Agacharse: la ley de Pareto de la movilidad natural de piernas y espalda baja (poca intervención, muchos beneficios)

La ley o el principio de Pareto (no paleto), también conocida como la regla del 80/20, sugiere que, generalmente y para la mayoría de fenómenos, alrededor del 80% de consecuencias proviene del 20% de las causas.

En cuestiones de movimiento y dadas nuestras circunstancias “tan favorables” (entorno sedentariogénico, plaga de asientos, “falta” de tiempo, etc.), tener un pelo de picardía y aplicar la ley de Pareto puede ayudarnos mucho para movernos más y mejor.

Con muy poca intervención, un 20%, podemos obtener muchos beneficios, un 80%. Ya lo hemos visto otras veces…

· Una gran proporción de la salud y bienestar de nuestros pies va a depender de una sola acción: descalzarnos.

· Hacer una hora de ejercicio tres días a la semana prácticamente no cambia las cosas desde un punto de vista global. El movimiento integrado, y no más “entrenamiento”, ofrece más beneficios. Y no cuesta tanto –una vez has creado el hábito.

En la misma línea, algo que podría parecer reduccionista pero que al mismo tiempo termina siempre cayendo por su propio peso, unos cuantos que nos dedicamos a esto de divulgar movimiento hemos llegado a la misma conclusión (creo que ya han pasado unos seis años desde mi primer artículo dedicado a esta posición, de no sé cuántos).

En cuestiones de movilidad de piernas y espalda baja, la ley de Pareto tiene una representación directa y evidente: la sentadilla (y otras posiciones bajas de descanso activo derivadas de esta).

¡Y ojo! No solo se trata de acceder a esas posiciones, sino de moverse en torno a ellas, cerca del suelo, agachados.

Las posibilidades a partir de ahí son infinitas. Todo empieza por lo más simple, como experimentamos con las caminatas en sentadilla del Proyecto 1 Ejercicio Al Día (primero hacia delante, después lateralmente y por último hacia atrás).

Restricciones anti-naturales y paradojas

Adzabe tribe in tanzania1En fin, si eres una persona mínimamente informada y con cierto sentido (parece que poco) común, sabrás dos cosas:

1. La mayoría de personas tienen serias restricciones de movilidad en sus piernas y espalda baja.

2. El enemigo público número 1 y principal aliado del sedentarismo es uno: la silla.

Paradójicamente, antes de decidir sentarnos 14 de las 16 horas que pasamos despiertos y sin tener gimnasios, fit-aplicaciones de móvil o ir a clases de yoga, gozábamos de cierta movilidad natural.

La coherencia evolutiva de agacharse

Es una cuestión que cada vez goza de más respaldo y consenso, más allá del sentido común que comentaba.

Prácticamente todos los males modernos que nos azotan en lo que a salud y bienestar se refieren tienen una relación, directa o indirecta, con una falta de coherencia evolutiva. A nuestro cuerpo, adaptado a cierto entorno y comportamientos, los cambios drásticos evolutivamente hablando no le sientan muy bien.

Y no solo porque esté mejor adaptado, sino porque necesita, espera ciertos estímulos que en realidad le nutren y desafían para afrontarlos, re-adaptarse constantemente, fortalecerse y, en definitiva, mantenerse vivo.

Partiendo de esta idea, si queremos respetar esa necesidad evolutiva que tiene nuestro cuerpo para que las cosas funcionen bien, tendremos que hacer un esfuerzo no por encontrar más tiempo para hacer ejercicio, sino en cambiar progresivamente nuestros hábitos para que toda nuestra jornada sea más activa, móvil.

Para ello, vale la pena echar la vista atrás e intentar imaginar cómo fue la vida diaria de nuestros antepasados –y algunas comunidades contemporáneas que aún no han alcanzado nuestros niveles de “desarrollo”.

Gracias al estudio de esas sociedades sub-actuales y del conocimiento antropológico que tenemos acerca del comportamiento del ser humano, sabemos que la mayor parte del tiempo estos individuos ni corren ni cazan –lo equivalente a “hacer deporte”–, algo esporádico, sino que se mueven durante periodos prolongados a una intensidad baja, dedicando este tiempo básicamente a caminar y explorar, jugar y realizar simulacros de ciertas situaciones, y, sobre todo, recolectando material o comida y manipulando objetos, cortando, cocinando, etc., quietos… ¡pero sin sillas!

Y este es el punto clave del día.

¿Cómo lo hacen? ¿Cómo descansan, charlan, recolectan, manipulan, cocinan…?

Obviamente, agachados, pasando mucho tiempo cerca del suelo. Y mucho tiempo es mucho tiempo.

De hecho, desde un punto de vista evolutivo, aparte de nuestra capacidad de trepar y arrastrarnos, la mayor justificación de nuestras posibilidades de rango de movimiento a nivel de la cadera, por ejemplo, es nuestra capacidad de movernos cerca del suelo, es decir, de permanecer mucho tiempo comprimidos y agachados o semi-sentados de formas muy diversas, y transitar entre ellas.

Las posibilidades reales y naturales de movimiento de nuestra cadera, y la forma en que acompañan su movimiento rodillas, tobillos y sobre todo la parte baja de nuestra columna, raramente se exploran al caminar o al correr, por ejemplo, algo que, como decía, sí ocurre en otras actividades como escalar o gatear, y en ninguna con tanto impacto a nivel de rango y tiempo como permanecer agachados.

Por tanto, si queremos respetar cierta coherencia evolutiva, vamos a tener que pasar más tiempo en esas alturas… bajas.

El 20% de cambios para el 80% de resultados

Podemos estirar, flexibilizarnos, hacer un trabajo de movilidad específico con diversas perspectivas y metodologías dependiendo de las carencias y propósitos individuales de cada uno, claro que sí. Soy el primero en realizar estiramientos intencionadamente y a diario.

Pero lo importante, lo fundamental, lo impactante no es eso que, además, requiere de un esfuerzo y dedicación extras.

Hay un cambio, solo un cambio que nos puede ofrecer mucho más, proporcionalmente.

Agacharnos, sentarnos y movernos cerca del suelo.

A menudo. Más a menudo. Muy a menudo.

Y disfrutar de nuestra movilidad natural, humana, como quien no quiere la cosa, naturalmente.


Si te interesa el concepto de movilidad natural, sobre todo desde un punto de vista práctico, en movimiento, puedes profundizar mucho más en este curso del Laboratorio de Movimiento.