Moverse mejor sin mirar. Concepto y 3 ejercicios

Hay una habilidad que tienen los más peques que se ha convertido en mi obsesión de investigación personal.

Llevo como un año con ello, más o menos.

Al caminar, al correr, al invertirme, al girar, al rodar, al bailar.

Al deslizarme y equilibrarme y pivotar y saltar también.

Y ahí seguimos, “batallando”, muy mediocres.

Desde luego, los límites que nos vamos imponiendo conforme crecemos nos hacen pagar un caro peaje ya de adultos, cuando queremos recuperar una habilidad que adquirimos de pequeños —y que perdemos por falta de exposición.

Al mismo tiempo, como siempre, lo más difícil, aquello en lo que somos más malos, marca la X en el mapa del tesoro.

Es donde está la chicha, el estímulo, el margen de mejora, incluso la motivación infinita.

Al fin y al cabo, cuando utilizas la curiosidad como motor primario de tu movimiento, justo igual que hacen los niños, de lo de la motivación te puedes despreocupar. Viene sola.

Y, afortunadamente, hay una manera de aproximarse a esta habilidad tremendamente factible para un adulto que quiere recuperarla.

Primero revisemos el concepto y luego te cuento tres prácticas o ejercicios en concreto.

EMPIEZA CON LOS PEQUEÑOS

Cómo no, mi principal maestra es Abril, mi hija.

Si no tienes peques en casa, puedes aprender observando a otros.

Bueno, corrijo.

La primera lección la puedes aprender observándote a ti mismo.

Primero hazlo en lo cotidiano.

Especialmente cuando caminas por la calle.

También cuando te agachas y te incorporas, sea por el motivo que sea.

O incluso cuando te sientas y te levantas de un asiento.

Después hazlo al practicar cualquier tipo de actividad física, disciplina, deporte.

Puedes hacerlo al correr.

También al saltar, en cualquier momento en que transites hacia el suelo, al practicar yoga o Pilates.

O cuando “haces ejercicio” simplemente, ya sean algunos estiramientos, una sentadillas, levantar algunas pesas.

La pregunta clave al realizar cualquiera de estas tareas es:

¿Dónde miras? ¿En qué punto fijas tu mirada?

Si prestas atención, verás que la mayor parte del tiempo tu mirada va hacia el suelo.

De este hecho deriva otra pregunta:

¿Podrías hacer lo mismo e igual de bien sin utilizar esa referencia visual constante hacia el suelo?

Luego observa a los peques.

Yo observo a Abril.

Y desde que empezó a caminar hace eso que me intrigó tanto en su momento.

A menudo hasta me da un poco de yuyu.

Parece la niña del exorcista.

La tía, como el resto de peques, tiene una habilidad espectacular:

Es capaz de moverse por el espacio libremente, con soltura, sin tensiones ni fricciones, como relajada, esquivando todos los obstáculos.

Esta no es la habilidad.

La habilidad es que lo hace sin mirar.

Maticemos: sin utilizar el suelo como referencia visual.

Si lo hace, es solo por un nanosegundo.

Lo suficiente para mapear el entorno, resituarse en el escenario y continuar.

Confiando intuitivamente en su memoria espacial, su propiocepción y su visión periférica, se mueve “sin mirar”.

Con tal habilidad que hasta es capaz de caminar alejándose de mí, con paso firme hacia el frente, mientras retuerce la cabeza como Chucky para seguir mirándome fijamente.

Puedo asegurarte que el 99% de los adultos perderíamos la orientación, la trayectoria y tal vez el equilibrio a los pocos segundos.

Ella, que todavía no ha cumplido los dos años, puede caminar así cincuenta metros en línea recta, tranquilamente.

Yo, mientras tanto, sufro más que ella. Mi cabeza no para de bombardearme “se va a meter una hostia; se comerá ese árbol; se tropezará y se partirá los dientes; se va a matar”.

Curioso.

Desde un punto de vista evolutivo me pregunto, por ejemplo, el papel que jugó esta habilidad siendo adultos en episodios de caza o persecución por terrenos irregulares, plagados de obstáculos y desniveles.

