En contra del fitness, la épica, las demostraciones y los trucos chachipirulis

–Rober, ¿pero qué tienes en contra del fitness?

Si en su momento leíste y rumiaste Mentes binarias, cuerpos binarios, ya deberías saber, o al menos deducir, que no tengo absolutamente nada en contra del fitness.

Tampoco de la épica, las demostraciones, los trucos, el Crossfit, el fútbol, el running, el yoga supermegaguay Mr. Wonderful, etc.

Esto no va de bandos, de unos o ceros.

Al revés. En mi opinión, del verbo opinar, no juzgar, ¡ojalá todos hiciéramos un poquito de todo! Desde un punto de vista práctico, eso es justo lo que promuevo, incluyendo todas esas cosas que algunos pueden pensar que odio.

De verdad, no tengo nada en contra de nada y, sobre de todo, de nadie –por aquella manía que tenemos de identificarnos y confundirnos con lo que pensamos y/o hacemos.

No es el qué; es el cómo

Entonces, partiendo de que lo único que hago es una descripción de los hechos y no un juicio, más que nada porque yo mismo enfoqué las cosas así durante muchísimos años:

· Si a ti te va el fitness, y estar pendiente del espejo, la báscula y los números, y repetir y repetir y repetir los mismos ejercicios analíticos una y otra vez por los siglos de los siglos, y reducir tu actividad física a desarrollar tus músculos y esforzarte porque se vean, y lo haces conscientemente, con sentido, entendiendo el cómo, el porqué y el para qué lo haces, y teniendo un mínimo conocimiento de las consecuencias corporales de tu forma de moverte…

· Si a ti te van la épica y las demostraciones, y los eslóganes en plan “no pain no gain“, “correr o morir”, “where is the limit“, “tu cuerpo es tu templo” o “forging elite loquesea“, y lo haces conscientemente, con sentido, entendiendo el cómo, el porqué y el para qué lo haces, y teniendo un mínimo conocimiento de las consecuencias corporales de tu forma de moverte…

· Si a ti te van los trucos chachipirulis y basar tu actividad física en rozar los límites continuamente, con los riesgos y el desgaste físico y mental que supone, y lo haces conscientemente, con sentido, entendiendo el cómo, el porqué y el para qué lo haces, y teniendo un mínimo conocimiento de las consecuencias corporales de tu forma de moverte…

…no tengo absolutamente ningún problema.

(A una parte de mí también le ponen cachondo los cuerpos esbeltos y los vídeos con la BSO de “El último mohicano” de fondo, ¡qué leches! Y si hablamos de mis verticales… ¡Madre mía! ¡Madre mía! ¡¡Qué línea!!)

Y, en realidad, si no lo haces así tampoco tengo ningún problema.

Por un lado, es tu vida, y solo faltaría que alguien, en este caso yo, te dijera cómo tienes que hacer las cosas. Tú no “tienes que” o “debes” nada.

Y por el otro, reconozco mi imposibilidad de saberlo todo y mis limitaciones humanas; no soy omnisciente y estoy en constante evolución, como todos, creo. Todo este lío es la consecuencia de una historia muy personal, una serie de experiencias, una trayectoria.

Lo único que intento transmitir es que QUIEN QUIERA (no quien crea que “tiene que” o “debe”, insisto), se mueva como se mueva, lo haga conscientemente, con sentido, entendiendo el cómo, el porqué y el para qué lo hace, y teniendo un mínimo conocimiento de las consecuencias corporales de su forma de moverse.

Se trata de moverse y educarse en paralelo.

Y el fitness, la épica, las demostraciones y los trucos no son incompatibles con la educación, ni mucho menos.

En fin, no es el qué. Es el cómo.

A favor de…

Aunque están ideados para que todo el mundo pueda aprovecharlos, este blog y el Laboratorio de Movimiento no son para todo el mundo.

Está plagado de condicionales.

· Si quieres conocer un poquito mejor cómo funciona tu cuerpo…

· Si quieres aprender a moverte un poco más complejo y diverso…

· Si quieres darle un sentido un poco más profundo a lo que haces…

· Si quieres basar tu actividad física en la habilidad y no la apariencia o la capacidad…

· Si esta forma de ver las cosas resuena de alguna manera contigo, porque te sientes identificado o por lo que sea…

…entonces creo que puedo ayudarte y me ofrezco para acompañarte.

Y esto es solo una opción.

No la opción.

Una alternativa a favor de la educación y la conciencia, siempre bajo la sombra de la inevitable individualidad de cada uno.

Nada más.