Fisioterapeuta pregunta sobre deslizamientos y ondulaciones de columna

Miguel, que es fisio y ha completado Movilidad Natural y Locomociones y está a punto de terminar Movilidad Avanzada de Piernas, me escribe:

«Buenas Rober.

Tengo una duda/sugerencia respecto a lo que dices en la página de información del curso de columna.

Tú y yo sabemos que las vértebras solo se pueden flexionar, extender, rotar y lateralizar.

¿No te parece que hablar de deslizamientos, ondulaciones y espirales puede confundir a la gente?

¿Por qué no lo explicas mejor en uno de tus correos?

A ver, yo ya me he apuntado al curso porque tengo claro que igual que con el resto voy a aprender un montón de cosas prácticas que podré aplicar con mis pacientes.

Pero como ya hemos hablado alguna vez, es una pena que estas cosas no lleguen más a la gente de la calle porque se piensan que son cosas raras o que hay que tener conocimientos previos.

Nada, solo eso.

Bueno, y que ya he empezado con el protocolo y es una pasada lo sencillo que lo explicas, con la de matices que tiene el movimiento de la columna, sobre todo el detalle de la respiración.

Me encanta cómo lo haces. Es un arte».

Gracias por tus palabras y por ponerlo sobre la mesa, Miguel.

Respondo a las dos preguntas:

1

A ver.

Las caderas se pueden flexionar, extender, rotar, abducir y adducir.

Como los hombros.

Los dedos flexionar, extender, abducir y adducir.

Los pies y tobillos cosas parecidas y también invertir o evertir.

Y la pelvis antevertir y retrovertir y bascular.

Cosa que, por cierto, también tocamos en el curso porque no se puede disociar al 100% de lo que pasa en la columna, sobre todo a nivel lumbar.

Entonces…

Combinando esas funciones articulares podemos correr, saltar, hacer acrobacias y malabares.

Y dar volteretas y cargar la compra y chutar un balón.

Y si hablamos de danza, escalada o parkour ni te cuento.

Bien.

Las vértebras académicamente solo se pueden flexionar, extender, rotar y lateralizar.

¿Y?

Yo, aunque la comprendo, no veo la confusión.

Otra cosa es lo de la explicación.

Y la estoy dando.

La práctica de movimiento es un proceso individual de aprendizaje continuo e infinito que vincula lo puramente mecánico (¿académico?) con lo “cognitivo”, orientando dicha práctica hacia la diversidad y complejidad de funciones, tareas, habilidades…

MOVIMIENTOS.

Riqueza, estímulos, posibilidades.

Frescura, motivación, desafío.

Y, por encima de todo, recursos y herramientas para el día a día.

En este caso alrededor de la columna vertebral.

De ahí que en el Módulo 3 (Cuello) ya se introduzcan patrones más complejos que los “académicos”.

Y cuando llegas al 7 y el 8… ufff … ya lo verás.

2

Es que no lo puedo explicar mejor porque con palabras no se puede comprender.

Lo tienes que experimentar.

Pero se resume en lo que acabo de decir tres o cuatro líneas atrás.

Deslizamientos, ondulaciones, espirales.

Y comprensión y experimentación y una columna que madre mía cómo se mueve en el día a día.

Y lo suelto y fresco y a gusto que te sientes lo aprendes aquí:

Curso de Movilidad de Columna. Liberación – Control – Fluidez

Rober

PD: hay una función que, en mi opinión, es la función suprema. Nadie la practica. Luego pasa lo que pasa. Es con la que cerramos el curso. En el enlace.

El yoga te fallará. Qué hacer

Por dios, mucha atención con la posdata de hoy en relación a lo que voy a explicar ahora.

Hace unos días, cuando hablaba con los yoguis flexibles pero tochos, muy libres y capaces pero poco hábiles en términos de coordinación y fluidez vertebral, olvidé algo.

A mí me parece muy bien que hagas yoga, en serio.

Sobre todo desde el punto de vista del “ritmo” y de la conciencia corporal.

Chapó. De verdad.

Ahora, creo que vale la pena ser consciente de qué nos aporta (y que no nos aporta) todo lo que practicamos, cómo nos movemos.

De ahí la confusión entre la capacidad, el “nivel” de flexibilidad al flexionar y extender y rotar e inclinar la columna,

y la habilidad de moverla con continuidad y armonía cuando la cosa se torna compleja,

tanto a nivel local, a cachos, como global,

y más cuando los patrones no son tan simples, puros, y consisten más bien en deslizar y ondular las vértebras y generar espirales.

De improvisar en todas sus posibilidades y dejarse de pautas y rutinas y secuencias chachipirulis mejor no hablamos.

