2 estrategias para no agobiarte y hacer sostenible tu entrenamiento y práctica de movimiento

Dos.

Una más práctica y otra más conceptual, aunque también tendrás que llevarla a la práctica porque, ya sabes, la inspiración sin transpiración y la información sin acción no sirven de nada.

Que si movilidad, que si fuerza, que si cardio.

Que si verticales, anillas, escalada, parkour, baile.

Que si entrenamiento (intencionado) o moverte más a menudo en el día a día (integrado).

Uff… Solo de leerlo es agobiante. Imagínate atacarlo todo a la vez.

De hecho, cuando te paras a pensarlo tu propio sentido común ya te dice que no, que dónde vas, que no vas a poder con todo. Tal vez solo bastaría con eso: parar de vez en cuando, respirar un poco, observar la situación.

Porque además es cierto. NO PUEDES CON TODO. Lo vimos hace unos días al hablar de las tonterías en plan “si quiero, puedo”, bastante peligrosas especialmente cuando empiezas desde cero.

Pero hay algo instintivo, impulsivo, emocional o un poco de todo que te presiona, te empuja a intentarlo, el resultado en gran medida de estar expuesto a cierta información parcial y modelada (mass media, campañas publicitarias, redes) y tener como referencia a alguien que no eres tú mismo, ya sea:

· Un mediocre con tal vez un poquito más de “nivel” y un blog cutre (ese podría ser yo).

· Un jovenzuelo que no tiene más preocupaciones que aprobar los exámenes de final de curso (con todo el derecho del mundo).

· Un deportista de élite que se juega sus petrodólares con esto (y que tiene que exprimir su cuerpo para ser más competitivo, porque encima sabe que su carrera tiene fecha de caducidad).

· Un gurú chachipiruli que ya hacía triples mortales en el útero de su madre (su “proceso de movimiento” no se asemeja en absoluto al tuyo, ni en las adaptaciones fisiológicas del propio cuerpo ni en la gestión de aspectos más psicológicos como la motivación o el miedo).

¿Cómo acaba esta historia?

Bueno, en general no acaba, sino que suele enquistarse en forma de bucle.

Me hipermotivo, lo hago todo a la vez y/o aprieto más de la cuenta, no puedo (por insostenibilidad o lesión), me frustro, me desmotivo, paro. Me hipermotivo, lo hago todo a la vez y/o aprieto más de la cuenta, no puedo (por insostenibilidad o lesión), me frustro, me desmotivo, paro. Me hipermotivo, lo hago todo a la vez y/o aprieto más de la cuenta, no puedo (por insostenibilidad o lesión), me frustro, me desmotivo, paro. Me hipermotivo, lo hago todo a la vez y/o aprieto más de la cuenta, no puedo (por insostenibilidad o lesión), me frustro, me desmotivo, paro.

Bienvenido a la montaña rusa de la motivación extrínseca, el planteamiento insensato y la acción inconsciente. Todo lo contrario a lo que se pretende: moverse a diario con frecuencia.

¿Qué se puede hacer al respecto para que esto no suceda y hacer que la práctica de movimiento y el entrenamiento que puede implicar sea más sostenible?

Muchas cosas, claro.

Pero entre ellas, en mi opinión las dos más efectivas son las siguientes.

1. Una sola cosa a la vez (Planificación por proyectos)

Esta manera de enfocar las cosas la aprendí hace muchos años de Leo Babauta, el autor de Zen Habits que inspiró los cambios que relaté en aquel viejo diario, una vida sencilla.

No se trata de que te olvides de todo y te centres únicamente en una cosa. En cuestiones de movimiento, ¿dónde quedarían la diversidad, el generalismo, la complejidad, la exposición frecuente a nuevos retos o estímulos?

“Una sola cosa a la vez” consiste en que tu objetivo prioritario, tu centro de atención, la dirección que decidas tomar durante un tiempo sea principalmente una, algo que no es incompatible con hacer otras cositas mientras tanto de forma más informal.

