Tres lecciones y un problema que tengo cada día

Esto hará que te muevas mejor cada día.

Jugo y chicha.

Hacemos una cosa:

Yo presento las lecciones.

Un alumno especialmente comprometido, Gonzalo, se lo curra.

Y yo aparezco de nuevo para algunos apuntes (atención a los asteriscos y lo subrayado, pues).

Con un problemilla extra, cuidado.

Punto por punto:

1

Lección sobre lo que debería ser lo “normal” y lo que no lo es:

«A nivel de sensaciones, siento que tengo la espalda mucho más suelta.

Yo suelo ir al fisio a pasar la ITV, pero lo que veo es que cuando tengo una contractura… puedo quitármela yo a base de presionar y dando movimiento a la zona.

De hecho, tengo la sensación de que esto es lo normal, lo que debería haber hecho siempre.

Ahora tengo herramientas para hacerlo».

*Autoconocimiento y autonomía.

2

Lección sobre cuánto mola darse cuenta de las cosas (y sabes qué hacer gracias a la lección 1).

«Otra cosa, si hay un día que no me muevo…nada….lo percibo.

Me siento mal.

Lo identifico como “falta de movimiento”.

Eso es tener conciencia.

Y mola».

*Si no te das cuenta, no te das cuenta.

Y a la larga estás hecho una mierda por no darte cuenta.

¿Cuál es la cualidad física más importante? ¿Fuerza, resistencia, flexibilidad?

Baaaahhh…

3

Lección sobre tatatachaaaaán cuando te culturizas:

«Sobre los hábitos: tengo la suerte de teletrabajar, por lo que mi rutina es hacer

descansos periódicos y hacerme una serie de movimientos.

Los fines de semana me movilizo aún más, ya que apenas paso tiempo sentado y puedo ir

haciendo los movimientos durante el día.

Lo que veo es que me lo va pidiendo el cuerpo…

Seguramente antes también me lo pedía, pero yo no se lo daba porque no tenía los recursos».

*No es un problema de las personas, ni culpa de ellas.

Es que es una mierda cómo está montado, la educación recibida, y la incultura resultante.

Cuando tienes herramientas, ocurre la magia, la “épica” que no debería serlo.

Estas son cosas que pasan en Movilidad Natural.

El próximo grupo arranca pronto.

En el enlace.

Rober

PD: ¡Eps!

El problema con el que incluso me enfrento yo todos los días.

Lee:

«​El asunto de integrar patrones en el día a día, tengo la sensación de que llegará.

Algunos como los de sentadilla, cuclillas, transición de cuclillas son muy básicos.

He empezado por ahí pq realmente se usan mucho.

El problema es que muchas veces te pilla en frío, y pierdes el equilibrio… el cuerpo todavía se está acostumbrando».

*Lo de los hábitos es un proceso.

Por eso el curso es en sí mismo un proceso.

Y lo que te queda por hacer cuando terminas es un proceso… para toda la vida.

En el enlace de arriba.​

.PD2: «Pues bueno, esto todo. En general muy muy contento con el curso.

Tengo dudas/inquietud por los siguientes bloques, ya que pasamos a la movilidad, y quizás sean movimientos donde la lumbar quede más expuesta y me dé guerra.

Ya veremos lo que viene… »​.

*Esto era en la Semana 6. De ahí la intriga de cara a la segunda mitad.

«Lo que viene», incluso exponiéndote a tus «puntos débiles», no es problema.

Que para eso estoy yo como guía y soporte y la cosa se puede ir adaptando según la experiencia.

En el enlace de arriba.

Casi se nos cae un techo encima

​Ayer nos descojonábamos de risa.

Fuimos de compras, vimos una cosa y recordamos otra que nos pasó hace unos cuatro años, justo en el mismo lugar.

Nos reíamos, pero la verdad es que podía haber acabado en algo que no hubiera tenido ninguna gracia.

Vivimos muy cerquita del centro comercial de Glòries, en Barcelona.

Es un centro vamos a decir tirando a grande, de tres plantas: una a nivel de calle, otra por debajo y otra por arriba.

Lo cruzamos muy a menudo, porque hacerlo nos sirve de atajo en nuestro camino hacia la playa.

Hace unos cuatro o cinco años que lo hicieron nuevo de arriba abajo.

Y, la verdad, estéticamente lo dejaron mucho más chulo de lo que era.

Espacios amplios, mucha cristalera, luz por todas partes, bancos de diseño para sentarte a tomar el sol.

Y, ojo con esto, toda la obra en un tiempo récord.

Ahora, como suele pasar en estas cosas, no es oro todo lo que reluce…

Diría que lo estrenaron por Navidad.

Pocos meses después de la reinauguración, llegó la primavera y uno de esos días de lluvias torrenciales.

