El cardio que no se ve mientras te mueves

Uno de los pecados capitales del fitness y de la pobre educación física que hemos recibido es la simplificación y el reduccionismo del movimiento como medio para conseguir ciertos objetivos, generalmente estéticos o deportivos, y no como fin, o como origen, o como núcleo, o como un todo que genera espontáneamente un universo infinito de consecuencias beneficiosas, como sin quererlo –wei wu wei.

El fit-producto que se lleva la palma, con el pretexto de la salud cardiovascular y el mantenimiento o pérdida de peso de por medio, es, sin duda alguna, el cardio.

Rober, ¿qué importancia le das al ejercicio cardiovascular?

Eso me preguntaban en la entrevista que concedí a Entrena Salud hace unos días, a lo que respondía:

<<Ninguno.

Cuando uno se mueve de la forma más diversa posible, la salud y trabajo cardiovascular están más que cubiertos en intensidad, volumen, frecuencia, etc.

El “entrenamiento cardiovascular” es intrínseco a la sesión de movimiento.

Cualquiera que lo dude, que pruebe a bailar intensamente durante una hora o a practicar capoeira, tae-kwondo o parkour.

Si además tenemos el buen hábito de caminar o ir en bicicleta a todas partes, no estar mucho tiempo sentados y salir de excursión los fines de semana, ¿qué más necesitamos?>>

El cardio que no se ve

Es parte de la gracia de moverse, en vez de hacer ejercicio o deporte.

Y fíjense bien en dos matices los que esperan que cada entrada de un blog sea una tesis doctoral…:

  1. Nadie dice que la capacidad y el trabajo cardiovascular deban menospreciarse. Lo que se propone es que no son el foco ni el objetivo. Viven en el movimiento, son implícitos, forman parte de él.
  2. Nadie dice que no se deba hacer ejercicio o deporte. Lo que se propone es que cuando alguien haga ejercicio o deporte, si se quiere llamar así, haga ejercicio o deporte. “Cuando camines, camina” – Thich Nhat Hann. Olvídense de las etiquetas de “lo que está ocurriendo” en el cuerpo o “lo que se espera que ocurra”.

Cuando uno se mueve, sea de la forma que sea, el esfuerzo cardiovascular que debe realizar el cuerpo para realizar tal esfuerzo es algo obvio, evidente. ¿Para qué prestarle atención o dedicación exclusiva?

¡Muévanse!

Y disfruten del cardio, en toda su diversidad e intensidades, consecuente de:

  • Un partidillo de baloncesto, futbol, tenis, balonmano.
  • Unos largos en la piscina.
  • El trayecto hasta el trabajo, en bicicleta o caminando.
  • Una carrera de obstáculos.
  • Unos saltos entre muros a lo Yamakasi.
  • Una sesión de cualquier arte marcial.
  • Una rutina de gimnasia en anillas.
  • Unas palas en la playa.
  • Unos esprints con su perro.
  • Una práctica mediocre de danza como la del vídeo a continuación…

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