Las 6 mejores maneras de saber que un alumno va por buen camino

  1. Me pregunta. ¿Por qué hacemos esto así? Tal cosa no me sale. ¿Me lo puedes revisar? No noto lo que me dices. ¿Lo hago bien?
  2. Me cuestiona. ¿No sería mejor si lo hiciera así? No lo veo claro. ¿Puedes enseñarme una regresión, algo más sencillo?
  3. Me confiesa. Rober, me da miedo. ¿Cómo puedo gestionarlo? La semana pasada no completé el programa, pero esta semana lo he terminado del todo y he hecho algo de trabajo extra.
  4. Investiga. El otro día veía esta progresión en Youtube. ¿Puedo incluirla? También leí que tal o que cual. ¿Es parecido a aquello que me explicaste? Me he comprado tal libro sobre estiramientos.
  5. Experimenta. ¡Intenté rotar un poquito más en tal gesto y he ganado un montón de rango! Me he apuntado a clases de claqué. El otro día no hice diez minutos consecutivos de sentadilla; hice veinte.
  6. Aprende. Ahora ya entiendo por qué era tan importante poner la pelvis así o asá. ¡Mira! Ya me sale X. No veas la diferencia al hacer tal patrón entre cuando inspiro o espiro durante la fase Y.

PD: Nótese que, aunque estén implícitos en el proceso, en ningún momento el “buen camino” tiene mucho que ver con series, repeticiones, kilos, minutos, resultados…

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