El sentido más práctico cuando entrenar no tiene sentido

Hablando de darle sentido al entrenamiento cuando no lo tiene, hay un concepto que puede serte muy útil desde un punto de vista inmediatamente práctico.

Porque, bueno, a bote pronto el sentido del entrenamiento dependiendo de cada persona puede ser muy diverso.

Hay quien le encuentra sentido a eso de “hacer ejercicio” por aquello de rendir y competir y “ser una mejor versión de sí mismo” y tal. No está mal.

También hay quien se lo encuentra por sus efectos estéticos. Vale. No hay nada malo en querer tener buen aspecto, con todos los matices (y trampas) que puede esconder ese “buen”.

Y claro, tal vez ese sentido de mantener la salud pueda parecer coherente, lógico, aunque… ¿Qué es realmente eso de la salud, “estar sano”? ¿Alguien podría definirlo con cierto rigor?

Más allá de estos sentidos más “típicos”, habituales, tal vez valga la pena, primero, reflexionar un poco acerca de la sostenibilidad de esos sentidos, por cuánto tiempo y a qué precio nos van a servir como fundamentos, como cimientos para motivar nuestro entrenamiento.

Los tres, desde mi punto de vista, son demasiado inestables, ambiguos, volátiles y, para lo que hoy te quiero transmitir, distantes, lejanos de la realidad, poco prácticos a efectos inmediatos, casi instantáneos.

Es justo el motivo por el que taaaantas personas no le encuentran sentido a entrenar o hacer ejercicio.

En este sentido, la idea que puede aclararte las ideas es darle a tu entrenamiento otro sentido (varias redundancias por aquí, totalmente a propósito…).

¿Qué sentido?

Un sentido UTILITARIO para moverse, para el movimiento.

En términos de movimiento, en términos puros de movimiento… ¿Para qué me sirve lo que estoy entrenando? ¿Qué utilidad tiene?

No qué sentido hipotético, difuso, frágil y efímero tiene alrededor de los supuestos efectos del entrenamiento (rendimiento, estética, salud).

Sino para qué me sirve en movimiento.

Claro, aquí es cuando el 99% llega a un callejón sin salida porque…

¿Para qué entrenamos, para qué nos estamos preparando incesantemente en el gimnasio, la cinta de correr, la bicicleta, el paseo marítimo… si al final eso que “recibimos” a cambio no lo USAMOS para movernos?

Movernos de verdad, no hacer ejercicio, digo.

Qué difícil puede llegar a ser mantenerse constante, entrenar y hacer ejercicio y esas cosas, si no hay un sentido utilitario detrás de lo que llamamos entrenamiento.

Bueno.

Si quieres usar tu movilidad y tu fuerza y tu resistencia y que te sean útiles…

…y además estimular tu coordinación, agilidad, equilibrio, fluidez, memoria e inteligencia corporal.

Tengo un curso de 12 semanas en el que entrenas con sentido y te mueves con sentido.

Es este: Locomociones.

Rober

PD: o sea, sentido al cuadrado. En el enlace.