Moverse en un espacio reducido y mediocre

Hoy va de retos y despedidas.

Lo de moverte en un espacio reducido es uno de los mayores retos.

Y de los grandes retos se aprenden un montón de cosas.

Más cuando el espacio reducido es tu propio hogar.

Más cuando tu propio hogar es medio, normal, mediocre –y está muy bien así.

Podría quedarme con algunas conclusiones evidentes.

Como que la mayoría de nosotros vivimos en espacios demasiado reducidos.

Y que pasamos demasiado tiempo dentro de ellos.

Y demasiado poco fuera.

Y que nos podríamos mover mucho más fuera si no pasáramos tanto tiempo dentro cuando, paradójicamente, moverse dentro es mucho más complicado que moverse fuera y va y elegimos quedarnos más tiempo dentro.

Y más cuando dentro todo está demasiado lleno de demasiadas cosas que no nos dejan movernos demasiado.

*Si rozas el 1.90, más difícil todavía.

Pero no.

Yo me quedo con esto:

Moverte dentro es una posibilidad más.

Para tener más presente lo de arriba.

Para comprender mejor tus proporciones.

Para jugar con los límites del espacio.

Para sentirte incómodo, tosco, interrumpido por las paredes, y seguir.

Para darte cuenta de lo poco que necesitas.

Si hablamos de material y gimnasios y hierros y cuotas, pues ya nos echamos unas risas.

Hoy es un día de despedida.

El escenario del vídeo ya no lo verás más –excepto en algunas grabaciones de mis distintos cursos.

¿Qué traerá el mañana?

Quién sabe.

Nuevas posibilidades. Eso seguro.

Mira:

Rober Sánchez

El ejercicio más importante para aprender la vertical. Tutorial: Chest to Wall Handstand Hold

Verás.

Un error en el que caemos los humanos una y otra vez cuando queremos aprender algo chulo, y más cuando se trata de movimiento, es centrarnos en el objetivo u habilidad final y atacarlo directamente sin haber consolidado previamente las bases.

En el caso de las verticales, algo tremendamente difícil de aprender en edad adulta para la gran mayoría de las personas, esto se hace más evidente.

Y va y te encuentras tú ahí, pateando y cayendo, pateando y cayendo, cientos no… miles de veces.

O tratando de mantener el equilibrio con los talones apoyados en la pared, dando tantos porrazos que tarde o temprano tu vecino llamará a la policía para denunciarte por escándalo público.

Esto tiene solución.

Y es consolidar UN SOLO EJERCICIO.

Una práctica que te ayudará fundamentalmente en dos sentidos.

  1. Mapear la posición de la vertical, tanto globalmente como “cacho a cacho” (esto lo entenderás al ver el tutorial).
  2. Ganar capacidad y resistencia para estar un tiempo prudencial bocabajo manteniendo la forma de la vertical.

¿De qué ejercicio se trata?

Del soporte de la vertical con el pecho mirando hacia la pared.

O en inglés, que es más cool, el chest to wall handstand hold.

Practica y consolida el ejercicio hasta acumular al menos 60’’.

Intenta hacerlo, además, respirando con la máxima normalidad.

Y luego, cuando empieces a practicar ejercicios más avanzados o la propia vertical de manera libre, lejos de la pared, todo te resultará mucho más fácil y progresarás más rápido.

*Voy a mencionar ciertas funciones articulares alrededor de hombros, escápulas, tórax, pelvis… Si quieres entender al 100% lo que explico, completa este curso gratuito: JOINTS – Controla tus articulaciones en movimiento.

Desde un punto de vista técnico, lo más importante es que durante el ejercicio conserves las siguientes tendencias / principios.

Esta es una check list que puedes repasar mentalmente siempre que practiques:

  • Manos: Agarrando el suelo.
  • Codos: Bloqueados.
  • Hombros: En máxima flexión.
  • Escápulas: En máxima elevación, y neutras o ligeramente hacia su protracción.
  • Costillas: Descendidas.
  • Abdomen: Hacia dentro.
  • Pelvis: En retroversión.
  • Cadera: En extensión.
  • Rodillas: En extensión.
  • Tobillos: En flexión plantar.

Estos y otros detalles, incluido el ERROR más habitual que cometen el 99% de principiantes, te los explico en el siguiente tutorial.

Espero que te sea útil y lo disfrutes.

Y, bueno, ya sabes…

La información sin transpiración no sirve de nada 😉

Rober Sánchez

Tutorial: Paso de sentadilla a una pierna (Pistol Step)

Siguiendo con la línea conceptual de La diferencia más clara entre lo de hacer ejercicio y moverse, veamos un ejemplo práctico.

Ya sabes.

«Sacas del baile» el patrón.

Lo practicas.

Lo aprendes y te capacitas.

