Lección de vida de mi vecina sobrada de 80 años

De Cristiano Ronaldo recordarás aquello de:

“Todos me envidian porque soy más rico, más guapo y más bueno que ellos”.

Pues tenemos una vecina que es la versión octogenaria de CR7.

Lo vas a flipar.

La conocimos este verano en la piscina de la azotea.

No la habíamos visto nunca.

Y llevábamos ya más de medio año viviendo aquí.

Nos presentamos, hablamos un rato y nos cuenta.

Dice que vive en el 2º1ª.

Pero inmediatamente corrige.

Porque no vive aquí, en realidad.

Vivir vivir vive en la Plaza de Tetuan.

Ojo con esto:

La Plaza de Tetuan está a unos 7 minutos caminando desde nuestra casa.

Pues ella vive allí.

A 7 minutos a pie.

Y aquí viene lo bueno.

Se ve que su piso de Tetuan no es aquello que digamos muy tranquilo.

El cruce de la Gran Vía con el Paseo de San Juan debe ser de los más ruidosos de Barcelona.

Entonces, la mujer, más chula que un ocho, se busca otro piso.

Un piso que alquiló hace ya nueve años, ¿eh?

¿Pero por qué narices una señora de 80 años alquila otro piso cuando ya tiene uno?

Obvio.

Porque tiene piscina y es tranquilo.

Y así, los días de verano que se agobia entre el calor y el ruido, se da un paseo de 7 minutos y se viene “de retiro” (lo dijo así, literalmente).

Habrá quien lo encontrará normal, no sé.

Total, con su dinero cada cual hace lo que le da la gana, y para lo que le queda en el convento.

Y habrá quien se indignará porque, bueno, con el hambre que hay en el mundo y el paro y los deshaucios y tal.

Yo no la juzgo, para nada.

Primero porque no sé nada de esta señora y no soy quién para hacerlo.

Y segundo porque en otros aspectos me comporto exactamente igual.

Por ejemplo, con el movimiento.

Porque, a ver, las necesidades básicas las tengo más que cubiertas desde hace años y lo tengo todo bien orientado y ordenado para que nunca me falten.

Pero, al mismo tiempo, yo lo que quiero no es sobrevivir, mantenerme a flote, tirar con lo mínimo.

De hecho, esta actitud, este enfoque, esta mentalidad tan pobre y limitada, perseguir la “dosis mínima necesaria de ejercicio”, es uno de los motivos por los que no se terminan de apreciar el impacto y los beneficios del movimiento en TODOS los ámbitos de nuestra vida.

Y por eso lo que promuevo y practico es el maximalismo, la abundancia, la exuberancia, la vitalidad, la energía, el juego infinito, la libertad de movimiento.

Vivirlo, no sobrevivirlo.

Y contar con más posibilidades articulares, ir sobrado en este sentido, te lo pone mucho más fácil para explorar, disfrutar y divertirte moviéndote.

Aquí:

Movilidad Avanzada de Piernas

Rober

PD: puedes ir tirando o a rastras por la vida del movimiento. O puedes… buah… oh… qué guay… qué pasada… uala… ¿y esto tan chulo?… oooopaaa… jajajaja… nunca pensé que podría hacer esto… ojalá me hubieran enseñado esta manera de moverme desde pequeño… a tomar por culo el ejercicio. Voy a disfrutar de la vida y de moverme todos los días. En el enlace

Mi conserje me llama mentiroso

​Entro en la portería.

Están Ángel, el conserje, y Nil, el vecino del 1º5ª.

Hablan sobre Crossfit, cómo no.

Siempre están hablando de lo mismo. Los dos son unos fanáticos.

No les culpo. Yo hago igual con el movimiento.

Nos saludamos.

Y escucho cómo siguen:

—​Pues tío, del entreno de ayer tengo unas agujetas en las piernas —​se queja Ángel, llevándose las manos a los muslos.

Y me meto, con el cachondeo:

—​Ya estamos. Esta juventud. Siempre estáis con los gemidos. Cuando tengas mi edad, ya verás.

Nos reímos todos.

—​»Esta juventud», dice. Pero, ¿tú cuántos años tienes, Rober? —​me pregunta Ángel.

—​A ver, chavalín, que a la gente mayor no se le pregunta eso —​le guiño el ojo—. ​¿Tú cuántos tienes?

—​Diría que somos de la misma quinta, ¿no? Yo tengo 34 —​me responde.

No puedo evitar reírme (más).

