaptabilidad, versatilidad… ¡Libertad!

Y a vuestra manera.

No a la mía ni la de nadie ni mucho menos a la de ningún método o sistema.

Solo a vuestra manera».

¿Qué me respondieron?

Las verticales, rodados, piruetas, deslizamientos por el suelo, ruedas y otros patrones de locomoción que enseño en mi mentoría La Práctica también se basan y resumen en eso.

Si quieres moverte bien y rico y libre, te ayudo.

Aquí: La Práctica. Exploración – Aprendizaje – Diversión

Rober

PD: ​me dijeron que no, que querían hacer Pilates. Está bien. Yo, para mí y los míos, prefiero el movimiento. En el enlace.

Analicemos en serio los burpees

Solo ten en cuenta esto.

Escribo estas líneas a las 6:03 de la mañana, después de un paseo matutino de diez minutitos.

Las mejores ideas, las más inspiradoras, los clics con más impacto en mi vida, han ocurrido de esta manera y a estas horas.

Acabo de tener una alucinación.

Jiddu Krishnamurti fue un pensador que dedicó toda su vida a indagar acerca de la naturaleza de la conciencia humana y la separación mental entre el observador y lo observado.

Por muy “raro” que parezcan el tema y su nombre, no te pienses que era un tipo al estilo Osho, con sus Rolls-Royce, rituales y orgías.

Al contrario, una de sus propuestas más firmes era que rehuyéramos de todo ritual.

“Los rituales y los hábitos, automáticos y repetitivos, hacen que la mente se vuelva tonta”, decía.

Y, además, aunque se dedicara a dar charlas, que él no describía como tal, sino como un “vamos a pensar juntos”, a menudo confesaba que no le gustaba demasiado, y que seguramente la mejor conferencia que podía ofrecer era sentarse y permanecer en silencio.

A mí, particularmente, me tiene fascinado desde hace un par de años.

Especialmente y justo por eso:

Por su manera de pensar, de abordar cualquier cuestión.

Que, lejos de misticismos o exotismos, por no decir esoterismos, era pragmática y, según él, incluso científica.

Mediante el discurso, trataba de centrarse solo en hechos.

No en creencias, no en prejuicios, no en convencionalismos, y muchos menos en tradiciones. Nada del pasado.

Solo hechos –presentes.

Y a partir de ahí dejaba emanar todo lo demás.

Y total, que aquí me tienes, a las 6 de la mañana.

Después de tener una alucinación mientras venía hacia la cafetería.

Krishnamurti se me ha aparecido en medio de la calle.

Y estaba haciendo burpees, decenas de burpees.

Luego me ha mirado y se ha levantado.

Y me ha dicho:

¿Lo ves?…

Míralo bien.

¿Lo ves?

Claramente, los burpees son un símbolo, el estandarte del fitness, una metáfora del “hacer ejercicio”.

Y si me invitaba a ver algo, debía ser el hecho.

El hecho es uno:

He visto a un tipo lanzándose al suelo bruscamente, golpeándolo con el estómago, impulsándose para encoger las piernas y ponerse en cuclillas, saltando mientras extendía el cuerpo hacia arriba y dando una palmada por encima de la cabeza.

Así decenas de veces.

Este es el hecho.

Después se me ha ido la olla.

Y me han empezado a venir preguntas.

Preguntas sobre el propósito, el sentido, el cómo, el cuánto, el porqué, el para qué, la utilidad, qué pretendía, qué buscaría, qué esperaría…

…y, sobre todo, qué haría que Krishnamurti se pusiera a acumular y acumular y acumular repeticiones de un gesto en particular con el único objetivo de completar, no sé, 50, 60, 100 repeticiones después de verlo apuntado en una pizarra, una aplicación de un móvil o un post de Instagram de un influencer y su “entrenamiento del día”.

Y todo en el mínimo tiempo posible, rápido rápido ¡rápido!, por supuesto.

Que no luchas contra los demás.

Pero sí contra un crono. Y contra ti mismo. Para “alcanzar tu mejor versión”. Disciplinadamente.

“Vamos. Tú puedes. Una más”.

Seguidamente, me ha dado un escalofrío.

He vuelto en mí, como tranquilo, orgulloso, por qué no.

Me he acordado de que enseño todo lo contrario.

Aquí:

La Práctica. Exploración – Aprendizaje – Diversión

Rober

PD: quizá lleno de prejuicios. Todavía no me he iluminado. Pero es que tarde o temprano estas cosas hay que aterrizarlas, llevarlas al suelo, expresarlas en lo más ordinario, normal, humano. En el enlace.



Qué es el movimiento en la sombra

En marzo de 2023 Rosalía subía al escenario para recoger su premio Billboard como Mejor Productora del Año.

Porque, te guste más o menos su música, de esta muchacha hay que reconocer una cosa.

La chica no solo canta bien.

Es que compone sus canciones.

Y las produce, las “fabrica”.

Esto es de admirar.

Y de aprender lo que significa, lo que implica en términos de movimiento.

La lección de hoy va más en la dirección de la “fabricación”, precisamente.