Y nos pillaron dentro, en la planta subterránea, comprando en un Tea Shop.

Y, de golpe, empiezan a caer unas gotitas del techo.

Y las gotas se convirtieron en varios regueros.

Nos dio tiempo a pagar, salimos de la tienda y…

Blaaaaffff.

Aquello se transforma en una cascada de dimensiones considerables.

La dependienta sale corriendo, teléfono en mano.

Y justo cuando sale por la puerta…

Pataplaaaffff.

El techo se cae y, junto a él, no sé cuántos litros de agua, probablemente unos pocos miles.

Por suerte no nos pasó nada.

El caos era generalizado.

Las goteras y desastres se habían diseminado por todo el centro comercial.

Varias tiendas se habían inundado.

Cientos de baldosas de la planta de la calle se habían levantado.

Total:

Tuvieron que rehabilitar el centro comercial entero.

Con las obras y las molestias pertinentes.

Y el dineral que necesitaron invertir otra vez.

¿Pero es que sabes una cosa?

Esto no es lo peor.

O lo mejor, si lo miras con nuestra perspectiva de ayer.

Los siguientes años, siempre que llovía, los mismos problemas se repitieron.

Sobre todo en el sótano.

Y agua y charcos y goteras y cartelitos de esos amarillos.

Suelo mojado. No pisar. Peligro de romperte una cadera.

Rehabilitaciones y obras. Molestias. Dinerales.

Un año y otro año y otro año y otro año.

Y así hasta ayer, que fuimos a comprarle ropa a Abril.

Y pasamos por delante de lo que era la tienda de té donde ahora venden chucherías.

Y están haciendo una megarehabilitación.

Las paredes y el techo pelados.

Planchas de escayola y sacos de cemento amontonados.

Y los obreros dale que te pego.

En fin…

Más obras, más molestias, más dinero.

A ver.

El símil de la recurrencia y el patrón infinito con lo que suele pasarle al cuerpo con las chapuzas y los parches momentáneos y las molestias y los dineros es tan y tan evidente, que no voy a perder el tiempo en desarrollarlo.

Puedes hacerlo bien aquí:

Movilidad Natural

Rober

PD: cimientos consolidados para toda la vida sin más goteras ni obras ni desastres. Arriba.​

Qué le dije a Paula Badosa cuando se rompió la espalda

Cuando Badosa se lesionó en primavera de 2023, le escribí un email.

Lo comparto, porque se pueden aprender muchas cosas sobre movimiento.

Cantidad de lecciones aquí:

Paula, cariño mío.

¿Cómo lo llevas?

Acabo de enterarme de lo tuyo.

Me sabe fatal, de verdad.

Tiene que ser jodido.

No lo de querer moverte y disfrutar de lo que más te gusta y no poder.

Y sufrirlo “físicamente”, el dolor, lo incapacitante y la impotencia.

Eso ha de ser jodido pero no lo digo por eso.

Digo lo otro.

Después de llegar a ser la número 2 y pasar una muy mala racha, parecía que la cosa iba remontando.

Al menos es lo que he visto en cachitos de tus últimos partidos.

Se te notaba en la cara, además, que nunca engaña.

Y te pasa esto.

A ver cómo te lo digo.

Es que no puedo resistirme.

Los consejos gratis sin haberlos pedido joden más todavía que todo lo otro.

Pero como entre tú y yo hay confianza, allá voy.

Porque verás:

Intuyo lo que te viene ahora.

Con tus expertos académicos alrededor.

Ojo.

Que en lo suyo, en lo del tenis de élite y tal, nada que decir, faltaría.

Doscientas mil vueltas a todos juntos nos dan, y a mí un millón.

Pero es que me temo lo peor.

Hablo de movimiento, ya sabes.

A ti te ha llegado así.

La vida y sus incertidumbres.

Y más cuando le exiges más de lo “normal”.

Pero vaya, que de normal, sin tenis ni nada, también pasa.

Vale.

Te has fracturado una vértebra.

La cuarta lumbar, si no me equivoco.

Te recuperarás y volverás a jugar.

Ya está.

Pero una cosa.

Un pero.

Pero…

No lo hagas solo como te digan los especialistas especializados.

Cuidado, insisto:

De la especialidad y la especialización nada que decir y palante.

Pero es que intuyo lo que va a pasar.

Que te lo van a decir y te lo vas a creer.

Que todo es cuestión de prepararse mejor.

Mejor para soportar el estrés.

Más entrenamiento y mejor entrenamiento para afrontar el estrés al que tus vértebras se ven sometidas.

Porque cuando repites y repites y repites, vamos a decir que el cuerpo se estresa.

A tu nivel más, mucho más.

Y por lo visto hasta qué punto, ¿no?

Ya sabes lo que pasa; qué te voy a contar.

Entonces, muchacha, con todo el cariño.