—​De la misma quinta… Hijo mío. Ojalá. Pero estoy rozando los 43 —​confieso, en plan pater.

Ángel, con cara de incrédulo, exclama:

—​¿Qué dices? No me lo creo. Me la estás intentando colar.

Y Nil, que no llega a los 30, interviene:

—​¿En serio? Pues si es verdad, jo der, yo quiero llegar a tu edad como tú. Que el otro día te vi en el gimnasio y no veas cómo te doblas.

—​¡Pues mira! —​le suelto—. A lo mejor este es el secreto para aparentar menos años, mantener las articulaciones jóvenes —​vuelvo a guiñarles el ojo entre más risas, de nuevo.

Y Ángel concluye:

—​Pues va a ser eso, porque yo estoy como un palo y con 34 ya me duele todo.

—​Pues fíjate en que yo a tu edad estaba como una piedra y no me puse en serio con lo de la movilidad hasta los 35, así que todavía estáis a tiempo —​apunto.

Y no puedo evitar explicarles que tengo este curso:

Movilidad Avanzada de Piernas

Rober

PD: esto no se lo he explicado, pero también es importante. Si supieran cuánto, pero cuánto cuánto disfrutarían más del Crossfit (o de lo que les diera la gana) si tuvieran su movilidad de piernas en condiciones… Yo creo que lo de la edad hasta les daría igual.

PD2: para, como dice Nil, doblarte y moverte sin restricciones y a tu antojo, es en el enlace.

Cómo explotar a tus hijos para mejorar tu vida

​Si tienes hijos pequeños, lo tienes a huevo.

Si no, fíjate en los que tengas alrededor y haz como si fueran tuyos.

La cosa siempre empieza por el mismo sitio.

Ser consciente, darse cuenta.

Lo que pasa es que a veces cuesta porque andamos despistados por la vida.

En esto nos llevan ventaja.

Y para eso puedes aprovecharte de los peques, explotarlos de alguna manera.

Porque te lo ponen en las narices.

No hay escapatoria – si los sabes usar bien.

Verás…

¿Problemas con los horarios, los biorritmos, irte a la cama cuando toca para descansar bien?

Imita sus ritmos.

No tienen reloj y saben qué hacer en cada momento con puntualidad suiza.

¿Te hablas mal, eres cruel contigo mismo, te maltratas con tu discurso interior?

Háblate como hablas a tus peques, amable, tranquilo, firme pero cariñoso.

(Espero que les hables así).

¿Se te olvida lavarte los dientes?

A mí no, pero hay noches que me da pereza aunque, como se los tengo que lavar a mi hija, aprovecho esa responsabilidad que me he impuesto para ser su ejemplo y lavármelos con ella.

¿Vas agobiado de aquí para allá, siempre preocupado por el futuro, el trabajo, la salud?

Juega, co ño, juega con ellos.

Y trata de empaparte de su espontaneidad, su vitalidad, su entusiamo.

Y sus “tonterías”, su imaginación, sus ganas infinitas de pasárselo bien porque sí.

Es como si supieran intuitivamente que si atiendes al presente y jugueteas con él, al final todo saldrá como tenga que salir y qué más da.

Y, hablando de jugar con los peques y de moverse, ¿te gustaría disfrutar de sus mismas posibilidades?

Explora, amplia tu marco de referencia, cambia constantemente de posiciones y patrones, adopta las formas más raras, diversas, “extremas”.

Aunque, bueno, cómo no, para eso antes tendrás que libertarte de las limitaciones, restricciones, obstáculos articulares que has ido construyendo a lo largo de los años a base de pobreza, repetición y monotonía motriz.

Esto último y (casi) todas las posibilidades que tiene un niño lo puedes conseguir aquí:

Movilidad Avanzada de Piernas

Rober

PD: pasarlo bien, pasarlo bien, ¡pasarlo bien es el último de los objetivos! Antes, claro, te tienes que quitar de encima el “lastre articular” del adulto moderno, sedentario, maquinista, robótico, incluso «ejercitado».

PD2: ¿qué otras razones necesitas para disfrutar a tope de moverte y de la vida más allá de disfrutar a tope de moverte y de la vida? En el enlace.

Por qué mi mujer me pide permiso para apuntarse a mi curso

(De cuando lancé un nuevo curso).

Ayer por la tarde dábamos una vuelta y mi mujer me preguntó cómo iba lo del nuevo curso.

Yo le confesé un par de cosas.

