Los errores técnicos no existen. ¿Qué son las distracciones habituales?

Esta entrada del blog forma parte de una serie de lecciones sobre calistenia que desarrollamos junto con los lectores hace un tiempo.

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(De hecho, si no has completado las lecciones anteriores probablemente no entenderás lo que veremos hoy)


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Vamos a dar por supuesto que si estás leyendo esto es porque no eres un deportista de élite.

Adivino que lo que te llama la atención de este blog es la educación que intenta transmitir en paralelo a sus propuestas de movimiento.

Es decir, en resumen, eres un aprendiz.

Un regalito para ti, una sentencia rotunda: si estás aprendiendo, los errores técnicos no existen.

Cuando haces las cosas con cabeza y has adquirido cierta comprensión previa sobre una técnica de un ejercicio X y entiendes el porqué y el para qué de las cosas, al mismo tiempo que dejas a un lado los mitos técnicos y el perfeccionismo, si en algún momento te despistas y alejas de lo que se consideraría algo más “correcto” a nivel técnico, lo único que ha pasado es que te has distraído de tus intenciones.

· Dejas de prestar atención y la cabeza se te va a no sé dónde. Conoces y entiendes la teoría. Que si las escápulas por aquí, que si los codos por allá. Las primeras repeticiones son buenas pero de pronto, sin saber por qué, pierdes el foco. Y vuelves a hacer las cosas de cualquier manera.

· No has hecho los deberes. Sabes que antes de intentar B necesitas consolidar A, pero las prisas te pueden. Te lanzas a por cosas para las que todavía no estás preparado. Te falta control, conciencia corporal, movilidad o lo que sea. Y vuelves a hacer las cosas de cualquier manera.

· Te puede el ego y te dejas llevar por los números, la cultura de la cantidad. Hacer una o dos dominadas no es suficiente. Quieres hacer cinco. O diez. Una, aunque sea “muy bien hecha”, es de mindunguis. Y vuelves a hacer las cosas de cualquier manera.

No pasa nada.

Son automatismos, despistes, pereza, falta de conciencia que nublan tu intención técnica.

Y no son errores.

Son oportunidades para seguir aprendiendo.

Como último apunte antes de que empieces a trabajar, no podía faltar el que para mí es un matiz más que importante a la hora de plantear (por mi parte) y de comprender (por tu parte) las explicaciones y posteriores ejecuciones de los ejercicios y las rutinas de esta guía: el concepto DISTRACCIÓN HABITUAL.

En general, cuando alguien te enseña un ejercicio o ves tutoriales en Youtube, cualquier gesto, movimiento o “fallo” técnico en la ejecución de un ejercicio se considera eso, un error o una ejecución incorrecta.

Para mí, considerar esas pequeñas imperfecciones como errores es el único error.

A ver, insisto… Estás aprendiendo, ¿verdad?

Entonces no hay errores, ya que cualquiera de nosotros necesita un tiempo para asimilar, practicar y adaptarse a según qué gestos y a una forma muy concreta, precisa y no muy habitual de hacer las cosas, no de cualquier manera, sino con cabeza.

No hacerlo del todo “bien” es parte del aprendizaje.

Y si estas “impurezas” las tachas de errores corres el riesgo de frustrarte y no continuar trabajando, moviéndote, que es peor que hacerlo “no del todo bien”.

En la mayoría de los casos, estos matices no son más que la consecuencia de falta de conciencia corporal, control motor y/o fuerza.

¡Pero es que si tuvieras la conciencia corporal, el control motor y la fuerza que requiere todo lo que vamos a desarollar, no estarías leyendo esto!

De alguna manera, el cuerpo se las ingenia para esquivar ciertas incomodidades y tiende a hacer una especie de trampas de manera inconsciente, automática.

Por eso, en lugar de tratarse de errores, yo las llamo distracciones.

Y así, si te distraes, lo único que tienes que hacer es prestar más atención y corregir en la medida de lo posible tu despiste corporal, por así decirlo.

Ten siempre presente estas tres cosas cuando te plantees cualquier práctica o enfoque nuevo:

1. Estás aprendiendo.

2. Estás aprendiendo.

3. Estás aprendiendo. Las cosas no tienen por qué salir bien o, ni mucho menos, perfectas a la primera, y para algunos ejercicios es posible que no puedas hacer exactamente lo que ves en los vídeos de Youtube, las redes sociales o un manual. ¿Y? Tú no sabes cuánto tiempo lleva entrenando el monigote que estás viendo. Si su técnica es “buena”, lo más probable es que muchísimo.

Recuerda, estás aprendiendo.

Comprende, trabaja, persevera…

¡Despístate y “equivócate”!

Date tiempo.

Y vuelve a empezar, cada día.


El “ejercicio” del día es una propuesta de reflexión.

¿Cuánto piensas en términos de correcto/incorrecto, bueno/malo?

Rober Sánchez – M de MovimientoSoy Rober Sánchez, director del Laboratorio de Movimiento, nuestra plataforma de entrenamiento online. Desde 2003 enseño a las personas a entrenar para construir cuerpos móviles, fuertes y hábiles, y poder moverse de verdad.

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