Masajes no, gracias

Generalizando, de generalizar, no.

A la larga, no.

A medio y corto plazo, con pinzas, puntualmente y específicamente.

Un masaje es para el movimiento lo que una dieta para la alimentación.

(Y tú, masajista o fisio o santero o lo que seas, lo sabes que no. Que no solucionan nada. Solo parchean o pueden, solo pueden, ayudar. Y, reconócelo, te aburren un buen rato. Pérdida de tiempo para ti y tu cliente/paciente. Me dan igual tus referencias científicas. He hablado muchísimas veces de esto contigo en cafés, cursos, talleres, hasta en tu casa y en tu consulta, y me lo has confesado, aunque duela porque te juegues parte de tu sueldo. Esto no va contra ti. Solo digo que puedes, que sabes hacerlo mejor; estoy convencidísimo. Los masajes solo aseguran una cosa: cliente para toda la vida. Pero no nos despistemos: tú lo sabes).

Rober, ¿aún haces masajes?

Me lo preguntaban hace poco vía móvil.

Y yo respondía: “No massage. Useless”. Y lo que sigue:

4 palabras clave

  1. Movimiento: o sea, moverse, ejercicio, actividad. Lo cojas por donde lo cojas, cualquier proceso doloroso solo puede acabar bien si tarde o temprano la persona que lo sufre se mueve. Si no, o no se soluciona nunca o, en caso de alivio, vuelve a aparecer. No hay otra. ¿Qué te apuestas?
  2. Curro: o sea, esfuerzo, trabajo, dedicación. Ni milagros, ni atajos, ni pastillas, ni primera cervical, ni sexto chakra. Horas, conciencia, intensidad, disciplina.
  3. Sostenibilidad: o sea, “nunca más”. Sumado al punto 1: si sigues en movimiento, no te dolerá, y si no te mueves, te dolerá. Moverse toda la vida. Si no te gusta, ya puedes ingeniártelas para que te guste.
  4. Responsabilidad: o sea, “si lo haces, claro”. Tú. Que lo hagas tú. ¡Tú! No que te lo hagan. Eso no vale, no sirve. Masajito una vez a la semana mientras no haces ni el huevo y pasas el día sentado, mal negocio. Nadie va a cambiar nada por ti.

Movimiento con sentido

Evidentemente, no todo vale, y ahí es donde pueden pasar dos cosas:

  1. Opcional: que un profesional te guíe. No que te trate. Que te enseñe, que trabaje contigo en tu educación del movimiento.
  2. Obligatoria: que te muevas. Y no solo en el sentido estricto de la palabra. Que investigues, que te intereses por tu propio cuerpo –que eres tú–, que comprendas la necesidad incuestionable de movimiento y cómo aplicarlo. En fin, que APRENDAS A MOVERTE Y QUE LO HAGAS.

Comparado con un masaje, sea al nivel que sea –tisular, circulatorio, neuronal, ¡hormonal!, energético, espiritual, cósmico o chamánico–, el movimiento gana por goleada.