Y esto va a depender, como siempre, de ti y solo de ti, de tus condiciones, de tus responsabilidades, de tus inquietudes, de tus antecedentes. DE TI –y no de lo que estén haciendo los demás a tu alrededor, tampoco tus referencias mediáticas.

Según quien seas puede representar, por ejemplo, priorizar:

· El hábito de moverte a menudo en tu día a día –el Proyecto Removimiento puede ayudarte con esto.

· La ganancia de ciertas capacidades de fuerza o movilidad que pudieras considerar como requisitos para algo más avanzado o complejo, sobre todo cuando vienes de la nada o estás algo encarcarado –la razón de ser del curso Movilidad Natural.

· Cuando ya cumples algunos requisitos, la exploración de una disciplina en concreto como el yoga, el Crossfit, el running o la petanca –¿qué más da?

· El progreso dentro de una disciplina que llevas practicando hace un tiempo –y que te hará replantear tus requisitos a nivel técnico y/o de capacidad. Por ejemplo, si te ha dado por la calistenia o la gimnasia y cuando ya has asentado tus dominadas y fondos, plantearte un muscle-up en anillas.

A esta forma de plantear las cosas la podemos llamar “Planificación por proyectos”.

Y eliges un proyecto.

Y lo estableces como prioridad.

Y te centras en él.

Con todo lo que conlleva –puedes leer esta guía sobre cómo planificar tu movimiento por proyectos, teniendo en cuenta tu contexto personal.

2. Mediocridad, I love you

¿Quién eres tú? ¿QUIÉN ERES?

Eres un mediocre. Un/a ciudadano/a medio/a. Una persona normal.

Primera pregunta. ¿Qué tiene de malo? Si lo crees, ¿quién te lo ha metido en la cabeza y con que intención?

Segunda pregunta. Si eres mediocre, ¿por qué encarar las cosas como la élite, los cracks, los masters del Universo?

No solo desde un punto de vista práctico, algo que ya hemos cubierto con eso de “una sola cosa a la vez”.

También conceptual, mental, psicológico o yoquésé.

¿De dónde sale tanta exigencia contigo mismo? ¿Por qué te presionas tanto? ¿Cómo llegas a plantearte metas y expectativas tan poco realistas, insensatas?

¿Dream big? Venga, hombre, que ya somos mayorcitos para desayunar cereales con forma de unicornio en tazas de Mr. Wonderful.

Sueña todo lo que quieras, por qué no. Y luego despierta, acepta y adáptate a tu realidad personal. Si no, lo más probable es que vayas a pasarlo muy mal.

Cuidado. “Mediocridad, I love you” es un ejercicio de conciencia, aceptación y acción con lo que haya, no de resignación.

Puedes esforzarte y buscar retos complicados y observar desde la distancia posibles horizontes high level, por supuesto.

Pero siempre con la conciencia, con el “darte cuenta” por delante.

Tú no vas a ganar millones con esto. No vas a hacerte famoso ni va a quererte mucha gente –porque probablemente ya te quiere mucha gente. No vas a aspirar jamás a ser campeón de nada –llegas tarde.

Y no pasa nada.

Aprecia lo que hay, disfrútalo y muévete esencialmente por el simple hecho de poder moverte, que es un regalo.

Para estar en buena forma, tener un cuerpo hábil e inteligente (y no solo aparente) y poder explorar cualquier tipo de actividad física o disciplina que te llame la atención, independientemente del nivel que quieras o te hayan hecho creer que debes alcanzar, no necesitas tanta presión ni expectativas pretenciosas.

Cuando te sientas agobiado porque…:

1. Te planteas muchas cosas, lo intentas y tarde o temprano tu realidad se impone y te das cuenta de que no puedes con todo.

2. Te planteas muchas cosas y por eso mismo ya ni lo intentas.

…respira, serénate y repite el mantra mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you, mediocridad, I love you.

Se te pasará la tontería en menos de dos minutos.