Ahora mismo mis inquietudes giran en torno a cuánto afecta la pérdida de esta habilidad en esa tendencia que tenemos prácticamente todos de anteriorizar el cuello, la cabeza y los hombros, chepar la espalda y llevar el cuerpo inclinado hacia delante.

Con todo lo que implican estos vicios.

PRÁCTICA 1. PIVOTAR SIN MIRAR

La primera práctica para estimular de nuevo esta habilidad la harás pivotando.

¿Pivotando?

Sí. Girando sobre ti mismo apoyándote sobre un solo pie. 360 grados, concretamente.

No nos alargaremos en esto, porque parte de la gracia de explorar el movimiento y practicar es exponerte a patrones y tareas de movimiento que sean accesibles pero al mismo tiempo desafiantes.

Y un pivotaje simple de 360 grados es el más sencillo de todos —aunque puede resultar tremendamente exigente para ti.

Entonces, de lo que se trata es de practicar lo que verás en el vídeo, alternando el pie con el que pivotas, tratando de mantener bien presentes las siguientes intenciones.

*Recuerda que en esto de moverse bien, mejor, la INTENCIÓN lo es todo (no la técnica, que es una consecuencia de la intención).

  1. Pivotar sobre un pie exactamente 360 grados. Con el pie que se mueve, despegas y aterrizas justo en el mismo punto.
  2. Aprovechar tu balanceo para que el movimiento sea eficiente y cueste muuuuy poco, que no te canse. Cuando te mueves mejor buscas justo lo contrario del fitness. No quieres gastar, no quieres quemar. Quieres ahorrar. Tu eficiencia es lo que denota tu calidad de movimiento.
  3. ¡Y!… Y TODO ESTO SIN MIRAR HACIA EL SUELO. (Lo más recomendable es fijar la mirada en un punto bien lejos, lo más lejos posible, y recuperarlo cuanto antes conforme vas terminando el pivotaje).

Sobre todo… ¡Pruébalo! Que ya sabes que la información sin transpiración no sirve de nada.

PRÁCTICA 2. TRANSITAR SIN MIRAR

Transitar es algo que se puede hacer de muchísimas maneras.

Para hacerlo necesitas tres elementos: una posición de partida, un patrón de transición y una posición final.

Como lo que nos interesa es centrarnos en la habilidad de no utilizar el suelo como referencia visual, vamos a hacerlo facilito.

La posición de partida y final serán la misma: una sentadilla.

El patrón será la rueda deslizante (por si no la has practicado todavía, tienes un tutorial detallado aquí).

¡Las intenciones!

  1. Transitar de sentadilla a sentadilla utilizando una rueda deslizante, prestando especial atención a la subida y la bajada de la pelvis para que el patrón sea amplio en este sentido.
  2. Tratar de enlazar los cuatro pasos de pies y manos con fluidez y continuidad, sin esfuerzo, no como Robocop, para que el movimiento sea eficiente. Tu eficiencia es lo que denota tu calidad de movimiento. ¿Te lo había dicho?
  3. ¡Y!… Y TODO ESTO SIN MIRAR HACIA EL SUELO. (Fija la mirada en un punto y no lo pierdas de vista en ningún momento. Puedes hacer como yo: grábate y fija la mirada en el objetivo todo el tiempo. ¡Ojo! Que querrá escaparse hacia el suelo. ¡¡Persiste!!).

PRÁCTICA 3. CAMINAR SIN MIRAR

Como te decía más arriba, no hace falta que practiques esta habilidad mientras «haces ejercicio».

También puedes (y te lo recomiendo muy muy mucho) practicar en lo cotidiano.

Te darás cuenta de que es mucho más difícil de lo que parece y, además, los beneficios que te reportará no serán nada despreciables.

La última práctica, que también podríamos considerar un desafío (insisto), es caminar por la calle sin mirar hacia el suelo durante el máximo tiempo y la máxima distancia posibles.

Esto, además de servirte para practicar la habilidad que tenemos entre manos, te obligará a mantener la atención plena en tu caminata, ya te digo yo que un gran challenge en los días que corren.

Y de paso, te servirá como chivato para darte cuenta realmente de lo «viciado y orientado» que estás hacia el suelo no solo a nivel de la mirada, sino de tu cabeza, cuello, hombros, pecho e incluso abdomen.

