Mi despacho en el suelo y 4 estiramientos integrados durante el trabajo

Este es mi despacho en el suelo. Acostumbro a trabajar delante del ordenador así, sentado, cuando he tenido una sesión de movimiento intensa y/o estoy cansado. En otra habitación tengo un standing desk. Una de las gracias de este despacho es que las mesitas, los cojines y los gadgets inalámbricos se pueden mover conforme me voy moviendo yo cada poco rato.

Rápidamente, en redes sociales han surgido distintas dudas.

He grabado un breve vídeo, acompañado de las explicaciones de más abajo, para dar algunas pistas a los más inquietos y curiosos.

Movimiento integrado

Moverse sin moverse. Incrustar movimiento en el no-movimiento, o sea, fuera del tiempo reservado especialmente para el movimiento. Topicazo, pero efectivo. Impregnar de movimiento lo cotidiano.

Movimiento mediocre

En la media. Nada espectacular. Ni se necesita. Existe el mito de que debemos hacer grandes hazañas físicas para estar sanos y sentirnos bien. Mentira. Aunque puede estar bien hacerlas, no es necesario. Ser mediocre es lo más probable, estadísticamente hablando. Mediocridad aceptada.

Hay más de una docena de posturas de trabajo de suelo

En mi libro Locomoción Natural incluyo algunas. Hay más. Investigación. Imaginación. Experimentación.

Estiramientos espontáneos

Aunque no lo creas, puede llegar el día en que aprendas cómo se mueve y no se mueve tu cuerpo, e intuitivamente “sepas” qué hacer. Sin nombres de músculos ni métodos. Otro mito interesante de desmontar. Hoy he elegido cuatro. Podrían haber sido más. O menos. Podrían haber sido otros.

Estiro, pero podría… ondular, o sacudirme, o bailar

Existen otras formas menos convencionales pero tan o más efectivas de mantener el cuerpo en movimiento.

No cuentes… solo estira

Sal de tu caja mental matemática numérica controladora. Déjate llevar, ni que sea por un ratito en tu vida.

Esto, 10 ó 12 veces… al día

Vale más la frecuencia y la acumulación que la intensidad, reservada para momentos puntuales. ¡Eso es integrar!

No necesitas programas. Edúcate y practica

En vez de seguir tablas, rutinas, programas, que en algún momento pueden tener cierta utilidad para aprender y establecer hábitos –yo mismo los aconsejo–, a largo plazo conoce y comprende cómo funciona tu cuerpo. Sé que en la escuela le dieron más importancia a que supieras el nombre de los reyes del siglo quinto, pero creo que ya te habrás dado cuenta que tu educación careció de conocimientos más prácticos, importantes para tu vida y tu bienestar. Puedes educarte en el movimiento –¡no en el entrenamiento o el deporte o el ejercicio!. Y usa esa educación. Si no, no sirve.

Y recuerda tomártelo como un juego

Espero que lo disfrutes, en tu propia piel:

 

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