Test 10. Extenderte

El cuerpo siempre funciona según dualidades, balances, compensaciones.

Ya lo hemos visto en torno a las fuerzas de empuje y tracción, por ejemplo.

Al haber valorado tu capacidad de compresión, no podíamos olvidarnos de su pareja, la capacidad de extenderte.

Este test tiene su qué, ya que es muy específico, así que tómatelo con calma. Sigue estos pasos:

1. Colócate de pie, apoyando la espalda en una pared, con los pies ligeramente separados de esta.

2. Corrige la curvatura de tu columna a nivel lumbar, de manera que esté totalmente en contacto con la pared. Si es necesario, sepárate un poco más de la pared y/o flexiona las rodillas un poquito. Vas a tener que apretar fuerte el abdomen y el culete.

3. Sin perder el contacto con la pared desde la cabeza hasta el trasero, extiende los brazos por encima de la cabeza, manteniendo las manos separadas el ancho de tu espalda (técnicamente esto es una flexión de hombros, pero no te confundas y piensa en alargarte).

El objetivo es llegar a tocar la pared con las manos sin hacer trampas, es decir, sin arquear la espalda y sin separar las manos más allá de la anchura de tus hombros.

 

Nuestra falta de movilidad, tanto por abajo –a la hora de agacharnos– como por arriba –al llevar los brazos por encima de la cabeza– no es más que el fruto de la incoherencia evolutiva y la falta de exposición para esos patrones en nuestro estilo de vida.

Y es una lástima porque, de nuevo, no es que estemos planteando demostraciones de contorsionismo. Aquí solo intentabas alargar los brazos sin la ayuda de tu espalda, bloqueándola contra la pared.

En cuanto a llevar los brazos por encima de la cabeza, está claro que moverlos muy poco en esas alturas tiene sus consecuencias. Lo veíamos en los tests de suspensión y tracción, y ahora vuelve a evidenciarse, cuando es tu propia fuerza (movilidad) la que tiene que llevarlos hasta ahí arriba, y no la gravedad, como cuando estás colgado.

¿Has podido?

¿Te ha costado mucho?

¿Se te separaban las lumbares de la pared?

Dependiendo de tus dificultades, puede que “falles” en la activación del centro del cuerpo o te falte movilidad en tus hombros, algo que tu cuerpo trata de compensar arqueando la espalda.

Este hecho también puede enseñarte cómo el cuerpo siempre intenta compensar sus debilidades y carencias, algo que no tiene nada de malo.

El problema es que cuando esa compensación se repite a menudo, hay partes del cuerpo que quizá trabajan demasiado, y otras demasiado poco. El resultado es que ambas terminan “fastidiadas”, una por fatiga o sobrecarga, y la otra por inactividad o “sedentarismo local”.

 

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