La primera fue que me está sorprendiendo.

Que yo pensaba que estos asuntos le importaban poco a la gente.

Lo de moverse mejor, con mayor libertad.

Para gozar de la vida.

Y que es una pena.

Que la gente, la mayoría, “hacen ejercicio” por miedo, por obligación, no por disfrute.

Como tantas otras veces cuando solo haces que suponer porque vives en tu mundo, me equivocaba.

La gente, esta gente, la que lee esto no es idiota, no lo somos.

No digo que los demás lo sean, no lo sé; pero nosotros no.

Vemos las cosas.

Nos damos cuenta.

Y el curso se basa en una evidencia.

No una evidencia de vidente, esotérica.

Es algo palpable, tangible, que experimentas, notas, sientes cada vez que te mueves.

Y más cuando es haciendo algo que te gusta.

Esto:

Una vez tienes los fundamentos cubiertos,

(y, por suerte, a estas alturas por aquí de esto abunda; por ahí fuera no, pero aquí sí)

lo que no te deja disfrutar plenamente de lo que practicas,

disfrutar disfrutar de verdad, me refiero, sin limitaciones, sin restricciones, con plena confianza, porque te puedes mover a tu antojo,

siempre es lo mismo.

A mi mujer le pasa con el yoga.

Al resto con el Pilates, el Crossfit, las kettlebells, la escalada, el pole-dancing, el surf…

Es siempre el mismo obstáculo:

Un punto débil, o generalmente varios, en la movilidad articular de las piernas.

Siempre las mismas carencias.

Que no te dejan moverte como realmente quieres y, consecuentemente, disfrutar plenamente.

Ya no somos idiotas con esto y nos damos cuenta.

La segunda también subyace de un error mío, porque reconozco que a veces me paso.

Ya sabes que con mis chapas quiero ir un poco más allá.

Sobre todo en el sentido de cómo se conectan los puntos.

El movimiento con todo lo demás.

Es decir, no es solo moverse como “ejercitarse”, como actividad física,

sino el resto de las implicaciones que tiene en nuestra vida así, en general, como sociedad y cultura.

Por eso tiendo a ser “filosófico” en algunas cosas de las que escribo, por así decirlo.

¡Pero!

Una vez la filosofía está clara, ¿para qué darle más vueltas?

Ya basta.

No le vamos a dar ni una.

El curso es claro, preciso, directo.

Solo para hacer, para moverte; ni una sola filosofada.

Son 10 meses y 9 estadios/niveles progresivos y específicos.

Cada uno dedicado a una misión, un hito, un patrón en particular, para no liarte ni mezclar las cosas

(que suele ser el peor de los errores).

Y para centrarte y llevarlo a cabo de forma determinada, sencilla y viable

(que suele ser el segundo peor error, no hacerlo así).

5 semanas pumpum, pumpum, pumpum, con una cosa, solo una cosa, un estadio.

Mejoras por co jones, si se me permite.

Y luego a por el siguiente.

Así 10 meses.

Consistentemente.

En modo ejecución 100% y todo bien mascado.

Total que, después de mi chapa, mi mujer va y me dice:

–Qué guay, cariño. Oye… ¿Y yo me puedo apuntar? ¿Lo podría hacer?

–Jo der, ¡pues claro! A ver… Tienes que, sí, tienes que reservarte dos ratos de 50’ a la semana. Pero luego nada más que seguir el plan, “sin pensar”, pumpum pumpum.

Y se ha apuntado.

En este curso, digo:

Movilidad Avanzada de Piernas

Rober

PD: sinceramente, al diseñar este curso me he focalizado obsesivamente en una cosa, solo en una cosa – que los programas de cada estadio fueran cortos, sencillos y viables. Al inicio de cada estadio ves los tutoriales y el plan de 5 semanas en media horita o tres cuartos. Después los pruebas (para ajustar las progresiones a ti) y los comprendes. Y luego 5 semanas pumpum, pumpum. Ya está. Bueno. 9 veces en 10 meses. Movilidad programada. Solo hacer. Sin complicaciones. Por este precio es un regalo. En el enlace.

Ayer conocí a mis vecinos gays, sin camiseta, y madre mía

Mis vecinos del segundo, que viven justo en el piso de abajo, son un matrimonio gay.

Desde que nos mudamos en enero, me había cruzado con ellos alguna vez.

Interacción urbana básica. Nada. Un saludo y poco más.