Todos ellos, por una serie de motivos que ahora no vienen al caso, tienen el reflejo de seguir e inclinarse hacia donde miras. Un plus que te dejo aquí, en el aire, para que le des vueltas.

Espero que disfrutes de tus prácticas.

Nos (mo)vemos en el Laboratorio.

Rober Sánchez

Moverse mejor para tontos. Del fitness y el entrenamiento a la libertad de movimiento

Moverse más y mejor.

Lo de más parece estar bastante claro. Pero…

¿Qué es moverse mejor?

Con este artículo «cerraremos» este tema, para que no tengas ninguna duda nunca más. Palabra.

¡Y ojo! Que no solo voy a explicarte qué significa moverse mejor, sino cómo hacerlo.

CÓMO MOVERTE MEJOR.

Antes, aclaremos…

¿Te estoy llamando tonto?

En absoluto. Es solo una forma de hablar.

No creo que haya personas tontas, la verdad.

Sí creo que, en ocasiones, vale la pena explicar las cosas como si fuéramos tontos.

Yo mismo he aprendido un montón de cosas gracias a que en algún momento alguien me las ha explicado tan y tan fácil, tan simple, que las he podido entender incluso yo, como si fuera tonto, un tonto más.

Lo iba a poner en inglés, que es más cool y nadie se ofende cuando lo lee: Moverse mejor para dummies.

Pero no.

Te voy a explicar lo que significa moverse mejor como si fueras tonto.

Y cómo dejar de hacer el tonto con el fitness y el entrenamiento para liberarte de todo eso y moverte mejor.

Obviamente, todo lo que te voy a contar no está demostrado científicamente.

Pura experiencia personal, fruto fundamentalmente de haber hecho y seguir haciendo el tonto, mucho muchísimo.

¿QUÉ SIGNIFICA MOVERSE MEJOR?

(UN BAILARÍN SE MUEVE MEJOR QUE UN CULTURISTA)

Es una pregunta que me hacen bastante a menudo, como si solo yo lo supiera.

No es que yo no lo sepa.

¡Es que todos lo sabemos!

Enseguida lo entiendes.

Mira, esta es mi respuesta habitual y corta:

Imagínate en un gimnasio. O en la calle, da igual.

Tú estás de pie, quieto.

A unos 15 metros delante de ti aparecen dos personas.

Caminan hacia a ti.

Una es un culturista y la otra un bailarín de contemporánea.

¿Quién se mueve mejor?

En ese mismo instante, tú ya lo sabes quién se mueve mejor. Te pongas como te pongas… ¡Salta a la vista!

No hace falta que nadie te lo explique.

Eso que ves en una de los dos es moverse mejor, tan solo observando la manera de caminar.

Imagínate en movimiento “de verdad”.

—Qué mala persona eres, Rober. ¿Por qué juzgas así al culturista? ¿Quién te has creído que eres?

No juzgo al culturista, querido. Hago una valoración sobre el culturismo en términos de movimiento. Nada más.

QUÉ SIGNIFICA MOVERSE MEJOR

Y CÓMO MOVERSE MEJOR

A pesar de que la imagen anterior es clarividente y de verdad que creo que no da pie a muchas dudas ni debates, vamos a verlo todavía más simple.

Y lo haremos igualmente con algo que sabemos hacer todos los que estamos por aquí leyendo.

Piensa en escribir. Porque tú sabes escribir. Mejor o peor, quién sabe. Pero saber sabes.

¡Atención, pregunta!

¿Qué significa escribir mejor?

Solo hace falta observar cómo aprendemos a escribir.

Pues «simplemente» pasamos progresivamente de escribir peor a escribir mejor.

Primero aprendemos a escribir las vocales.

A, e, i, o, u.

Lo repetimos cientos, miles, millones de veces para ir mejorando hasta que podemos decir que, bueno, sabemos escribir las vocales.

Luego aprendemos algunas consonantes, mientras las intercalamos con las vocales para ir formando palabras sencillitas y empezar a darles sentido.

Mama. Casa. Gato. Rober.

