10. Cómo implementar la mediocridad a propósito y con propósito

A propósito, porque vas a tener que hacerlo deliberada y concienzudamente. Si no, la cultura de la excelencia y el afán por sentirte bueno en algo te arrastrarán.

Y con propósito, porque ya sabes que en cuestiones funcionales más vale poder hacer un poquito de todo y de forma equilibrada, aunque sea en un nivel mediocre, que especializarte en algo que además, tarde o temprano, vas a perder –es ley de vida.

¿Tu intención?

Mantenerte cerca de un punto medio.

¿Hacer de todo un poco?

Sí, si piensas a largo plazo, para toda tu vida.

Y no, si lo planteas a medio y corto plazo, temporalmente.

Porque, siendo sensatos, teniendo en cuenta la infinidad de opciones que tenemos para movernos, por no hablar de las responsabilidades y ocupaciones cotidianas de cada cual, atacarlo todo a la vez es imposible. Hay límites de tiempo, y también fisiológicos.

Está claro que si quieres avanzar en el desarrollo de tu corporalidad desde un punto de vista generalista, vas a tener que elegir y centrarte en una capacidad, competencia o habilidad que quieras desarrollar, al menos durante un tiempo.

Puede ser una habilidad, una capacidad o una disciplina.

¿Correr, saltar, trepar?

¿Fuerza, resistencia, flexibilidad?

¿Yoga, halterofilia, gimnasia, tenis?

Escoge algo, aprende, practícalo, entrénalo.

Y cuando la sombra de la especialización se alargue y empieces a mejorar en una medida X, la que tú hayas determinado, no la que otro haya establecido, entonces lo dejas.

Y te embarcas en otra aventura de movimiento.

–Rober, es que a mí me gusta ese noséqué que llevo tiempo haciendo.

No te estoy diciendo que lo dejes del todo, sino que deje de ser tu centro de atención.

Porque por ahora ya has mejorado suficiente, ya has desarrollado lo que querías y empiezas a ser bueno, comparado con tu yo anterior.

Recuerda, en este punto en realidad eso que haces ya no es tan estimulante para tu cuerpo. Si quieres seguir progresando en esa dirección vas a tener que dedicarle más tiempo, y cuanto más lo hagas más te vas a especializar, con las consecuencias que ya conocemos.

En lugar de hacer Pilates o Crossfit cuatro días a la semana, como en los últimos meses, hazlo una vez cada quince días.

–¡Pero voy a perder todo lo que he ganado!

Cuesta parar cuando algo gusta, cuando se te da bien, ¿verdad?

Nadie dijo que ser mediocre fuera fácil.

Calma. No vas a perderlo todo. Solo un poco. Lo justo para dar cabida a tu nueva dirección de desarrollo mediocre que, globalmente hablando, no va a hacer más que sumar y complementar todo lo que ya llevas aprendido, acumulado, ganado.

A esta forma de realizar actividad física la llamaremos movimiento por proyectos.

Escoges, aprendes, practicas, desarrollas, mejoras y paras.

Y vuelta a empezar.

Lo importante no es la meta, sino el camino.