Los cinco tipos de movimiento contemplados en el Método Natural

No. Una vez más, no. El Método Natural no se trata simplemente de hacer el cabra y saltar de rama en rama.

Podría valer para algunos de nosotros, sobre todo aquellos privilegiados que vivan en entornos silvestres y que se dediquen a profesiones donde la variedad e incertidumbre de movimientos sea la tónica general. Pero el escenario de la mayoría de nosotros es la ciudad, el sedentarismo, la escasez de material natural con el que interactuar y la previsibilidad de nuestros esfuerzos físicos.

Es por eso que el Método Natural, a pesar de caracterizarse por su infinita variedad, sigue una estructura que divide, sin excluir totalmente, unos movimientos de otros.

Además, a esta estructura se le añade un orden, desde los movimientos más analíticos, repetitivos y programados hasta los más globales, variados y “descontrolados”. De todas maneras, que se estructuren de forma ordenada no quiere decir que ese orden, insisto, sea excluyente. Los cinco tipos de movimiento se realizan en paralelo, dedicando más tiempo a unos o a otros dependiendo de las necesidades y condición física de aquel que los practica. Por norma general, cuanto más tiempo se lleva practicando el Método Natural menos necesario es el trabajo analítico y más se pueden potenciar las actividades improvisadas.

En realidad, esa es la gracia del asunto, y no al revés, como suele pasar.

Estos son los cinco tipos de movimiento contemplados en el Método Natural:

1. Análisis – Ejercicios Educativos Elementales

Son ejercicios sistematizados, como los fondos de suelo, las dominadas o los pesos muertos, que constituyen el principio del resto del potencial humano de movimiento –no el final, como en el caso del fitness. Es decir, hacer dominadas no tiene como objetivo hacer dominadas y ya está –para fardar, tener la musculatura más desarrollada o lo que sea–, sino que es uno de los principios para desarrollar otro tipo de movimientos más complejos, como las trepas, las escaladas o las travesías.

Por eso, esta parte educativa del Método Natural no tiene otro objetivo que prepararte mental, técnica y físicamente para el desarrollo del siguiente grupo de trabajo, los ejercicios utilitarios indispensables.

El mismo Georges Hébert así los definía: “los ejercicios educativos elementales no son más que los ejercicios utilitarios indispensables separados en partes más sencillas”. Por eso son la base, pero no el fin, porque te dan la posibilidad de desarrollar un tipo más complejo de movimiento, tu movimiento natural.

2. Integración – Ejercicios Utilitarios Indispensables

Los nombres de las familias en que están divididos lo dicen todo: caminar, correr, saltar, gatear, equlibrarse, trepar, cargar, lanzar, defenderse y nadar. Los más importantes son los que desarrollo en Locomoción Natural.

¿Qué buscan? Desarrollar una por una las mil y una formas que tenemos de realizar cada una de esas acciones, de esos movimientos naturales. Y digo mil y una porque, aunque no me he parado a contarlas todas, así, a bote pronto, podría decir que hay más de diez técnicas de caminata, o más de quince de gateo, o más de veinte de salto, las cuales se multiplican para cada vez que debemos adaptar esos movimientos a un entorno u obstáculo nuevo.

Cada uno de esos ejercicios te abre la puerta para descubrir cuál es tu movimiento natural, tu potencial real de movimiento, el que practicas en el siguiente grupo de trabajo.

3. Combinación – Plateaus

Una vez desarrolladas las técnicas de movimiento natural por separado, es hora de empezar a combinarlas. Ésa es la función de los plateaus, los circuitos.

Aunque se contemplen como circuitos, no tienen nada que ver con un circuito convencional, especialmente porque no hay repeticiones. ¿Cómo cuentas que gateas? ¿O que te equilibras? Imposible. Dentro del circuito hay un tramo que consiste en gatear, otro en equilibrarte, otro en saltar para superar un obstáculo, otro en realizar una travesía por una rama, etc. Y así vas realizando vueltas al plateau, al escenario, ya sea determinando un número de vueltas o el tiempo que vas a estar dentro del circuito.

Como ves, no se trata sólo de ser capaz de trepar un muro, saltar un obstáculo o cargar un peso, sino de combinar todos estos movimientos una y otra vez. ¿Te das cuenta de todo lo que implica a nivel tanto mental como físico tal combinación de movimientos? Todo un desafío.

4. Improvisación – Parcours

Los plateaus ya representan un verdadero reto, tanto por complejidad como por intensidad, aunque al estar programados todavía se caracterizan por su previsibilidad.

El siguiente paso, y el más difícil sin ninguna duda, es la improvisación en los parcours, los recorridos.

¿Cómo se practican? Sencillo pero muy muy muy complicado. Se acude al lugar del recorrido, mejor si es en un entorno desconocido y silvestre, y se determinan los puntos de salida y llegada. No conoces el camino, no sabes lo que vas a encontrarte. Simplemente caminas, corres, gateas, trepas, etc. según te vas encontrando con distintos obstáculos.

Como explico en el libro sobre el Método Natural, éste es el súmmum del método, cuando el método deja de ser método.

Si los plateaus son exigentes en muchísimos sentidos, no puedes ni imaginarte como lo es un recorrido. De hecho, para realizar parcours se requiere de mucha experiencia y práctica en los tres grupos de trabajo anteriores, especialmente si queremos de el recorrido se ejecute de forma eficiente y fluida.

No hay nadie que se mueva mejor en este sentido, sin duda alguna, que los traceurs, los practicantes de Parkour.

Como muestra, los compañeros de DAPP (Difusión Activa Pro Parkour):

5. Ocio, entretenimiento y actividad física sociocultural – Deporte, arte y movimientos de fantasía

Este grupo de movimientos no forman parte del Método Natural, aunque sí se contemplan.

Es importante tener en cuenta que cada momento histórico, cada territorio, cada cultura tiene sus propias “expresiones de movimiento”, es decir, sus juegos físicos de entretenimiento, sus deportes, sus modas, sus artes.

Georges Hébert se mostraba bastante reacio a su práctica, sobre todo desde un punto de vista moral, pero uno debe comprender el contexto histórico en el que emergió el Método Natural, en plena efervescencia de la Revolución Industrial, cuando el hombre se desnaturalizó y empezó a transformarse en una máquina más dentro de las cadenas de montaje y producción.

Personalmente, y abrazando una perspectiva más amplia del movimiento, hoy día no creo que por practicar el Método Natural deban dejar de explorarse otras prácticas más “artificales”. De hecho, una de las bases de la cultura del movimiento es practicar cualquier tipo de disciplina que uno, individualmente, considere enriquecedora para su propio movimiento. El deporte y el arte, lo que Hébert llamó movimientos de fantasía, no tienen por qué ser algo perjudicial, siempre que:

  1. Se practiquen desde la mediocridad generalista, y no la especialización.
  2. No se olvide el trasfondo e impacto “psicosocial” del deporte y los movimientos de fantasía –pasando por gimnasias, acrobacias y competiciones varias–, cuando estos tengan como objetivo prioritario la distracción social, la estimulación del consumismo, la competitividad y el ensalzamiento del ego.

(Un servidor, practicando gimnasia mediocre para fortalecer hombros y escápulas)

 

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