En su discurso de agradecimiento decía:

¿Sabéis una cosa?

El trabajo de producción es un trabajo en la sombra.

No es agradable.

No es divertido.

Quien os diga lo contrario os miente.

Requiere tiempo a solas, pulir cada detalle, un puntito de obsesión y muchísima dedicación.

Y luego, pues mira: las canciones suenan mucho mejor.

Esto me ha dado que pensar.

Vivimos demasiado (de)pendientes de la dicotomía aburrido/divertido.

A veces creo que, al menos para lo que yo promuevo, que es que mucha más diversión y menos “hacer ejercicio” monótono y tostón, hay quien suele caer en una confusión.

Como si lo importante fuera solamente la parte divertida de la historia.

Cuando no.

Proporcionalmente sí, sin ninguna duda.

Pero no todo es divertirse.

¿O sí?

A ver… Espera.

En la sombra, detrás, en algunos momentos puede haber un “trabajo”, un movimiento tedioso, meticuloso, ¿aburrido?

Fíjate en esto que ha pasado espontáneamente.

¿Por qué me ha salido escribir aburrido entre interrogantes?

Con los años me he dado cuenta de otra cosa…

Como en realidad eso de aburrido y divertido es otro juego verborreico de nuestro cerebro, creo que vale la pena entender algo:

  • No existe tal separación. No hay una línea clara que lo separe si te estás moviendo de manera generalista, diverso, complejo, integrativamente.
  • Lo que aparentemente puedes catalogar como aburrido, puede que lo sea y puede que no.
    • Lo es cuando lo separas, cuando haces ejercicio y se acabó, cuando no hay nada más, no hay “discos” ni “conciertos” para pasártelo bien.
    • Deja de ser aburrido cuando no lo separas, cuando tiene un sentido, cuando da un servicio a algo más grande, la parte divertida.

En definitiva, cuando tienes proyectos que te acercan a la idea de moverte de verdad, es el único momento en que el “hacer ejercicio” aburrido tiene sentido.

Y lo que desde fuera puede parecer un peñazo, desde dentro es un trabajo de producción en la sombra que…

…ufff…

…qué diversión, qué lujo, qué momentazos.

¿Lo finiquitamos?

Sé que mucha gente que me lee se siente atraída por lo divertido.

Luego, cuando les explico que cuidadín, que también “hay que” aburrirse, se desaniman.

Más cuando el estado corporal es el que es (no es culpa de nadie) y toca recuperar capacidades y habilidades básicas como la Movilidad Natural.

*Teniendo en cuenta que luego, desde dentro, de aburrido no tiene nada.

Después, cuando los cimientos del movimiento están consolidados…

¡Fiestuqui!

Es hora de pasártelo bien de verdad.

Por ejemplo, incorporando una de las formas que más posibilidades te van a brindar en el futuro:

Invertidas – El arte de moverte bocabajo

Rober Sánchez

Cómo perderse la mitad de las posibilidades de movimiento

​*Esto lo escribí al día siguiente de hacer mi primera clase de XXX.

Ayer hice mi primera clase de XXX.

Digo XXX porque si algún día lo desvelo será en el futuro, no hoy.

Y porque, en términos de movimiento, lo que puedes aprender con esta entrada es independiente de XXX.

El caso es que ayer fue mi primer día de XXX.

XXX es tremendamente complejo, y físicamente puede llegar a ser espectacularmente exigente.

Yo ya lo encaraba con una actitud de mediocridad absoluta.

Que es dónde está la chicha, en hacer lo que no sabes hacer.

Lo de repetir y repetir y repetir lo que ya sabes hacer te funde el cuerpo y te fríe el cerebro y viceversa, si es que hay diferencia.

Por eso me he lanzado a aprender.

Es decir, no «hacer XXX» como quien hace yoga o hace Crossfit (y mucho menos «hacer ejercicio»).

Que cuando te pones a aprender algo, lo de los beneficios del ejercicio ya vienen solos, leches.

Y, mira tú por dónde, pasaron dos cosas:

La primera no es el tema del día, pero quiero mencionarla porque te llevarás una lección de gra tis.

Resulta que el profesor se sorprendió.

Y me dijo algo así:

—​Co ño, Rober, para no haber practicado nunca XXX no se te da tan mal. De hecho, en 1 clase te he enseñado lo que suelo enseñar en 6 o 7.

—​Oh… A ver —​le respondí —Es que ya te dije que moverme me he movido mucho últimamente. Complejo, diverso, tocando diferentes palos. Y, claro, los puntos se conectan. Supongo que lo que ha pasado hoy ha sido por eso.

Porque… Lo confieso:

Hasta yo mismo me sorprendí.

¿Medallita para mí?

No.

Enseñanza: si te mueves de manera generalista luego puedes pillar rápidamente cualquier especialización.

Qué cuerpo. Qué vida.

Oh.

La segunda es más importante.

Mira.

Ayer me lo pasé muy bien.

Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, que no me divertía tanto.

Y mira que era algo que no había practicado nunca como tal, como XXX.

Y mira también que fue realmente intenso, tanto física como mentalmente.

