…es, sin duda, empezar.
(Este artículo esta dedicado a los valientes que participarán en el Proyecto 1 Ejercicio al Día a partir del lunes 16 de julio. Si aún no lo has hecho, ¡apúntate!)
El peor momento en un entrenamiento es, sin duda, empezar.
Supera ese instante y el resto vendrá solo.
Tu mono interior, tu inconsciente más primitivo, quiere protegerte.
· ¿Cómo vas a moverte sin necesidad alguna?
· ¿Acaso corres algún peligro, ahora mismo?
· ¿Que no te has enterado de que tienes la nevera llena?
· ¿Prevenir? ¿Eso qué es?
· ¿Malgastar energía sin motivo? ¡Venga ya!
· Mira el móvil. ¡Ya! Te estás perdiendo un montón de cosas.
· Tienes cosas mejores que hacer. Y lo sabes.
Vale. Para. Puedes hablar con él un momento, explicarle que las condiciones en las que creció han cambiado y que, aunque aparentemente justo ahora no necesites moverte, a la larga no hacerlo será peor que hacerlo.
De paso, le das las gracias por querer colaborar. Es parte de ti y gracias a él estás vivo, no lo dudes.
Y te pones en marcha.
Entre ese diálogo interno y el propio movimiento tu mono se calmará, porque enseguida empezará a disfrutar.
El movimiento produce placer.
Y el peor momento de un entrenamiento, de una sesión de movimiento, habrá pasado.
Primero moverse, luego pensar.
Soy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.
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Soy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.