Hasta que llegamos a utilizar todas las vocales en una palabra: ¡Murciélago! ¡¡Anda!!

Olé. Ya sabemos escribir palabras. Poquito a poquito, escribimos mejor.

Después empezamos a combinarlas para formar frases simples.

Mi mamá me mima.

My tailor is rich.

¡Qué guay! ¡¡Ya escribimos mucho mejor!!

Y finalmente, después de años de práctica, ya somos capaces de jugar con un montón de VARIABLES extremadamente DIVERSAS que ENRIQUECEN nuestro lenguaje y nos permiten escribir con plena LIBERTAD.

MEJOR.

Escribir mejor es escribir mejor.

Todos lo sabemos.

¿Y cómo escribir todavía mejor?

· Enriqueciendo el vocabulario.

· Aumentando la complejidad gramatical.

· Describiendo con muchos más matices y precisión.

· Utilizando diversos recursos literarios.

· O lo más sofisticado, recurriendo al copywriting y al storytelling.

Entonces…

Moverse mejor es moverse mejor, igual igual que escribir mejor.

¿Y cómo moverse mejor?

Igual igual que cómo escribir mejor.

MÁS CLARO TODAVÍA:

EL FITNESS Y EL ENTRENAMIENTO

Veamos.

¿Cómo «se escribe» (cómo te mueves) al practicar fitness y entrenamiento convencional, incluso “funcional”?

*¡Kit-kat!: como con el culturista, no estoy juzgando al fitbro o la fitsista. Cada cual puede hacer lo que le dé la gana, faltaría más. Y, como he repetido cientos de veces, “moverte mejor” no te hace mejor persona que quien opta por no hacerlo. Moverte mejor solo significa que te mueves mejor. Entonces, lo que se valora aquí (ni se juzga ni se sentencia ni se moraliza) es específicamente en términos de movimiento qué significa moverse mejor.

El fitness es esto:

A e i o u
A e i o u
A e i o u
A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u

A e i o u.

Y ya está.

Luego, más cool todavía, está el entrenamiento convencional, o incluso más todavía, el functional training, que es esto:

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z
A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z
A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z
A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

A b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z

Y poco más.

LA LIBERTAD DE MOVIMIENTO

Como puedes suponer, moverte es mucho más, es todo lo demás.

Y lo más importante:

¡Es algo que ya sabes hacer!

Tú sabes moverte mejor, comparado con el fitness y el entrenamiento, igual que sabes escribir mejor que repetir las vocales o el abecedario como un loro.

Moverse es todo.

Desde que te giras en la cama, te incorporas, apoyas los pies en el suelo y caminas hasta el baño para hacer pis.

Hasta que te desplomas en la cama por la noche.

Y con todo lo que tú quieras por en medio.

Caminar, cargar con la compra, hacer algo de deporte, sentarte y levantarte, jugar con tus peques o mascotas, tener sexo, practicar una disciplina física.

¿Qué es moverse mejor?

Moverse lo más rico, complejo y diverso posible.

¿Y eso de la libertad de movimiento?

He aquí la gran confusión.

Cuando caemos en la trampa de pensar que moverse con libertad es alcanzar el nivel pro, los trucos chachipirulis, las habilidades imposibles.

Nada de eso.

La libertad de movimiento es una práctica.

Algo que se ejerce y se ejercita.

Liberarse de repetir y repetir y repetir el abecedario, como si el lenguaje del cuerpo en movimiento que TODOS tenemos a nuestra disposición se limitara a escribir como cuando teníamos 6 años.

Fíjate tú.

De hecho, en muchos sentidos de pequeños nos movíamos con más libertad que de adultos, incluso cuando nuestras capacidades y habilidades físicas eran menores.

Está claro que “desde fuera” los que se mueven mejor y se aproximan más a la idea superficial de libertad son los bailarines, los artistas de circo, los escaladores, los traceurs (parkour).

Aunque ellos mismos pueden haberse construido sus golden cages (jaulas de oro) de movimiento.

Porque no olvidemos que Chun Lee, mi vecina del quinto, de 78 años, que practica Qi Gong al levantarse y camina un montón a diario y va al gimnasio y tiene la costumbre de sentarse siempre en el suelo y cada año se apunta a aprender un baile nuevo en el centro cívico…

…¿Has visto qué libertad de movimiento?

