No entrenes como tu gurú. (No te muevas como yo)

No se trata de eso.

No lo hagas.

Incluso cuando te lo vendo y te lo vendan como libertad.

No es libertad si no experimentas, aprendes, evolucionas, adaptas.

P-E-R-S-O-N-A-L-M-E-N-T-E

Por eso la autonomía es el objetivo número 1, aunque el precio a pagar sea conocerse, responsabilizarse, educarse.

Para ejercer tu libertad de movimiento vas a tener que poner algo de tu parte. O mucho de tu parte.

Yo mismo cometí el error, y todavía me despisto a veces.

Creo que empecé con mi maestro de Taekwondo, Manolo –en serio, Manolo, tal cual, no sifu Qi Chun Fao Lee. Quería ser como él, tener su técnica, pelear como él.

Luego vinieron otros muchos, algunos nada conocidos, otros más famosetes.

Que si uno hace la vertical así. Que si el otro juega con las pelotitas. Que si estos estiramientos dinámicos son mejores. No, estos otros, balísticos. Ah no, con carga. ¿Qué dices? Isométricos. ¡Oh! ¡¡Tres dominadas a una mano!! No te enteras, chaval. Si no bailas como yo, no sabes moverte. Quiero ese flow.

Da igual quienes sean tus referencias. Créete a rajatabla lo que dicen. Compra sus libros. Inscríbete en sus cursos. Sigue sus programas. Intenta ser como ellos, hacer lo que ellos hacen.

Fracasarás.

¿Cómo?

No lo sé. Hay varias maneras. Lesiones. Frustración. Desmotivación. Desorientación. Vacío.

No tiene ningún sentido. Y es lo mismo que el fitness. No has cambiado nada. Sigues obedeciendo.

Sí lo tiene escuchar, investigar sobre lo que te inquiete, comprender los principios, aprender lo que te es útil a ti, adaptable para ti, solo para ti. Ti-ti-ti. Tú, tú, tú. Y experimentar. Experimentar. Experimentar. ¿Cuántas veces van?

Pero no seguir exactamente las directrices, costumbres, rutinas, programas… los mismos pasos de quien sea.

Y mucho menos los míos.

No se trata de eso.