Test de micromovimiento. ¿Te imaginas para el macromovimiento?

¿Los tests de las últimas semanas significan moverse?

Ni sí, ni no, ni todo lo contrario.

Si para gestos tan “pequeños”, simples, moverse con conciencia, control y cierta habilidad puede ser algo realmente desafiante, imagínate cuando la cosa se complica y representa un movimiento más cercano a lo real.

Porque, en realidad, y como tal vez has intuido, esto no ha sido un test de movimiento en sí, algo que podríamos llamar macromovimiento, sino de movimiento a nivel microscópico, micromovimiento.

¿Por qué?

Primero, algo no determinante pero sí condicionante, por una cuestión meramente logística.

Lo más probable es que estés realizando este test con el ordenador o el móvil y quería que pudieras completarlo con cierta comodidad, sin tener que moverte mucho –menuda paradoja.

De hecho, y para no dejar de lado una habilidad fundamental para el ser humano, la de colgarse, para los tests de suspensión y tracción habrás tenido que ir al gimnasio o algún parque. No es muy habitual contar con algún soporte o barra de donde colgarse en casa o el trabajo –y es algo extremadamente recomendable. ¿Esta “incomodidad” logística ya te supuso un problema para realizar el test?

Y segundo, algo primordial, y como ya hemos comentado en cada uno de los tests, para transmitirte un mensaje de coherencia y sensatez.

Nuestra cultura, educación, entorno y estilo de vida son los que son, y no podemos decir que nos inviten mucho a movernos.

En consecuencia, no sabemos hacerlo.

Si todos esos condicionantes fueran distintos, como hace no mucho tiempo desde un punto de vista evolutivo, el micromovimiento no tendría mucha razón de ser, aunque siempre está implícito en el movimiento.

Sin embargo, dadas las circunstancias, vale la pena invertir cierto tiempo en valorar y ser conscientes de cuál es nuestro estado en ese sentido porque, al fin y al cabo, todo macromovimiento se compone de micromovimientos.

Si no sabes moverte a lo pequeño, ¿cómo quieres moverte a lo grande?

O, como hemos visto, dicho de otro modo, la mayoría de veces pretendes empezar la casa por el tejado corriendo, brincando, colgándote de anillas o troncos, practicando calistenia o halterofilia, participando en pruebas complejas y exigentes, repitiendo hasta la extenuación burpees, saltos o dominadas con impulsos varios y sin ningún control, sosteniéndote sobre las manos de cualquier manera, estirando en posturas raras que requieren mantener tensiones intensas…

…cuando tu cuerpo o bien no está preparado, o bien no sabe cómo hacerlo con conciencia, eficacia y, en consecuencia, seguridad.

Evidentemente, tampoco estamos hablando de caer en la trampa del perfeccionismo, algo habitual sobre todo en los círculos de expertología de la movilidad articular, y convertirnos en eternos practicantes de lo analítico, de lo pequeño, de lo micro.

No se trata de dominar hasta la perfección el micromovimiento como requisito para el macromovimiento.

Primero, porque es imposible.

Y segundo, porque el objeto final del cuerpo humano es moverse a lo grande y, si no se hace regularmente, el micromovimiento no completa su sentido, se queda algo así como cojo, y la actividad física se vuelve física y mentalmente insostenible.

Por tanto, lo más importante es SER CONSCIENTE y coherente, respetar un orden y comprender que para moverse de según qué maneras antes vale la pena comprobar que uno sabe cómo, por qué y para qué se mueve, y si está mínimamente preparado para hacerlo con cierta eficiencia, seguridad, integridad, sostenibilidad.

 

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