CÓMO EMPEZAR A MOVERTE MEJOR

Y CON MÁS LIBERTAD

Cómo acabar no. Porque no tengo ni idea ni del cómo ni del dónde ni del para qué. Eso lo decides tú.

Pero ya hemos visto cómo moverte mejor.

Igual igual que cuando te aventuras a escribir mejor.

Para empezar a moverte mejor y ejercer y ejercitar tu libertad de movimiento tengo dos cursos:

1 Locomociones – Para empezar a escribir palabras, frases, párrafos que escribes tú y hasta improvisaciones.

2 Invertidas – Para añadir vocabulario, recursos, copywriting y contar historias.

Rober Sánchez

PD: ojo, que nadie ha dicho que el fitness y el entrenamiento no puedan ser parte del movimiento.

PD2: para empezar, en los enlaces.

Por qué no recomiendo las verticales a los principiantes en movimiento

No voy a darle muchas más vueltas porque con el título ya puedes intuir por dónde irá este artículo.

Puedo garantizarte que vas a aprender un montón con lo que vas a leer.

Incluso aunque no te interesen ni las invertidas ni las verticales.

Captura de pantalla 2018-12-05 a las 10.24.59Primero y muy breve, un poco de historia, de contexto personal.

Seguramente sabes que, dentro del marco de persona normalita (ni profesional ni de la élite ni del circo), las verticales se me dan bastante bien.

No ha sido por casualidad, obviamente.

No había plantado una vertical hasta los 36 años.

De hecho me daba un terror horrible cualquier cosa que implicara ponerse y moverse bocabajo.

Así que ni había experiencia ni ha habido milagros.

Lo único: determinación y muchísima dedicación durante varios años.

Tal vez demasiada (esto lo entiendes enseguida).

Ahora mismo practicar verticales como tal ya no las practico desde hace meses.

Les dedico una o dos sesiones al mes como mucho, en “modo mantenimiento”.

Eso no quiere decir que no me mueva bocabajo. Al contrario. Lo hago a diario. De otras maneras.

Pero ya he tenido suficiente de verticales.

Las he desarrollado hasta donde he considerado oportuno.

Recuerda: es importante que cada cual determine su propia práctica.

El qué, el cómo, el cuándo, el cuánto, el porqué, el para qué…

Y el hasta dónde. Los techos. La suficiencia.

Entonces, la gran pregunta que me llega a menudo.

¿Por qué con los principiantes empiezo enseñando invertidas y no verticales?

Ahí viene mi respuesta en 3 cachitos:

MOVILIDAD

Mi experta intuición (en otras cosas soy el más humilde de todos, pero cuando soy bueno en algo tampoco me escondo ni voy a dármelas de falsa modestia) me dice que el 99% de las personas que leen este blog y del mundo entero NO tenéis la movilidad mínima necesaria para practicar verticales como disciplina.

Para jugar y hacer un poco el cabra sí, siempre.

Para eso no hay requisitos (por mucho que los expertos nocébicos insistan en meter ese tipo de miedo).

Pero para practicar en serio y con cabeza, y ahí soy yo el que mete miedo muy a conciencia, no.

No tenéis la movilidad necesaria.

La práctica de verticales para la mayoría de nosotros, personas adultas y normalitas, empieza sobre todo por dos sitios:

1. Cimentar un nivel de fuerza y movilidad considerable alrededor de manos y muñecas.

Piensa que no solo van a soportar todo tu peso corporal, sino que van a jugar algo así como el mismo papel que tus pies cuando estás de pie.

Anécdota personal: como yo ya sabía por dónde iría la cosa, me pasé 7 meses fortaleciendo diariamente mis muñecas antes de lanzar mi primera vertical al aire.

Con eso te lo digo todo.

2. Ganar fuerza, control y movilidad de hombros en una posición especialmente comprometida para ellos: la flexión máxima (brazos extendidos por encima de la cabeza).

También no solo soportando todo tu peso corporal, sino que jugando algo así como el mismo papel que tus caderas cuando estás de pie.

