8. Ser mediocre es mejor

Buenas noticias.

Parecía que ser mediocre era malo, un defecto, algo a refinar.

Mmm… ¿Y si ser mediocre es mejor?

No moralmente.

Funcionalmente.

¿Y si un cuerpo mediocre funciona mejor, en general?

Por un lado, ser mediocre te libera de toda presión. No tienes que demostrarle nada a nadie, tampoco a ti mismo. Es un juego. Exploras, pruebas, experimentas en la medida que te apetece por pasártelo bien o por desarrollar cualquier aspecto físico por el mero hecho de hacerlo.

Moverte por moverte, vamos.

Y por otro lado, ser mediocre facilita el equilibrio corporal.

Fuerza, flexibilidad, resistencia, velocidad. Trabajas todas las capacidades.

Coordinación, equilibrio, fluidez, análisis, globalidad, agilidad, memoria, creatividad. Desarrollas todas las competencias.

No serás muy bueno en nada.

Pero podrás hacer de todo un poco, aunque sea “solo” medianamente bien.

No está tan mal, creo.

Además, ser mediocre te sitúa de manera perenne en un punto mágico.

Tu cuerpo y tu mente, expuestos constantemente a cosas que NO se les dan bien, se ven estimulados, retados con frecuencia.

Y a más estímulo, más aprendizaje, más adaptación, más frescura, más diversión, interés e inquietud, más capacidad, habilidad, competencia, versatilidad, autonomía.

Más posibilidades.

Más libertad.

Practicar cosas en las que eres mediocre te retorna muchos más beneficios que repetir cosas que ya se te dan bien y en las que, además, te costará muchísimo trabajo mejorar.