Conocernos conocernos, aquello de presentarnos y charlar un rato, no pasó hasta ayer.

Fue en la piscina.

Y hubo un momento un poco incómodo para mí.

O más bien bastante.

Hasta tuve que contenerme de decirle un par de cosas a uno de ellos.

Luego te la cuento.

Empecemos por el principio:

Acabábamos de llegar.

Abril y Meli venían conmigo.

Y nos encontramos con uno de ellos dentro de la piscina.

Iván, se llama.

Aleix, su marido, subió un momentito más tarde.

Para que te sitúes:

La planta de la piscina, que está en la azotea, tiene dos alturas.

Arriba está la propia piscina, con una entrada entarimada de unos diez metros cuadrados.

Luego hay una rampa por la que bajas a una zona más amplia, de unos cien, también todo tarima, donde están las hamacas, la ducha, unas plantitas de decoración.

Nosotros nunca llegamos abajo.

Abril no nos da tiempo.

Llega a la entradilla, tira sus cosas (a un ladito, que es muy ordenada), se quita la ropa y pa’dentro.

El agua es su obsesión.

Total que yo, como siempre, ayer voy tras ella, directo al agua.

Y justo en ese momento, Iván me obstaculiza.

Se pone en las escaleras de la piscina, que son de obra; no las típicas de hierro.

Diría que son unos cinco o seis peldaños.

Y no puedo pasar.

Él se da cuenta y se arrima al borde de la piscina.

Pero se queda ahí, quieto, en el primer escalón.

¿Qué está haciendo?

Madre mía…

Esto es muy incómodo para mí…

¡Está estirando!

Quiero decir…

Haciendo estiramientos pasivos, de estos de aguantar y quedarte ahí por los siglos de los siglos, ya sabes.

No sé dónde meterme.

Me mira y me dice:

–Pasa, pasa. Es que estoy lesionado del Aquiles. Y aprovecho la escalera de la piscina para estirarlo un poco.

Uff…

Decido no entrar.

En la piscina, digo.

En el Aquiles sí que voy a entrar.

Me quedo con Iván en las escaleras.

Controlaré a Abril desde fuera, que tampoco es que tengamos una piscina olímpica y, además, ella ya sabe nadar perfectamente.

Y hablo un rato con Iván.

Sin decirle a lo que me dedico ni juzgarlo, ojo.

En estas que su marido, Aleix, acaba de llegar, y se une a la conversación.

Iván me cuenta que es runner.

(Lo dice él, eh, que no lo digo yo para sonar más cool ni nada).

Y me explica lo de la lesión y tal.

A lo que Aleix añade: «​Es que siempre está lesionado aquí o allá»​.

Iván lo medio niega, y también lo medio confirma.

Muy divertido todo, en plan Escenas de Matrimonio total.

También me confiesa que hacer ejercicio le aburre un montón.

Pero que se ha apuntado al gimnasio para «​fortalecer las piernas»​, explica.

Que se ha dado cuenta de que no puede ser eso de correr y nada más.

Y lo que hablamos termina derivando, cómo no, en que el cuerpo ha evolucionado y viene de serie con la necesidad de moverse de manera variable, diversa y con tendencia a cierta complejidad.

Y que si te especializas en una sola tarea, patrón, disciplina, deporte o lo que sea, es cuando aparecen los problemas, SIEMPRE.

Más que nada por todo lo que te dejas por hacer y cómo se tuerce la cosa globalmente.

Esa fue mi parte de chapa.

Cuando ya me había preguntado que qué hacía.

Él lo entendió.

Ya veremos qué hace al respecto porque, bueno, lo más evidente es que el camino que está siguiendo no es el adecuado.

No se lo dije yo, ¿eh?

Él solito llegó a esa conclusión.

Ojo.

Le habría dicho algo más.

¿El qué?

Que tengo el curso de Movilidad Natural y que es justo lo que necesita.

Pero yo nunca le digo a nadie “lo que necesita”.

No soy nadie para decirlo.

Prefiero que caiga por su propio peso.

Todo lo natural acaba cayendo por su propio peso…

Tiempo al tiempo.

(Aunque cuidado, que pasa volando y cuanto más tocho te pilla…).

Rober

PD: a pesar de la incomodidad, fue muy guay conocer a Iván y Aleix. Porque, además, Iván es experto en comunicación, cosa que me fascina. Auguro más chapas chulas con ellos.

PD2: si paras un momento y franca y honestamente sabes que lo necesitas, es en el enlace.