Compara estructuralmente tus hombros con tus caderas y observa las diferencias.

Imagínate el curro que conlleva que tus hombros se comporten como tus caderas cuando no son caderas.

Mira.

Si quieres aprender a hacer la vertical vas a tener que pasarte meses, ¡meses!, practicando a diario, ¡a diario!, es decir, soportando tu peso corporal bocabajo y haciendo correcciones constantemente.

A la larga pequeñas y sutiles correcciones.

Pero AL PRINCIPIO grandes y bruscas correcciones.

Sobre todo desde manos, muñecas y hombros.

Para estarte “quieto”, sin moverte, manteniendo una vertical.

15 segunditos de una maldita vertical.

DIFICULTAD

En general (puede haber particularidades), las tres cosas más difíciles de aprender para un adulto normalito en estos asuntos de movimiento (no tiene por qué ser en este orden) son:

  1. Cualquier cosa relacionada con la danza. Bailar de verdad, no Zumba.
  2. Las acrobacias.
  3. Las verticales.

Y fíjate en un detalle:

Separo acrobacias de verticales.

Porque aunque puedan representar moverse bocabajo, tanto a nivel práctico como en lo referente al abordaje en el aprendizaje para un adulto, son disciplinas muy diferentes.

Sinceramente.

Mi yo más egoísta tiene una especie de “propósito”, por decir algo.

Que el personal se mueva más y mejor, con más sentido de movimiento, con más cabeza también, a poder ser, y además disfrutando y pasándolo bien.

(Ojo con lo último, que no tiene por qué ser siempre. Que pasarlo “mal” y frustrarte y hacer cosas “aburridas” de vez en cuando también lo considero necesario e incluso te enseña cosas muy chulas. Pero creo que el disfrute final siempre tiene que pesar más en la balanza).

Dentro de ese propósito, lo que pretendo es que ese personal que se mueve conmigo se lo curre, claro, también que disfrute, mucho, y…

…sobre todo…

Que tenga una experiencia de PROGRESO CONSTANTE, que les ayude a seguir APRENDIENDO y explorando una práctica de movimiento DIVERSO, y que alimente su MOTIVACIÓN para moverse más a diario.

Entonces, las verticales tienen un problema:

Aprender a hacer la vertical de adulto es muuuuuuuuuuuuuy difícil y muy pero que muuuuuuuuuuuuuuy lento.

Muuuuuucho tiempo repitiendo exactamente los dos o tres ejercicios idénticos.

En definitiva, para la mayoría de nosotros individuos medios el aprendizaje de la vertical prácticamente no te permite ver un progreso palpable, día a día, y es algo extremadamente monótono, repetitivo.

MOVIMIENTO

Recapitulando, nos encontramos con que entre desarrollar la MOVILIDAD REQUERIDA para la práctica de verticales y las horas que tienes que pasarte repitiendo y repitiendo y REPITIENDO los mismos dos o tres ejercicios IDÉNTICOS…

Es decir, cuestión de meses o incluso un año de práctica entre 4 y 6 días a la semana haciendo solo eso, para conseguir sostener una vertical decente durante pongamos que 30 segundos o tal vez más QUIETO, sin moverte…

¿Cuánto tiempo has pasado EN MOVIMIENTO realmente, y cuánto sin moverte?

¿Y cuántas semanas y meses pasan hasta que dominas el equilibrio en un vertical y puedes empezar a explorar asuntos de movimiento alrededor de ella?

Volvamos a mi propósito egoísta, personal, que en realidad también creo que es algo bueno para ti.

(Sin romanticismos Mr.Wonderful en plan “yo, Rober, voy a hacer que tu vida sea maravillosa y cumplas todos tus sueños”)

¿De qué va realmente esto del Laboratorio de Movimiento?

¿Qué quiero transmitir y qué puedo enseñar de provecho?

¿Qué pretendo que te lleves tú cuando te mueves conmigo?

Fíjate. Un mantra-resumen:

Que te muevas más y mejor, con más sentido de movimiento, con más cabeza también, a poder ser, y además disfrutando y pasándolo bien.

