«Buenas tardes Rober
¿Una persona que practica yoga y pilates debería hacer este curso o recomiendas otro?».
Nadine me preguntaba esto hace un par de días, refiriéndose al Curso de Movilidad de Columna.
*Podrías cambiar yoga o Pilates por cualquier cosa que hagas. Cualquiera.
Le dije que le respondería en público porque es una muy buena pregunta.
No le dije que esto tiene mucho que ver con cómo cocinamos y comemos legumbres.
Y tiene dos respuestas (porque, en realidad, ahí hay dos preguntas).
1
Hablemos de nutrición.
Las legumbres, por su naturaleza vegetal, como no tienen patas para correr o dientes para morder, cuentan con una serie de defensas denominadas antinutrientes.
¿Cuáles son? ¿Cómo se llaman? ¿Qué provocan exactamente a nivel fisiológico en tu tiroides? ¿Cuántos enlaces de carbono tienen en su penúltimo hidrógeno?
Para alguien “normal”, da igual (esto sería conocimiento “académico”).
Lo importante, lo práctico, lo del día a día es saber que los tienen y cómo te afectan.
Comprender que están ahí para defender a las legumbres de ser comidas.
Y que, por lo tanto:
- Dificultan su digestión y asimilación.
- De contar con problemas digestivos previos, y también autoinmunes, los pueden agravar.
**Estos antinutrientes, además, aseguran que quien se las coma las cagará sin digerir del todo, esparciéndolas por ahí, y he aquí la magia reproductiva de gran parte del reino vegetal desde un punto de vista evolutivo.
Pero vaya, centrándonos en cómo nos afectan a nosotros…
¿Eso quiere decir que no podemos comer legumbres?
No.
Esto significa que si quieres que:
- Te sienten bien.
- No te fastidien —más de lo que ya puedas estarlo incluso sin ser consciente.
- Puedas sacarles partido a nivel nutricional.
…necesitas prepararlas y cocinarlas de una manera determinada.
Remojarlas y lavarlas, primero.
Después… chup chup a fuego lento, durante horas, hasta dejarlas bien blandas, mejor tirando a pastosas.
Entonces, ningún problema y beneficios.
Si no, pesadez, gases, digestión interminable y posibilidad de problemas más sutiles pero menos deseables.
Esto, digo yo, va bien saberlo.
¿Vamos con el yoga y el Pilates?
Igual que con lo de comer legumbres, la cosa se suele quedar en que practicar yoga, Pilates, etc., es “bueno”.
Pero, claro, yo me pregunto…
¿”Bueno” sin conocimiento o BUENO con conocimiento?
Como vimos ayer, lo primero es el conocimiento.
Experimental, no académico, insisto.
Para tu vida y para cuando practicas tal o cual disciplina, deporte, ejercicio, lo que sea.
En el caso de cómo se mueve la columna, conocer y reconocer todas sus vértebras y alrededores.
***Espalda, escápulas, pelvis.
Y todas sus posibilidades de movimiento, y sus combinaciones, de lo más simple a lo más complejo, hasta alcanzar movimientos ondulatorios, espirales, deslizamientos…
En este sentido, sí, lo recomiendo (sumando lo de la posdata).
2
Nadine preguntaba «debería hacer…?».
No.
A estas alturas ya no.
Me niego a venderte el curso diciéndote que deberías hacerlo.
O sea, en mi opinión…
Si eres una persona normal que más allá de practicar yoga, Pilates o lo que sea, y si hay un interés genuino de educarte en el movimiento, curiosidad, ganas de aprender cómo se mueve tu cuerpo desde la columna, que la comprende como eje configurador y transmisor de todo lo que pasa, pues claro que deberías contar con más conocimiento práctico.
Al fin y al cabo, más allá del movimiento “en general”, te va a ser muy útil para practicar lo que ya tienes entre manos y potenciarlo.
¿Pero tú hacerlo porque “deberías”?
No, conyo.
Lo del deber ya roza lo cutre; dejémoslo para los neo-estoicos.
Haz las cosas porque quieres hacerlas.
Porque quieres conocer, comprender, aprender, desarrollar, curiosear, explorar, jugar, ¡vivir!
Porque quieres moverte.
Curso de Movilidad de Columna. Liberación – Control – Fluidez
Rober
PD: en cuestiones de movilidad de columna, lo que suele ocurrir es que, si llevas tiempo practicando yoga o Pilates, no te sientas demasiado tocho en el sentido de “rígido” (o sí, quién sabe).
Ojo, porque no solo va de eso y conociendo en profundidad puedes:
· Descubrir que en algún segmento sí hay rigidez para según qué patrón de movimiento, y así ahondar más en ello, indagar, profundizar, posibilitar.
· Sentirte libre de manera “pasiva” (sin restricción de base a nivel de acceso), pero sin control ni fluidez porque desde el punto de vista del movimiento hay carencias.
…entre otras cosas que implica ese AUTOconocimiento práctico en movimiento.
Por ahí arriba.