5 revelaciones sobre el hábito de (moverte y) escribir a diario

Bueno.

Ya llevo mucho tiempo cumpliendo con mi nuevo hábito de escribir a diario.

Y bueno, ya sabes que tiene mucho pero mucho que ver con el hábito de moverse a diario.

Ahí van 5 revelaciones de estos días, que espero que te sirvan para moverte más, o escribir más, o las dos cosas.

Antes, para ir un poco a la contra del hábito, vamos a darle la vuelta a lo habitual.

Permíteme darte primero ese consejo que no me has pedido, que suelo dejar para el final.

Cuando trates de moverte más o escribir más o las dos cosas, no busques una motivación enrevesada.

Ganarás tiempo y energía, y no te enmarañarás en tu mente, siempre con ansias de protagonismo.

Haz primero. Piensa sobre ello después.

Hazlo por lo que ya sabes. Porque sienta bien.

Hazlo simplemente porque te sienta bien.

Todo en orden.

Las 5 revelaciones.

Una: tienes que hacerlo a propósito y a conciencia.

No va a pasar porque sí. Ya no lo necesitas.

Claro que necesitas moverte, y probablemente escribir. Pero para sobrevivir, poquito poquito. Puedes hacerlo todo por voz tirado en el sofá.

Esto representa un maldito cortocircuito mental.

Hacer algo que no necesitas y sí necesitas al mismo tiempo.

Por eso tienes que llevarlo a la superficie, sacarlo de las profundidades, hacerlo consciente.

Y a propósito, con un sentido.

Dos: te va a costar un esfuerzo.

No acabo de entender el hábito cada vez más practicado de creer en los milagros.

Los lunes no van a ser maravillosos porque te tomes tu té matcha con espirulina en una taza que dice “hoy es lunes y va a ser maravilloso”.

Sí lo entiendo desde una perspectiva evolutiva, de nuevo. El instinto de ahorrar energía.

Pero con lo chulo que es darse cuenta, ser consciente (primera revelación) de que las cosas que valen la pena son las que requieren de un esfuerzo.

Ojo, que no tiene nada que ver con la épica, luchar o sacrificarse.

Pero sí esforzarse.

Lo entenderás en el siguiente punto.

Porque incluso cuando “te gusta”, como a mí me gusta escribir y moverme, habrá días que tendrás que enfrentarte a la pereza, la falta de inspiración, el magnetismo de las distracciones omnipresentes y los imprevistos.

Puedes aplicar esta regla heurística por vía negativa, para esto y para todo:

Si no te cuesta, no lo hagas.

Tres: hazlo tuyo.

El hábito de moverte o de escribir o las dos cosas es demasiado general.

Si es general, también es difuso, ambiguo y, lo más arriesgado de todo, es de otro, o de otros.

Obedecer a ciegas, seguir unas “normas”, buscar recetas y repetirlas no te va a servir.

Tienes que convertir el hábito en TU hábito.

Y esto quiere decir que debes poner algo de tu parte, algo tuyo, tu granito de arena, tu matiz individual.

Eso, en realidad, aunque de primeras puede percibirse como un obstáculo gracias a nuestra buenísima educación (quince años sentados haciendo “lo que yo te diga que tienes que hacer” y, o sea, “educados” para esperar a que nos digan lo que tenemos que hacer), puede representar una gran ventaja.

Si lo haces tuyo, te va a costar menos.

Con este detallito puedes pasar del “me cuesta mucho”, del sacrificio, de la batalla, al “me cuesta un poco y está bien así”, al esfuerzo, al trabajo por algo propio, tuyo.

Cuatro: compromiso y perseverancia.

¡Ja! Hartito ya tendrías que estar de esto.

No me voy a alargar.

Es consciente porque sabes lo que sabes.

Te esfuerzas porque si no no vale la pena.

Es tuyo, para ti, tu responsabilidad, tu bienestar, tu hábito.

Si es hábito ha de ser habitual, no puntual o esporádico.

Comprométete y repite.

Cinco: va a ser imperfecto, siempre.

¿Te acuerdas del correo de ayer?

¿Fallé porque no pudiera enviártelo a las 14, como había dibujado en mi cabeza como hábito “ideal”?

No fue como siempre, como estaba planteado.

No fue perfecto.

Pero fue.

Y fíjate en otra cosa más, con la primera revelación de por medio de nuevo.

¿Por qué no lo programé?

Porque quiero ser consciente del momento del envío, de mi hábito.

Nunca programo mis correos. Quiero ser yo el que le da al botón de “Enviar”.

No quiero automatizarlo.

—¿Pero asentar un hábito no se trata de automatizarlo?

Uno consciente, que cueste un poco para que valga la pena, que tenga tu toque personal, no.

Sistematizarlo sí. Automatizarlo no.

Aunque tenga que pagar el precio de la imperfección.

En fin, estas son las 5 revelaciones que he tenido hasta ahora.

Ojalá te sirvan.

Si quieres recuperar tu movilidad humana de base y construir y asentar el hábito de moverte y utilizarla tan habitualmente como para no necesitar nada más, tampoco “sesiones de estiramientos o movilidad” extra…

…puede que te interese este curso: Movilidad Natural.

Rober

PD: como es habitual, solo hay 8 plazas. En el enlace.