Cuando necesitas competir para hacer ejercicio. O cuando no te mueves si no hay competición

Si necesitas competir para hacer ejercicio…

…necesitarás competir para vivir.

Y lo traducirás todo a binario.

Ganar o perder.

Más o menos.

Mejor o peor.

Yo o ellos.

Conmigo o contra mí.

Éxito o fracaso.

Y lo que es peor, con algo tan vital como es el movimiento, o la vida…

Si no hay competición, si no hay números que contar, si no hay referencias con las que compararse, ¿qué hago?

¿Me muevo?

¿Vivo?

Cuando solo te mueves si hay competición de por medio, contra otros o contra ti mismo –qué cool queda esa épica–, tal vez el reto más duro, difícil al que enfrentarte es moverte sin competir.

Ni contra otros.

Ni contra ti.

¿Tienes lo que hay que tener?

Imagínatelo.

Eliminar cualquier tipo de competición.

Borrarte de todas las carreras, concursos, campeonatos.

Deshacerte de tus objetivos numéricos, tus marcas.

¿Seguirías moviéndote?

¿Cuánto dependes de las demostraciones?

¿Eres un esclavo de la competición?

¿Sabes no competir?


Hace un tiempo yo no sabía.

Creía, porque me habían convencido, que era la única forma de motivarse, y de moverse.

Puede que sea una forma, pero no la forma.

Hay otras.

Y, según mi experiencia, más sostenibles, física y mentalmente.

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