Por qué no tengo miedo a quedarme sin trabajo. Dos advertencias

El otro día un amigo me preguntaba si no tenía miedo de quedarme sin trabajo.

Mi respuesta fue un no rotundo.

Por dos motivos.

Primero:

Lo que vendo fundamentalmente es una cosa, solo una cosa.

Algo que se contrapone a la irresponsabilidad, carencia de compromiso y constancia, falta de autoconocimiento, iniciativa y saber qué hacer.

Y mucho cuidado.

Hoy el cuidado va con un mucho.

Mucho cuidado:

Todas esas cosas no son culpa de quien las “padece”, por así decirlo.

Sino de cómo está montado este tinglado, orquestado por víboras que lo único que hacen es alimentar la dependencia y la necesidad de obediencia, de esperar órdenes y pautas y «ya te digo yo lo que tienes que hacer».

Porque, claro, «tú no tienes ni idea» de lo que hacer con tu propio cuerpo.

(Es que esto es tan absurdo).

¿Qué ofrezco?

Autonomía.

Y que cada vez haya más personas autónomas, que se sienten confiadas, dueñas y responsables de su fisicalidad, y que no tienen miedo de explorar, de jugar, de explorar y de tomar las riendas de su propia vida física, siempre es una buena noticia.

¿Cómo voy a tener miedo?

Claro.

Estamos tan desconectados que el primer paso es reconectarse, volver a enchufarse.

Y puede ser, solo puede ser, que vaya bien que alguien te eche una mano.

Y siempre siempre siempre con ese horizonte en mente:

Ser autónomo.

Primera advertencia: el grupo de Movilidad Natural de octubre ya está completo.

Si te interesa, apúntate a la lista de espera de noviembre respondiendo a este correo.

Segundo motivo.

Co ño.

Este es más fácil.

Mira.

Puede que pienses y creas, porque así te lo han contado, que lo que puedes y debes hacer son dos cosas:

1 Ejercicio

2 Deporte

Segunda advertencia:

Esto es verdad…

…a medias.

Porque no es lo único que puedes hacer.

También puedes coger tu cuerpo, un cuerpo humano, interesarte por él y decir:

A ver, querido cuerpo, ¿qué podemos aprender tú y yo?

¿Qué posibilidades de movimiento hay por aquí?

¡Anda!

Esto, y esto otro, y también esto, y lo otro, y aquello, y aquello otro también.

¡¡Cuántas cosas!!

¡¡¡Vamos a pasárnoslo muy bien tú y yo!!!

Hay tanto que aprender y que enseñar, y que enseñar y que aprender.

Una cosa muy chula, que te enseña un montón de cosas sobre cómo mover tu cuerpo y que puedes hacer en cualquier sitio y sin material es esta:

Invertidas – El arte de moverte bocabajo

Rober

PD: aprendes y me despides, porque ganas autonomía, no dependencia. En el enlace.