Las 2 claves del control motor calisténico: bloqueo y mecánica

Lección número 7 del curso online Calistenia Básica. Cómo hacer flexiones, remos, fondos y dominadas con cabeza.

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(De hecho, si no has completado las lecciones anteriores probablemente no entenderás lo que veremos hoy)


Los ejercicios calisténicos, incluso los más básicos, al consistir en mover de alguna forma (empujando o traccionando) tu propio cuerpo respecto al suelo, una barra o unas paralelas, son una demostración no solo de tu capacidad física, en este caso la fuerza que “tienes”, sino de lo hábil que eres a la hora de controlar tu cuerpo.

Cómo de “bien” ejecutes un ejercicio y cuánto respetes y te ajustes a la intención técnica “ideal” que tengas al entrenar va a requerir que prestes atención a dos factores en la ecuación del control corporal: el bloqueo y la mecánica.

El bloqueo comprende todas las partes de tu cuerpo que no van a participar activamente en la ejecución de un ejercicio o patrón determinado.

La mecánica es, por el contrario, la parte del cuerpo que participa activamente en la ejecución de un ejercicio, la encargada de generar movimiento, el patrón en sí mismo.

En resumidas cuentas, el bloqueo es aquello que NO quieres mover y la mecánica es lo que SÍ quieres mover.

Algo que parece tan obvio es, precisamente, la fuente de las distracciones más habituales en los ejercicios básicos de calistenia que provocan, por un lado, pérdida de eficiencia y efectividad, y, por otro lado, aumento del riesgo de lesiones.

En favor de trabajar justo en lo que quieres trabajar (fuerza de empuje o tracción, ya sea horizontal o vertical), es primordial que mantengas bajo control esa parte del cuerpo que no quieres que colabore, y así focalizar el ejercicio de forma óptima en tu propósito.

Cualquier implicación de esta parte, aunque desde el punto de vista general de la eficiencia de movimiento pueda representar una ventaja, de cara a la efectividad de tu entrenamiento lo único que hace es restar, disminuir los efectos que podrías estar consiguiendo en torno a tus objetivos específicos de fuerza.

Como es lógico, en el caso de los ejercicios básicos de calistenia la mecánica corre a cargo de la parte alta del tronco, las escápulas, los hombros y los propios brazos.

El resto del cuerpo, de medio tronco hacia abajo, es lo que requiere de un bloqueo, todo lo que no quieres mover (o pretendes mover lo mínimo posible) para que el estímulo del ejercicio y el esfuerzo que imprimes se concentre en la parte mecánica.

Por tanto, y para no caer en errores binarios, vamos a matizar que no es que ayudarse inconscientemente o incluso provocar voluntariamente la participación activa del tronco y las piernas sea algo “malo” o que haga que un ejercicio sea “incorrecto”.

En según qué contextos y dependiendo de la intención de un ejercicio o entrenamiento, balancearse, impulsarse o aprovechar de alguna forma el movimiento activo y/o voluntario del tronco y las piernas puede tener sentido y ser totalmente válido, siempre y cuando se haga a conciencia y se comprenda, una vez más, qué, cómo, por qué y para qué uno hace lo que hace.

Ahora bien, en el contexto concreto y con lo que tenemos entre manos, el entrenamiento minimalista de la fuerza de brazos, aprovecharnos de balanceos, impulsos, inercias, etc., lo único que hace es interferir en nuestra intención.

Por eso nosotros NO vamos a usarlos.

Al contrario, vamos a dedicar una parte importante de nuestra atención y esfuerzo a mantener ese bloqueo corporal.

Cuanto mejor y más controles tu bloqueo, más partido le sacarás a tu mecánica y, por tanto, a tu entrenamiento.


Solo una pregunta para hoy, ya pensando en la práctica de mañana.

Cuando haces flexiones, remos, fondos, dominadas o cualquier otro ejercicio corporal, ¿centras parte de tu atención en lo que no quieres mover para así mover mejor lo que sí quieres mover? ¿Te lo habías planteado?