(Pero, ojo, que es el gran propósito final del curso).

¡Entonces!

Lo que olvidé ayer.

Sirve para el yoga.

También para casos primos-hermanos en naturaleza.

Generalmente cualquier tipo de baile, danza y también Pilates.

En personas normales, no profesionales, claro.

En tal caso la lección me la daría la élite a mí, cómo no.

¿Qué olvidé?

Bueno.

Todas estas prácticas, como persona normal, son intencionadas.

¿Qué quiere decir?

Que requieren de un bloque de tiempo y energía vamos a decir notable en tu agenda.

Más si acudes a clases grupales o requiere de una instalación o un espacio en concreto.

En definitiva, una manera de practicar que está muy bien (yo soy el primero) pero que en cualquier momento puede verse afectada por un imprevisto de persona normal y…

…a tomar por XXXX.

Pobrecica columna.

Cuando ni que sea como complemento, como recurso extra que puedes tener en tu enorme caja de herramientas de movimiento, podrías optar por estar de pie en cualquier sitio y por un brevísimo espacio de tiempo, sin esterilla ni nada,

y nutrir de una manera tan rica, diversa, compleja y estimulante a tus vértebras.

Eso es: de manera integrada, incrustada en tu día a día.

A la carta o cuando una parte de tu columna lo solicite.

Que tú, yogui / pilatero / danzarín, además, gracias a tu práctica consciente es algo que tienes mucho más por la mano y te das cuenta enseguida.

Pues eso.

Que había olvidado que en paralelo al desarrollo del Curso de Movilidad de Columna discurre un «plan», un proyecto personal de integración de todo lo propuesto.

Rober

PD: cuando hablo de liberación, más allá de la liberación “mecánica” de la columna, también me refiero a la libertad de moverla en cualquier momento sin necesidad de una “disciplina” de por medio, con todo lo que implica sobre todo a nivel logístico y temporal.

De ahí mi insistencia en la integración.

Cinco minutitos dónde estés y listos.

Es lo que te da más libertad, lo que te libera más en este sentido. En el enlace.

Cuando dudes, haz caso a Freud

Freud, en mi opinión, tiene un problema.

A pesar de sus buenas y creo que acertadas intenciones en su propuesta de autoconocimiento, cosa que considero indispensable, abusa de una cosa.

¿De referencias secsuales?

Para nada.

Del placer carnal se puede aprender muchísimo de uno mismo, también sobre movimiento.

Del relato.

Le da demasiada importancia a la narrativa –cosa que te aleja taaanto del cuerpo.

De hecho, es algo que choca de frente con otra de sus tesis.

La psicología de masas –según él mismo.

La suya, quiero decir.

Que hay muchas vertientes para esta perspectiva psicológica.

La premisa es clara.

El ser humano es gregario por instinto.

Y eso, como todo en esta experiencia dual que llamamos vida, tiene sus pros y sus contras.

El gran pro:

Moverse en grupo cuesta menos, a menudo cero.

O, desde la orilla opuesta, moverse por uno mismo cuesta un mundo, y más si es a contracorriente social.

El gran contra es más evidente todavía:

¿Qué pasa si el movimiento colectivo es una caca pinchada en un palo?

Pues que tienes todas las papeletas para cagarla.

Fíjate, por ejemplo, en las dos corrientes más habituales:

  • No hacer nada de nada.
  • Hacer lo que “todo el mundo hace”.

Lo matizo en términos de movimiento, venga:

  • Sedentarismo absoluto.
  • “Hacer ejercicio” a base de patrones repetitivos, monótonos, extenuantes y especialmente estáticos a nivel de columna, por mucho fit que aparente estar el cuerpo.

Luego vienen las sorpresas que, en realidad, se podían prever con años luz de antelación.

¿Cómo no?

¿Cómo no iban a ser mayoría las columnas rígidas, oxidadas, acartonadas, y todas las consecuencias nefastas de tanto inmovilismo?

¿Qué te diría Freud, si fuera tu caso?

Que para ser libre optaras por la disidencia.

O, dicho de otro modo, salir por patas de las convenciones grupales.

Porque para tus intereses, en este caso para tener una columna que se mueve libremente y con fluidez, ligereza, soltura, tendrías que hacer lo contrario de lo que hace la gran masa.

En resumen: rebelarte.

Al fin y al cabo, todo lo colectivo es la suma de un puñado de individualidades.

Tú mismo eliges cuál es la semilla que aportas al mundo y en qué grupo te metes.

Desde tu propio movimiento.

Para este caso, las personas que pueden mover su columna y moverse desde la columna con confianza, libertad y gustillo.

