Entrena tu flow con un ejercicio: la rueda deslizante

¿Creías que el único movimiento que iba a haber por aquí este trimestre era el Proyecto Caminatas Bajas?

(Si no sabes de qué va este proyecto, un “programa” práctico y gratuito de 10 semanas dedicado al movimiento orgánico de las piernas, échale un vistazo y reengánchate. Solo llevamos una práctica)

A principios de esta temporada ya advertí que este año pretendía que en el blog hubiera mucha más práctica, y un poquito menos de teoría –solo un poquito porque, si pretendemos movernos con cabeza, educarnos en el movimiento, el celebro también necesita ser entrenado, ¿verdad?

Aprovechando que vamos a pasar mucho tiempo cerca del suelo y moviéndonos agachados, hoy quiero plantearte un ejercicio para poner a prueba y a punto tu capacidad de fluidez a la hora de moverte, un patrón que podemos enmarcar dentro de la práctica de locomociones.

De hecho, este paso, la rueda deslizante, está incluido en el curso de Locomociones del Laboratorio de Movimiento que lanzo este próximo domingo (cuña publicitaria descarada donde las haya).

No. En serio. Más allá de si te interesa o no desarrollar más este tipo de práctica, la rueda deslizante puede ayudarte sobre todo para empezar a exponerte a dos conceptos muy importantes a la hora de movernos de forma orgánica y que, dadas nuestras “costumbres analíticas”, no solemos explorar:

· Cambios de peso: que ocurren siempre que nos movemos, aunque no seamos conscientes, al sentarnos, al levantarnos, al caminar, al recoger algo del suelo. Siempre.

· Fluidez: que sería enlazar gestos y movimientos de diferentes partes del cuerpo de una manera tan armoniosa que a simple vista parece que “solo” esté ocurriendo “un movimiento”. Es decir, algo así como la vida misma, y no los gestos, ejercicios y/o patrones robóticos que solemos repetir y repetir.

En fin, la rueda deslizante puede representar tu primera toma de contacto con tu flow, ahora que ya te has pasado al lado oscuro del movimiento, más que del entrenamiento de sus partes.

La rueda deslizante

Como buen/a ciudadano/a medio/a que debes ser, lo más importante antes de nada es, aunque pueda sorprenderte si eres nuevo/a por aquí, aceptar tu condición de mediocre.

Tranquilo/a, no te ofendas tan rápido.

Esto simplemente significa que cuando te expones a algo totalmente nuevo y te implicas en un proceso de aprendizaje, aunque sea de un único patrón, lo normal(ísimo) es que las primeras veces más que algo fluido te salga un churro como una catedral de grande.

¡Bien! Has superado la barrera que impone esa creencia de que tú no sirves para moverte, porque no tienes ningún talento, y/o de que tienes, DEBES hacer las cosas de manera excelente. Si no, mejor no las hagas.

¡¡Tururú!!

1. La forma más estimulante de movimiento, actividad física, ejercicio, entrenamiento es precisamente la que se te da mal, aquello para lo que todavía no tienes suficiente capacidad o habilidad que saca a relucir tus debilidades o torpezas. Y la gracia de entrenar es justo mejorar en ello.

2. Sí sirves para moverte, aunque no tengas talento o no lo hagas excelente desde un punto de vista estético bajo unos estándares que vete a saber tú de dónde han salido pero que, sin duda, no salen de ti. Hay vida más allá del fit-automatismo. Disfruta del movimiento, muévete salga como salga. Mejorar es solo cuestión de práctica.

Este es el bloc (o blog) de notas del Laboratorio de Movimiento, y lo que hacemos son experimentos, no tesis doctorales propias de despacho.

Experimenta el movimiento imprimiendo la máxima conciencia e intención posibles personales, propias, tuyas.

Primero, un mini tutorial:

Y segundo, moverse.

¿Cómo?

No lo sé.

En cualquier momento del día, en tus calentamientos, seguido de tus prácticas del PCB o incrustado en tus entrenamientos, practica durante unos minutos la rueda deslizante.

No hacen falta parámetros para moverse, pero si todavía los necesitas haz, por ejemplo, 3 series de 10 ruedas hacia cada lado, alternando los sentidos, con 1 minuto de descanso entre series.

En definitiva, tú ya tienes la información, la inspiración.

Eso que tanto nos sobra, que nos sale por las orejas, que está al alcance de un clic.

Recuerda que no sirven de nada sin acción, sin transpiración.

Eso que tanto nos falta, que cuesta esfuerzo y responsabilidad, que requiere que levantes el culo de la silla.

¡A moverse!