Malas personas

Hoy no dejo el consejo gra tis para el final.

Directo: cuida tu exposición.

Y no los resultados de tu exposición.

Hablaba con un amigo artista e ilustrador de cómo (se supone que) era yo de niño, adolescente y post-adolescente.

Un buen chico, responsable, educado, adorable.

Y con un pronto, una mala leche, una ira dentro que explotaba a la mínima, una agresividad tan fuera de lo normal.

Siempre me acompañó la sensación de que, en el fondo, yo no era buena persona.

Ya crecidito, a los mid-twenty, empecé a ser más consciente de todo esto.

O tal vez a hartarme, y a rendirme.

Del auto-relato, de las sensaciones, de las conclusiones… más o menos acertadas.

Me hacía pasarlo mal, sufrir.

Instauré una nueva costumbre: intentar pasar el máximo tiempo posible rodeado de buenas personas, a ver si se me pegaba algo.

Al poco tiempo conocí a Meli.

Me enamoré.

Lo he explicado algunas veces ya.

Meli, como todo ser humano, tiene sus puntos fuertes y flacos, por así decirlo.

¿El más potente?

Es buena persona.

Es la persona más bondadosa que conozco.

No dudé en pegarme a ella como una lapa.

Quiero ser como ella.

Y creo que desde entonces he mejorado muchísimo como persona.

Ayer llegaba a casa y le explicaba a Meli:

“He pasado la mañana con Javi.

Jo der. Qué tío. Dibuja que te cagas, tiene inquietudes divergentes, es tan despierto y cristalino…

Pero lo mejor de todo.

Qué noble, que buena persona es.

Mola un montón pasar una mañana con él”.

Y luego seguimos hablando de cómo te sientes cuando pasas tiempo con buenas personas.

Tienes ganas de ser tan bueno como ellas.

De hecho, inevitablemente, se genera un eco, una inercia.

Te conviertes y eres mejor persona, como sin darte cuenta, ni que sea al menos lo que queda del día.

Creo que es importante ser consciente de esto.

De las relaciones

De con quién te relacionas.

No con el propósito de evitar la “gente tóxica”, que dicen por ahí.

En mi opinión no hay nada más tóxico que tildar a cualquier persona de tóxica, en lugar de simplemente dejarla ser como es y tú optar por otra vía.

Otra dirección:

a favor de orientar tu vida (moverte) a pasar el máximo tiempo con buenas personas.

Como puedes intuir, como ya sabes sin que un “gurú” del movimiento te lo cuente, lo del movimiento funciona exactamente igual.

Y en términos precisos de actividad física integrada en tu vida diaria, la que ya se ha hecho más que evidente que es lo más importante en todo este juego, más todavía.

Tu cuerpo (o tu lo que sea eso que llevas a cuestas) y tu movimiento (o no movimiento) en todos sus atributos y matices son la consecuencia natural, espontánea de tu exposición.

Si a lo largo del día no te mueves con cierta frecuencia, diversidad y complejidad gestual y postural…

…bienvenido cuerpo-alcayata-piedra y sus apellidos tenso, rígido, acartonado, oxidado, molesto, dolorido.

Por mucho “hacer ejercicio” que haya por ahí en medio, pobre en variabilidad y en plan montaña rusa.

Si te mueves a menudo, un poquito todos los días, explorando todas tus posibilidades de movimiento habitualmente y de forma amable y natural…

…te despreocupas de los resultados y disfrutas de las consecuencias.

Esto es lo que pasa en Movilidad Natural.

No nos centramos en evitar nada, la verdad.

Ni siquiera las sillas o el ascensor, fíjate tú.

Sí nos exponemos a muchísimo movimiento, cada día, durante 8 semanas.

El resto: consecuencias.

Aquí:

Movilidad Natural

Rober

PD: lo más chulo de todo es cuando te das cuenta de una cosa -> Al contrario de lo promovido de forma más o menos disimulada por Hobbes o Dawkins, algo tan prevalente en nuestra cultura y que creí a ciegas durante mis primeros 30 años de vida porque así me lo habían inculcado de distintas maneras, estoy firmemente convencido de que absolutamente TODAS las personas somos buenas en esencia. Hasta cuando nos comportamos de la forma más vil o despiadada y somos capaces de cometer los actos más atroces y terribles. Solo que vete a saber a lo que nos hemos visto expuestos… Esto tiene sus consecuencias: lo que acabo de escribir es tan paradójico, confuso, desconcertante. Si todas esas “buenas” personas que me he ido encontrando me hubieran evitado por “tóxico” y solo se hubiesen juntado con otras buenas personas, ¿qué habría sido de mí? ¿Será que yo no era tan “malo”? ¿O ellas tan “buenas”? ¿Tal vez no somos todas, natural y humanamente, personas?

PD2: exposición y consecuencias naturales. En el enlace.