Y que tengas una experiencia de PROGRESO CONSTANTE, que te ayude a seguir APRENDIENDO y explorando una práctica de movimiento DIVERSO, y que alimente tu MOTIVACIÓN para moverte más a diario.

En términos de movimiento y tratando de ser coherente con esas ideas, introducir a un principiante en la habilidad de moverse bocabajo a través de las verticales es lo peor que podría hacer, con diferencia.

No sería un enfoque honesto, sensato, consecuente.

Y mucho menos cuando hay otro enfoque más accesible y tolerable.

Con los mismos beneficios que la vertical.

Y encima con una práctica que desde el primer día es mucho más diversa, motivante y con progreso constante.

Es este:

INVERTIDAS – El arte de moverte bocabajo

Rober Sánchez

PD: por favor, no te quedes con que las verticales son una basura, que no. Es una práctica más que interesante y que recomiendo. Solo trato de transmitir cierto grado de orden y coherencia. Tal vez algún día te proponga aprenderlas. Como primer (ni segundo ni tercer) paso en lo de moverte bocabajo, no.

Nuevo curso. Invertidas – El arte de moverte bocabajo

Casi todas las personas que prueban a moverse y practicar disciplinas y habilidades desafiantes y divertidas no quieren volver a hacer ejercicio nunca más.

Ni les hace falta.

Anuncio oficial: hay un nuevo curso de movimiento en el Laboratorio.

Aunque va de equilibrarse bocabajo, no va solo de eso, que es únicamente el punto de partida.

Es un curso de movimiento.

Te lo explico en vídeo, detallando todos los equilibrios, habilidades y movimientos que puedes aprender para moverte más y mejor.

Encontrarás más información y cómo apuntarte en el curso aquí:

INVERTIDAS – El arte de moverte bocabajo

Rober Sánchez

PD: si es tu primera visita a este blog, te invito a formar parte del Laboratorio de Movimiento. Inscríbete sin coste y te regalamos 6 programas diferentes de movilidad, fuerza, habilidad y agilidad para darte la bienvenida.

Tutorial en vídeo: Cómo ganar movilidad de caderas para la mayoría de movimientos. Buenos días sentado con piernas separadas

Hay dos errores muy habituales a la hora de enfocar el trabajo de movilidad de flexión de caderas que pueden estar provocando que te estanques, «sufras» demasiado o incluso corras riesgos innecesarios:

  1. Pretender que las rodillas siempre estén extendidas.
  2. Mantener las piernas juntas o casi juntas, en paralelo.

Es decir, centrarte primordialmente en el típico hito de tocar el suelo con las manos manteniendo las piernas juntas y estiradas.

pike

Ambos enfoques, por muy cool que pueda llegar a ser el resultado para un par de fotos en Instagram, a la hora de moverte son los que menos resultados prácticos, útiles, te van a ofrecer, ya que es muy «raro» moverse realizando ese gesto tan específico en términos de movimiento general, no solo a nivel deportivo, también cotidiano.

¿Por qué? Porque es un gesto para el que predomina la flexión de caderas de la forma más pura posible (piernas juntas) en las peores condiciones posibles (extensión de rodillas).


Tip: para no liarte con algunos términos, completa el curso gratuito JOINTS, que comprende la movilidad articular básica de las articulaciones más importantes.


Hay un estiramiento de caderas mejor, más versátil y completo en términos de movimiento, insisto, que también implica otras funciones de la cadera, como la abducción y la rotación, y que transfieren en mucha más medida a otros movimientos y gestos.

¿Podríamos decir que es más funcional? Con todo lo corrompida que está la palabra, sí.

Y no solo eso, ya que esconde un gran beneficio:

Si dominas el gesto específico que tiene que realizar la pelvis durante este estiramiento dinámico, puedo garantizarte que multiplicarás los resultados en absolutamente todo el trabajo de movilidad de flexión de caderas que te plantees en el futuro (también con piernas juntas).

Como siempre, la clave está en los matices, en los detalles.

Presta mucha atención a todos ellos.

He aquí el tutorial en vídeo del Buenos Días Sentado con Piernas Separadas:

Voy a contarte algo sobre tu cuerpo que es muy probable que hayas pasado por alto
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Rober Sánchez – Laboratorio de Movimiento