Que absorbí en una clase lo de 6 o 7.

Fíjate en esto:

Gran parte de lo que practiqué fue moviéndome bocabajo.

No en estático, no verticales.

Moviéndome con el culo por encima de la cabeza, para que nos entendamos.

Y no se me dio nada mal, aunque no tuviera ni papa de XXX.

Y me lo pasé pipa, como nunca en mucho tiempo.

Aquí acabas de leer una gran lección.

Pero te cuento una cosa más.

Ojo.

Si miras tu cuerpo en vertical, pueden pasar dos cosas:

1. Que tu cabeza esté por encima de tu culo y tus pies.

2. Que tu culo e incluso tus pies estén por encima de tu cabeza.

¿Has explorado y eres hábil en ambas posibilidades?

Pues tienes a tu alcance todo el resto.

¿No sabes moverte bocabajo?

Pues te estás perdiendo la mitad.

De posibilidades, digo.

Y de diversión, por supuesto.

Para empezar con cabeza y consolidar los cimientos tengo este curso:

Invertidas —​ El arte de moverte bocabajo

Rober

PD: si quieres aprender y acceder a la otra mitad de posibilidades y divertirte en esa otra mitad, o sea, divertirte el doble. Arriba.

Dudas en torno al sobrepeso y el movimiento

No sé por qué, últimamente me han llegado varias cuestiones relacionadas con practicar movimiento contando con cierto sobrepeso, cada uno el suyo.

Y me gustaría decir algo claro al respecto.

Antes, cuidado.

Ante las insinuaciones o sospechas de gordofobia.

Que uno por aquí tiene su marca personal a los 20 años de 106.5 kilos concentrados en la zona media en forma de grasa y agua.

O sea que… he estado ahí.

Y sé lo que implica, al menos en mi caso a nivel de complejos, falta de confianza, estigma social, lucha emocional, ansiedad, no saber qué hacer para dejar de comer basura compulsivamente, etc.

*Esta es mi experiencia y no tiene por qué ser la misma para todo el mundo, pero en general los “gordos” pasamos por lo mismo, que ninguno de nosotros somos tan especiales.

Así que de lo del odio y el juicio y tal por aquí no hay nada.

Todo lo contrario.

Solo conciencia.

Darse cuenta.

En estrictísimos términos de movimiento –que no me puedo meter en otras cosas.

Bien.

Lo que quiero decir al respecto:

Puedes moverte exactamente igual que cualquier otra persona aunque tengas sobrepeso.

Y me da igual cuánto sobrepeso tengas.

Mucho, poco, regulín, yo qué sé.

Es que da igual.

Puedes moverte.

Ahora bien.

Cuando tienes X sobrepeso, sumado a otras condiciones de tu contexto personal, vale la pena darse cuenta de algo.

Ese sobrepeso probablemente, y solo probablemente, te limita en algunos sentidos.

O sea, puedes moverte exactamente igual que cualquier otra persona, siguiendo exactamente (redundo a propósito) los principios que comparto insistentemente.

Los mismos principios se pueden aplicar a todo el mundo, esta vez sí, con y sin sobrepeso.

*Puedes profundizar en mi libro Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor.

Te puedes mover exactamente igual.

Pero…

Probablamente y solo probablemente, en términos de movimiento te vas a sentir limitado o restringido.

El sobrepeso te va a “molestar” al moverte, para moverte.

Esa es la diferencia.

Pero poder, puedes moverte.

Exactamente igual.

A partir de ahí, haz lo que quieras.

Ojo.

Que el sobrepeso no es la limitación más grave

Hablando de obstáculos y restricciones, ya estés “gordaco” o “mazado” o “fibrado” o lo mierdas superficiales que quieras lo mires por dónde lo mires, hay algo que nos limita mucho más.

Lo hablaba con una de las chicas más fit del gimnasio al que voy ahora durante el invierno.

Que me vio con mis cosas y me preguntó:

–Pero tú has trabajado en el circo o eres bailarín o algo de eso, ¿no?

No, cariño.

Soy una persona normal que dejó de “hacer ejercicio” y empezó a moverse.

A los 30ytantos, por cierto.

La limitación grave, chunga:

Puedes llegar a creer (y no es culpa tuya) que por estar en forma y muy fuerte y con mucha resistencia e incluso una movilidad que lo flipas, te mueves bien.

Pero luego nada de nada.

Cuentas con la capacidad, y eso está muy bien.

Pero después no sabes usarla, aplicarla, expresarla.

Y la cosa sigue torpe, descoordinada, cortocircuitada.

Es como el síndrome de Tío Gilito.

Tener la cuenta llena de pasta y centrarte en seguir acumulando más y más y más.

Y no disfrutar de la vida.

Para hacerlo, gosarlo digo y dejar atrás al modo Robocop, en términos de movimiento, siempre recomiendo empezar casi casi como los bebés.

Más de uno, por no decir todos, al tercer «entrenamiento» están muertos y piden clemencia.

En este curso:

Locomociones – Muévete con inteligencia y disfruta de un cuerpo hábil

Rober