Radical, arrogante y sobrado

Apliquemos el método Marie Kondo, la tipa de La magia del orden.

Lo del orden mágico, como casi todo, responde al principio de Pareto.

El 20% de acciones reportan el 80% de resultados.

En cuestiones de orden, la mayoría de la magia ocurre de no acumular.

Cuanto menos tienes, menos tienes que ordenar.

Entonces, si has acumulado, el primer paso para ordenar es eliminar.

Pongamos orden pues.

Si tienes claro que tu intención es moverte mejor y estás en ello, este correo te lo puedes ahorrar.

A ver, siempre puedes aprender algo. Esa es mi intención con los correos diarios. Yo encantado de que te quedes.

Esto es por si lo tienes medio claro y estás ahí ahí, que sí pero que no pero que sí, deshojando la margarita.

Y también para quien tenga claro que no quiere moverse mejor.

O sea, si eres una persona sedentaria o si haces fitness o algo de deporte y prou.

Tengo un mensaje para ti.

Verás.

A menudo la gente me tacha de radical, de sobrado, de arrogante.

Más cuando hablo de fitness.

Yo de verdad que no me lo considero. Creo que en ocasiones se confunde asertividad con esas cosas. O que hay quien tiene la piel muy fina.

Pero ya sabes, todos vivimos en nuestra burbuja, y yo tengo la mía.

Es cierto que puede ser que a veces me equivoque. Seguro que me pasa. Como a todos.

No pasa nada.

De hecho, creo que a lo de comunicarse por escrito le falta algo.

El lenguaje no verbal.

El 99% del tiempo que escribo lo hago de buen humor, con una sonrisa en la cara e imaginándome que hablo con alguien con tono amistoso, tranquilamente.

Incluso cuando (tal vez puede que) suene radical, sobrado, arrogante.

Mira.

Una afirmación radicalmente sincera:

El fitness está bien.

Si para ti está bien, está bien.

El problema es que si quieres moverte mejor o estás ahí ahí con el gusanillo de moverte mejor, el fitness no sirve.

En términos de movimiento, es pobre, limitado, inestable, poco sostenible.

Por no hablar de cuántas personas guardan grandes expectativas en el fitness.

Y luego pues está su pobreza y sus límites.

Y consecuentemente su inestabilidad (sobre todo a nivel de motivación) y su poca sostenibilidad.

Y el chasco, la decepción, la frustración y la sensación de vivir en el día de la marmota.

El fitness sirve para algunas cosas. Pocas cosas.

Para moverte mejor puede servir un poco, al principio, cuando vienes de no moverte nada.

Luego, al poco tiempo, no sirve.

Dicho esto…

El fitness está bien.

Si está bien para ti, está bien.

Lo que nos lleva a una pregunta:

Si está bien para ti, ¿qué haces aquí?

Vale.

Si no está bien para ti y quieres moverte mejor y estás ahí ahí, leyendo no vas a moverte mejor.

Mírate este curso en el que aprendes a moverte mejor cerca del suelo, que está pensado especialmente para quien empieza:

Locomociones – Desarrolla un cuerpo hábil y muévete con inteligencia

Rober

PD: todo está bien. Todo en orden. Para moverte mejor, en el enlace.