O las que no.

Para estar en el primer grupo que no depende de grupos como individuo autónomo, independiente y ciertamente rebelde:

Curso de Movilidad de Columna. Liberación – Control – Fluidez

Rober

PD: hay algo más chulo que los individuos disidentes y, claro, mucho más que los grupos gregarios.

Son los disidentes que se unen con su grupo de iguales no porque lo necesiten, sino porque simplemente quieren compartir su camino –durante un ratito.

Sin ánimo de influir y sin dejarse influir.

Siempre desde su conciencia y responsabilidad individual.

Para centrarte en tu columna y movimiento sin importante lo de los demás, y después compartirte con quién te dé la gana sin restricciones para disfrutar de la vida, ve al enlace.

En el enlace.

Obreros de la calle me ayudan inesperadamente

Son algo antes de las 6 de la mañana.

Camino hacia una de mis “cafeterías para escribir”.

Hago el camino largo, para disfrutar de unos 20 minutos de paseo.

Pero hoy podría haber sido un suplicio.

Ha estado lloviendo toda la noche, copioso e intenso.

Está todo plagado de charcos.

Y la calle por la que suelo pasear, que es peatonal, está hecha caldo y pendiente de reforma.

Baldosas reventadas, hundidas, fuera de sitio.

Un campo de minas de agua cuando llueve tanto.

Y encima voy sin las gafas y no veo del todo bien.

Bromas pesadas aseguradas.

Ya sabes…

Pisas una de esas y, por un misterioso efecto de la física, el agua sale disparada por las grietas de los lados y cae hacia dentro, justo encima de tu pie.

Y si fuera una.

Pero es que son muchas, demasiadas.

Por suerte, como las obras están a punto de empezar, a lo largo de los 300 metros de calle los obreros han marcado el suelo con cruces y círculos de color amarillo fosforito.

Me advierten de qué baldosas evitar.

No tengo de qué preocuparme.

Me ayudan a ahorrarme pasos en falso y unos cuantos chof y chaf y me cago en todo.

Y yo me siento agradecido.

Hay quien no tiene claro por qué hacer un curso cuando uno mismo puede ir haciendo a su aire.

Y mira que yo soy mucho de ir cada uno a lo suyo (autonomía, responsabilidad, blablabla).

Pero es que cuando hay alguien con más experiencia que tú y que ha recorrido el camino doscientas mil veces, sabe con extrema precisión dónde están las baldosas chungas y puede ahorrarte unos cuantos disgustos por el camino.

Sobre todo en forma de energía y tiempo.

Para aprovecharte de algo así en lo referente a la movilidad de tu columna

(y el resto del cuerpo porque todo entra, sale y pasa por ella)

puede interesarte esto:

Curso de Movilidad de Columna. Liberación – Control – Fluidez

Rober

PD: otro cable interesante es el orden. Como debes suponer, hay mucho desorden. Y el desorden es una gran fuente de conflicto e incoherencia. El curso, cómo no, está muy ordenado, rigurosamente, meticulosamente. Qué te va a decir alguien con TOC del orden…

PD2: como lo del TOC viene de lejos, uno también ha hecho su trabajo personal en desordenar(se). ¿Por qué? Porque la vida de una persona normal a veces es ordenada y otras no. Vale la pena moverse en las dos vertientes. Así que en el curso también te enseño a desordenarte. Para cuando la vida se te desordene y quieras ordenarte o desordenarte, según tus circunstancias. En el enlace.

El saludo más bonito del mundo

En casa Abril sigue chiflada con “la peli de los señores azules”.

Avatar, digo.

Y, con diferencia, los Na’vi tienen el saludo más bonito del mundo.

Un saludo de gran utilidad para moverte mejor.

¿Hola?

¿Cómo vas?

¿Qué tal?

¿Todo bien?

¿Prósperos días, al estilo Demolition Man?

Nada de eso.

Mira:

Contacto visual.

La mano por delante de la frente.

Una ligera reverencia.

Y…

TE VEO.

Que implica:

Veo tu alma.

Tu verdadera esencia.

Veo quien realmente eres.

Te respeto, te saludo, te honro.

Te reconozco, te recibo.

Conecto contigo.

Me parece la mejor manera de saludar(te).

También en movimiento.

Es un buen resumen de lo que creo que se merece el cuerpo –y la columna.

Y la síntesis de lo que desarrollas y consigues en el Curso de Movilidad de Columna.

Rober

PD: lo habitual «es paso de ti, como mucho te dejo neutra, ni te veo ni te respeto ni te honro ni conecto contigo ni nada». Luego pasa lo que pasa. El curso es para saludarse bien. En el enlace.