La rehabilitación necesaria para practicar el Método Natural (y cualquier disciplina compleja)

“Ya no sabemos lo que es vivir al aire libre y nuestras vidas son domésticas en más sentidos de los que creemos” – Henry D. Thoreau (Walden)

Vaya… Así que todo lo fáciles, espontáneas y naturales que parecían ser las habilidades humanas básicas de movimiento, los ejercicios utilitarios indispensables del Método Natural, resulta no ser del todo cierto.

Una educación y cultura normalizadas, estandarizadas, limitadas

Bueno, sería cierto si…:

  • Si nos hubieran educado en un entorno libre.
  • Si aquellos juegos en los primeros cursos de escuela hubieran tenido cierta continuidad.
  • Si las clases de educación física hubieran consistido en dejar salir lo que llevamos dentro, lo que cada uno quisiera expresar, en vez de marcarnos unas normas de forma repetitiva –afortunadamente esto está cambiando en la educación infantil, aunque lamentablemente no tenga, otra vez, continuidad en la adolescencia.
  • Si, entre otros, nos hubiéramos movido en escenarios más naturales, con una consecuente e incontrolada variedad de desniveles, terrenos, obstáculos, etc.
  • Si nuestra educación física no hubiera acabado, finalmente, en un gimnasio lleno de máquinas monoarticuladas.
  • Si no nos hubieran –o hubiéramos– encasillado y especializado en un solo deporte.
  • En definitiva, si no nos hubieran domesticado.

Pero lo más común es que haya sido así, haber crecido y sido educado en una “cultura mecanicista” cada vez más restrictiva, controlada, previsible, analítica… Nada que ver con lo que hubiera ocurrido en plena naturaleza. Nada que ver con el Método Natural.

Reintroduciendo al cachorro

De hecho, ésta no es la primera vez que escuchas una historia parecida. Seguro que lo has visto en algún documental de animales –de los que vemos todos a todas horas, o por lo menos eso es lo que decimos en las encuentas. Por poner un ejemplo, alguna vez habrás visto u oído hablar de la historia de un cachorro de león que ha nacido en cautividad y que tratan de “devolver” a su hábitat natural. Obviamente, no pueden dejarlo ahí, suelto, libre, en plena sabana de hoy para mañana. El entorno en el que ha nacido y crecido es tan diferente a su hábitat natural que no sabría cómo desenvolverse. Moriría. No sabría cazar, orientarse, relacionarse con su propia comunidad o con el entorno.

¿Qué se hace entonces? Educarle. Mejor, re-educarle. Y no desde la restricción, desde el control. Al contrario. Él viene de vivir entre cuatro paredes, de conseguir su comida a través de una trampilla. Necesita desaprender las normas y deshacerse de las comodidades, es decir, aprender a ser libre y responsable, y por eso lo re-introducen muy poco a poco hasta que, después de un tiempo de adaptación y aprendizaje, por fin puede vivir en absoluta libertad.

En este sentido, cualquiera de nosotros es como el cachorrillo –o tal vez ya no tan joven. Lo más probable es no tener suficiente capacidad para correr, trepar, saltar o gatear de un día para otro. Es necesario re-introducirse, redescubrir nuestra naturaleza motriz, la que poco a poco fue limitándose desde niños. Y es necesario prepararse físicamente para ello.

Además, esta rehabilitación física no sólo debe enfocarse desde la capacidad o el rendimiento para realizar el esfuerzo físico requerido, sino para hacerlo con soltura y seguridad. Se necesita desarrollar una conciencia corporal, un control motor, una técnica que algún día fue innata, pero que hoy ya no.

Y, paralelamente, también se hace necesario rehabilitarse mentalmente. Porque no sabemos orientarnos, no conocemos nuestro cuerpo, y necesitamos tomar decisiones rápidamente, improvisar y adaptarnos, o incluso enfrentarnos a miedos, vergüenzas –¿ahí arriba tengo que equilibrarme? ¿Qué haces gateando?

Los ejercicios educativos elementales del Método Natural

Afortunadamente, esto es algo en lo que ya pensó Georges Hébert al crear el Método Natural. Gracias a su experiencia en la preparación física de la Armada Francesa observó que aquello que pretendía no era tan sencillo como poner a “hacer el mono” a los soldados de infantería. Era necesaria una re-educación y una preparación previa, primero, y paralela, más tarde, para practicar el Método Natural y establecerlo como actividad física principal.

Lo mismo, o incluso todavía más, necesitamos nosotros, en pleno siglo XXI, gracias a nuestro exagerado y enfermizo sedentarismo.

Con este objetivo se catalogan toda una serie de ejercicios a los que él llamaría ejercicios educativos elementales, los cuales servirían como preparación y complemento al Método Natural completo.

(Aquí, por ejemplo, rehabilito mi movilidad para poder posicionarme en sentadilla de reposo y sus variantes, y disfrutar de mis locomociones con más libertad)

 

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