Pero es que no puedo aguantarme.

De hecho, es lo que le digo a la masa, los “normales”, los de a pie.

Justo por lo mismo pero «normalizado».

Quiero decir:

  • Cuando repites y repites y repites no moverte nada de nada.
  • O “haces ejercicio” siempre de la misma manera, monótona y repetitiva y redundantemente.

Pues el cuerpo y la columna se estresan igual.

Igual que la tuya, digo.

¿Digo que las vértebras de la gente de la calle se fracturarán por estrés?

No he dicho eso.

He dicho que se estresan, mucho.

De otra manera pero igual:

  1. Por repetición de no hacer nada de nada.
  2. Por repetición de hacer siempre lo mismo.

*Ya sabes: planchas, pesas, correr, bici, crossfit, siempre lo mismo y siempre con la columna en la misma posición y para los mismos gestos.

Entonces, a todos ellos les digo lo mismo.

Lo mismo que te digo a ti sin que me lo hayas pedido.

Mira:

No es una cuestión de prepararse más ni mejor.

Es otra cosa.

Es que cuanto más te mueves en una dirección, de una misma manera

…pimpam, pimpam, pimpam…

…más te alejas, abandonas, pierdes facultades en otras posibilidades que no exploras.

Y eso el cuerpo, incluso aunque no tenga nada que ver con ninguna especialidad, lo necesita.

Salir del pozo en el que uno mismo se mete.

Moverse y nutrirse de manera diversa, digo.

Pero esto no es lo que te quería decir.

Ni al resto tampoco.

Es esto, precisamente:

Mañana saco un curso nuevo de movilidad de columna e igual hay cosas que te interesan.

Sobre liberación, control, fluidez, soltura, frescura, energía, vitalidad vertebral.

Y, por encima de todo, de manera extremadamente DIVERSA en base a unas rutinas y secuencia en las que rotas, te inclinas, oscilas, ondulas, deslizas las vértebras.

Por aquello de no caer en la especialización y la repetición exhaustiva y machacona.

Ya sabes.

El estrés y sus cosas.

Y como hay cariño y confianza, tú ya puedes ver de qué va hoy mismo por ahí abajo.

Espero que te sirva.

Mis mejores deseos para esa vértebra – y el resto de las vértebras y del cuerpo entero, que se mueve alrededor de ellas, ojo.

Este es el enlace del curso.

Un abrazo y gran sábado,

Rober

Menopausia y la eterna confusión con el entrenamiento

Hace unos días recibía un email de una suscriptora y lectora.

Te lo cuento, incluyendo mi respuesta, porque dentro de toda esta maraña “movimiento versus entrenamiento” este diálogo electrónico saca a la luz una de las lecciones más importantes para hacer las cosas con cabeza y lo mismo te interesa.

Entre otras cosas, me decía:

«Estoy acabando tu libro.

Y estas vacaciones nos hemos propuesto hacer el pino y andar con las manos. Siguiendo un vídeo de tu canal.

Luego ya decidimos cómo seguir.

Estoy menopáusica, duermo mal…y lo de los ejercicios de fuerza me mata…sabía que tenía que haber algo más… ».

Antes de mi respuesta, atención:

¡Pues claro que hay algo más!

Siempre hay algo más.

Más posibilidades, más riqueza, más diversidad, más disfrute, expresión, diversión y sentido.

Eso siempre.

Eso es moverse –y no solo “hacer ejercicio”.

Pero no nos confundamos.

Mi respuesta:

«Hay más cosas que la fuerza, por supuesto.

Sobre todo que la fuerza por la fuerza –sopor máximo.

Ahora, otra cosa es que, por ejemplo, para caminar con las manos necesitas cierta fuerza.

Entonces, si notaras que te falta, dedicarle parte de tu atención tendría sentido.

Es algo muy personal.

Disfruta del camino».

Dicho de otra manera:

Yo entiendo que haya quien lo de “hacer ejercicio” y entrenar la fuerza (por entrenarla o incluso “por salud”) se le haga bola, le chirríe.

¿Por qué?

Porque soy el primero al que le pasa…

…ojo…

…cuando se mira desde la óptica convencional –auh, auh, auh.

Peeeeero…

No olvidemos que entrenar la fuerza, o mejor dicho practicar la fuerza, puede tener un sentido.

De hecho, lo tiene.

Tiene el sentido de capacitarte, darte un servicio, serte útil para traducirla, después, en movimiento.

Es más:

  • Si no lo haces, tus opciones de movimiento se minimizan y más temprano que tarde las debilidades saldrán a la superficie. Y te frustrarás y llegarás a pensar que lo de moverte tampoco va contigo. Cuando sí. Pero lo que pasa es que te falta fuerza. Y se pasa mal.
  • Si lo haces, tus posibilidades de movimiento se amplían y más temprano que tarde tus fortalezas podrás aplicarlas, transferirlas, transformarlas en más tareas, más habilidades, más recursos, más diversidad, más riqueza de movimiento. Y se pasa (muy) bien.