Luego ya «bailarás».

Insisto sobre todo en eso.

Son dos cosas lo que haces al practicar un patrón de movimiento / «ejercicio».

No es ejercicio.

Es:

  1. Habilitarte: explorarlo, comprenderlo y saber hacerlo.
  2. Capacitarte: poder hacerlo, especialmente cuando el cuerpo acumula cierta fatiga.

¿Para después estar más fit?

No.

Para moverte.

Esto, además, tiene una cosa especialmente interesante.

Lo vemos con el ejemplo:

PASO DE SENTADILLA A UNA PIERNA

(PISTOL STEP)

Primero, lo interesante.

Cuando planteas así las cosas, pasa una cosa, otra cosa.

¿Qué pasa?

Que, centrándote en moverte, en el movimiento y en nada más, te beneficias de él sin tener que estar pendiente de nada más.

O, por vía negativa, lo que es lo mismo:

No hace falta que te preocupes de la fuerza, la movilidad, las calorías o yo qué sé.

Que el cuerpo solito ya sabe lo que tiene que hacer… si lo mueves, si te mueves.

¡Déjalo en paz ya con tantas historias! 😉

Con el ejemplo de hoy, el pistol step (suena cool, ¿no?), tus piernas se pueden poner muuuuy «en forma».

Sobre todo en cuestiones de movilidad de tobillo.

Y bueno, de fuerza en general.

Y de equilibrio, coordinación, organicidad…

Sin elitismos, ¿eh?

Para personas normalitas.

Aquí lo tienes.

Con tres progresiones.

Practícalo y añádelo a tu repertorio.

Espero que te sea útil.

Rober

La diferencia más clara entre lo de hacer ejercicio y moverse

Esto puede salvarte de lo de “hacer ejercicio”.

Dejar de depender tanto de ello.

Y darte mucho más de lo que te da el ejercicio en sí.

Mucho ojo con la lección final (y otra cosa).

Imagínate que te apuntas a una escuela de baile.

Tu intención es aprender a bailar salsa.

Entonces, al principio, bailar bailas poco.

A ver, lo intentas, sí.

Pero bailar no bailas.

Puede que al final de las primeras clases el o la profe ponga una canción chula para bailar un poco, sí.

Pero bailar, en realidad, no bailas.

¿Qué haces la mayor parte del tiempo?

Practicar.

Practicas que este brazo se sube así.

Y que este pie va por allí y el otro por allá.

Y que el cuerpo hace tal giro.

Y que el culo lo meneas de aquella manera.

Y que los hombros los sacudes sabrosón durante cuatro tiempos.

Y que, si eres chico, con una mano manejas y con la otra marcas.

Y que, si eres chica, pues, aunque suene “patriarcal”, tienes que dejarte llevar e interpretar bien esas marcas.

Y que todas esas HABILIDADES las tienes que cuadrar con la clave –el patrón rítmico que sigue la salsa.

Practicas con música, está claro.

Pero bailar… poco.

Luego, después de unas cuantas clases, la cosa fluye.

Y poco a poco ya puedes ir diciendo que bailas.

Y si quieres seguir aprendiendo y progresando, pues continúas con el proceso.

Coges un paso o un gesto determinado.

Un “EJERCICIO”.

Lo sacas del baile, porque todavía no sabes o no puedes bailarlo.

Lo practicas.

Y con el tiempo lo complicas.

Y lo combinas.

Lo secuencias.

Y lo integras en el baile y lo improvisas.

Y bailas.

Ojo.

Fíjate, además, en esta “tontería”:

Alguien normal (no profesional) que baila está constantemente usando sus cuádriceps y su core.

Pero no hace ni una sentadilla o plancha abdominales.

Practica gestos, patrones, tareas, habilidades, coordinaciones a integrar en el baile que implican, entre 2000 cosas, a esos «músculos».

¿Los puedes entender como ejercicios?

Pero no son “hacer ejercicio”.

Bien.

Practicar movimiento es justamente todo eso.

Esa es la lección.

El proceso es aquí:

La Práctica. Exploración – Aprendizaje – Diversión

La otra cosa…

Sustituye todo lo de arriba por transiciones, pivotajes, patadas, verticales, rodados, deslizamientos, saltos, ruedas.

Y combinaciones y secuencias e improvisaciones.

Todo muy mediocre, ya sabes.

Que nos inspiramos en el “movimiento animal”, la gimnasia, la danza, las artes marciales, ¡incluso la salsa también!, quién sabe.

Pero no somos nada de eso.

Somos personas normalitas (me incluyo).

Empezamos desde el cero absoluto.

Siempre que cumplas con los requisitos de la Movilidad Natural, que es el “nivel subcero”, por así decirlo.

La Práctica. Exploración – Aprendizaje – Diversión