Cómo mejorar mi salud si paso el día sentado en el trabajo y no tengo tiempo de nada

Hace unos días Rubén, uno de mis alumnos más comprometidos de la clase de movilidad que imparto en WODS, me preguntaba a propósito del futuro lanzamiento de su propio blog:

“¿Cuál es el principal consejo que darías para mejorar la salud de las personas que se pasan el día sentadas debido a su trabajo y tienen falta de tiempo por su estilo de vida?”.

A lo que yo respondía algo un poco menos desarrollado que lo siguiente, aunque en la misma línea:

“En ese caso tan mayoritario, mediocre, tienes dos posibilidades de hacer algo extraordinario, además de los grises que se encuentran entre ellas.

La primera, integrar el movimiento en tu vida. Integrar no significa entrenar o hacer ejercicio, sino impregnar, incrustar el movimiento muy a menudo, moverse sin moverse, entrenamientos incluidos.

El movimiento integrado está infravalorado y suena a tópico, pero te ofrece la posibilidad de boicotear notablemente los efectos del sedentarismo. ¿Ejemplos? Usar las piernas para ir a todas partes, prescindir de asientos con patas y regresar al suelo sentándote de las maneras más diversas posibles, estirar obsesivamente, trabajar de pie a ratitos, utilizar alarmas que te obliguen a moverte con muchísima frecuencia, etc.

La segunda, dejar el trabajo, encontrar o inventar uno que implique (integre) actividad física y cambiar radicalmente tu visión de vida y, en consecuencia, tu estilo de vida.

Claro, radicalmente suena a radical ¿verdad? Algo mal visto en nuestra cultura, promovido por los que temen el cambio y cómo les puede afectar. Pero, sin duda, una posibilidad más que puede pasar por replantearte tu vida por completo, incluidas tus necesidades/expectativas/deseos materiales.

Sea como sea, como decía, están los grises. ¿Y cuáles son? Ni idea. Cuestión de imaginación. Cualquier alternativa que se encuentre entre las dos opciones que comentaba.

El caso es darte cuenta de que nadie va a cambiar nada por ti. De no responsabilizarte, de no hacer nada más que aceptar el status quo y quejarte, solo puede resultar una cosa: que tu vida se convierta en el día de la marmota, calcado día tras día, y los efectos del sedentarismo sigan, literalmente, castigándote.

Así, no te queda otra que desafiar ese status quo, y crear uno nuevo, tuyo, singular”.

–Sí, claro, Rober. Moverse a todas horas, cambiar de trabajo o las dos cosas, ¿no? Muy bonito y muy fácil…

Bonito no, precioso.

¿Y quién ha dicho lo de fácil?

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