Otra cosa es que ese entrenamiento se pueda enfocar de una manera diametralmente distinta a cómo se acostumbra a hacer.

A “hacer ejercicio”, quiero decir.

Porque no es eso.

De hecho, no es ni “entrenar”, sino practicar, insisto.

Practicar ciertos patrones de fuerza, que no ejercicios.

Y tiene sentido.

Y no te mata.

Y puede ser muuuuuuuuy mínimo –un par de cositas y muy poco tiempo.

Lo justo y necesario para adecuarlo personalmente a tu práctica de movimiento.

Y que la fuerza no sea una limitación.

Te enseño a desarrollarlo en este curso: Calistenia Minimalista.

Y si quieres comprender y darle un verdadero sentido, puedes “entrenar” también a tu cabeza: Camina, salta, baila: Muévete más y vive mejor.

Rober

PD: si mueves paralelamente cuerpo y mente (porque en realidad son lo mismo), entonces es la leche. En los enlaces.



Yoguis tocho con mucha flexibilidad. Pilates también

Siempre dudo de si es yogui, yogi, yoguini, yogini.

Bueno, practicantes de yoga al estilo chachipiruli.

Occidental y moderno, me refiero.

Lo digo así porque tengo conocidos que practican yoga desde hace treinta años o más.

De estos que han vivido en comunas, en India, durante meses.

Y me cuentan que el yoga genuino, por llamarlo de alguna manera, no tiene nada que ver con lo que se ve por aquí.

Pero vaya, que hablo de oídas.

Que me reconozco un ignorante sobre esto.

Yo solo hablo de movimiento y me da absolutamente igual el nombre que le pongas a lo que practicas.

De hecho, sea como sea, que te muevas me parece estupendo (y ojo a la posdata dedicada al yoga).

En fin…

Hay una confusión muy habitual con lo de la movilidad de la columna.

Más que nada con el subtítulo: Liberación – Control – Fluidez.

Hay quien piensa que por contar con cierto “nivel” de flexibilidad para extenderla, flexionarla, inclinarla o rotarla,

como la que pueda tener alguien que practique yoga o, no sé, Pilates por ejemplo,

su columna se mueve de manera coordinada, fluida, continua.

Ojo.

Para estas personas es más factible porque, por lo general, la columna ya está liberada.

Ni tiesa, ni oxidada, ni acartonada.

Bravo.

Peeeeero…

Cuando a esa columna se le pide que centrada en sí misma se mueva con fluidez, como en estado líquido, y especialmente de forma disociada y compleja,

pues te puedes encontrar con practicantes de yoga o de Pilates que…

por mucha capacidad, nada de nada en cuanto a habilidad.

Sobre todo cuando:

  • Le pides a cada segmento (cervical, torácico, lumbar) que ondule o deslice sus vértebras.
  • O que dibuje espirales.
  • O, más complejo todavía: que lo haga a la vez.
  • O, más complejo todavía: que ya no sea cada segmento de forma disociada, sino que toooooda la columna lo haga todo a la vez.
  • O, más complejo todavía: que tooooda la columna lo haga tooooodo a la vez sin seguir ninguna pauta ni rutina ni programa ni secuencia chachipiruli, sino de manera improvisada.

¿Cómo?

¿Qué?

Lo he dicho mil veces.

Es una cuestión de moverse con control y fluidez hacia la complejidad y diversidad.

Y de liberación –también de pautas.

Entonces:

  • Si no haces yoga pero tienes ese nivel de flexibilidad, ojo con la confusión. El curso puede interesarte.
  • Si haces yoga y tienes esa flexibilidad, ojo con la confusión. El curso puede interesarte.

*Y en ambos casos le sacarás más chicha desde el principio porque:

a. El protocolo de movilidad te servirá para fortalecer el rango que ya tienes liberado, porque generalmente es algo que se consigue de manera pasiva (flexibilidad), no activa (movilidad).

b. Todo lo demás te será útil para refinar tu conciencia corporal y nutrir tu coordinación, armonía, fluidez de movimiento a nivel vertebral.

Es aquí:

Curso de Movilidad de Columna

Rober

PD: cuando un practicante de yoga llega hasta aquí y comprende las cosas que explico con una mente yogui, abierta, me encanta. Porque es una de las disciplinas que, en principio, más aboga por la conciencia corporal desde el primer día. Eso, comparado con la mayoría de las cosas chachipirulis que hay por ahí, marca una gran diferencia.

Significativo punto a favor del yoga occidental, moderno.

PD2: para salir de la confusión y que la columna sea hábil además de capaz. En el enlace.