(3) Movilizaciones formales e informales

Este es el tercer capítulo del proyecto Cómo moverte con un bebé (o una vida de alta demanda).

Tienes toda la información del proyecto en su página de presentación e índice.

Puedes participar activamente en los comentarios. Consulta las bases del enlace de arriba.


DE LO MACRO A LO MICRO

Directos a por la práctica:

Venimos de haber alternado marcha con carrera durante unos 20-25 minutos.

Aunque Max, el bebé dictador, puede que haya decidido que hoy fueran 5 o 10 o 17 minutos y 27 segundos…

*Malditos números y cuánto nos hemos enganchado a ellos…

…y yo no haya tenido más remedio que agachar la cabeza y obedecer.

Está todo explicado al detalle en el Capítulo 2 – ¿Cardio?.

Y podríamos comprender las habilidades de caminar y correr como las principales familias de movimiento desde una óptica MACRO.

Ahora bien…

La práctica de movimiento consciente, deliberado, intencionado abarca un espectro tan bestia de movimiento, pero tanto tanto, que, si Max me deja, no se me ocurre una mejor manera de proseguir mi práctica DIARIA…

(recuerda: muy pronto hablaremos de la cuestión de la frecuencia, la ALTA frecuencia, esa que genera tanta resistencia y las típicas objeciones de «es que yo no tengo tiempo para hacer esto TODOS LOS DÍAS»)

…que con unos pocos minutos de MICROmovimiento.

PRÁCTICA DE MOVILIZACIONES ARTICULARES

No voy a entretenerme con dar demasiadas explicaciones porque ya las he dado. He aquí un artículo-resumen de 2018.

Mi primera práctica de MICROMOVIMIENTO consiste en realizar unas pocas movilizaciones articulares.

¿Para qué movilizar mis articulaciones así, una por una, aunque a veces de dos en dos o de tres en tres?

**Enseguida se entiende esto con los vídeos.

Primero y por encima de todo, ¡para moverlas, sin más! (meta-motivación del Capítulo 1).

Peeeero, como la razón necesita sus razones para no inquietarse…

1

Compruebo que los cables con la centralita están conectados.

La información de entrada (qué siento) llega bien.

La información de salida (cómo me muevo) también alcanza (¿control motor?).

Si algo «falla», lo calibro.

2

Que todo fluya.

Estimulo la circulación dentro y alrededor de las articulaciones, específicamente.

Engraso, lubrifico las poleas y bisagras y cojinetes.

3

Como combinación de ambos puntos, alimento A DIARIO todo el recorrido disponible.

Ganar recorrido no. Eso es «movilidad».

Disponer de TODO lo disponible, sin más.

Así, como mínimo en esta ocasión durante la jornada, me aseguro de haber recorrido todos los rincones articulares.

Lo que no usas, lo pierdes.

Barro la casa entera, todas las esquinas, también debajo de la alfombra, quito la pelusilla que se pega debajo de las patas de la mesa y las sillas.

¿ES UN CALENTAMIENTO?

En definitiva, podría considerarse un «calentamiento articular».

Pero no.

Punto importante para detenerse.

Voy a soltar una bomba intermedia dentro de este diario…

Porque con esto del «calentamiento articular» hay mucha controversia todavía, ya que si se rasca un poco en la «evidencia científica» no está del todo claro que sea algo tan «beneficioso» y ni mucho menos «necesario».

¿Te imaginas a Pedro Picapiedra listo para la caza con el resto de la tribu (o al ser sorprendidos por un depredador) y soltando…

«¡Eh! ¡¡Muchachos!! Antes de exigirnos nada físicamente debemos calentar un poquito, no vaya a ser que nos lesionemos»?

Mucha tela con esto, pero es algo en lo que no voy a entrar (todavía).

Desde luego, la práctica de movilizaciones articulares son una gran estrategia para calentar el cuerpo localmente.

Pero no nos quedemos en la superficie.

Que, además, yo ya vengo calentito de caminar y correr…

…y está claro que no movilizo mis articulaciones «por necesidad», porque calentar en este sentido para una vida de persona normal (no entro en «rendimiento deportivo») probablemente NO sea necesario.

SI ES UNA PRÁCTICA, SI NO ES «HACER EJERCICIO», VE MÁS ALLÁ

Fíjate en esto, que es importante:

No es una necesidad.

Es una POSIBILIDAD.

Hará unos 3.000 años, allá por el Lejano Oriente, empezamos a darnos cuenta de que por muy «físicas» que fueran nuestras vidas (las del ganadero y el agricultor realmente ricas y exigentes, a la vez que repetitivas según las temporadas, y empobrecidas si las comparamos con las del cazador-recolector; lee el primer capítulo de Camina, salta, baila), nuestro cuerpo y articulaciones necesitaban nutrirse de otra manera, más diversa y sutil, que equilibrara la balanza «energética» de la realidad corporal.

De hecho, no pudimos evitar vincular tal necesidad mecánica con otra necesidad intrínseca e inherente a la evolución de la conciencia del ser humano: armonizar el movimiento del cuerpo con el movimiento del universo.

**Entiéndase, por favor, el uso de simbología y metáforas del momento histórico; no contaban con el «conocimiento» que tenemos hoy pero, al mismo tiempo, ya sabían lo que se hacían. Además, que nadie se ponga tiquismiquis, que estoy haciendo un mega-resumen y obviando muchísimos matices.

Se originaron, entonces, las primeras artes marciales internas y, con ellas, la práctica de movilizaciones articulares estructuradas, rítmicas, «pautadas».

Con el tiempo se fueron ampliando, diversificando, transformando, sofisticando.

Y hasta día de hoy, que han sobrevivido como tal (cualquier practicante de Qi Gong o Taichi lo sabe) o en forma de varias metodologías de «calentamiento articular» en el mundo sanitario, deportivo y artístico, incluidos esos «sistemas» tan chachipirulis con siglas en inglés y marcas registradas y certificados de 1.500 petrodólares por un fin de semana (el ser humano a veces me da un asco…).

En cualquier caso, desde un punto de vista vamos a decir fisiológico (dejamos energías y universos a un lado…), las podemos englobar como eso: movilizaciones articulares.

Claro, cuando hablas con «deportistas» y «artistas» físicos, empiezas a comprobar y comprender ciertas diferencias.

En la mayoría (habrá alguna excepción) de entornos deportivos, con tendencia a observar estas cosas bajo el paraguas de «hacer ejercicio», cualquier movilización articular se queda en la superficie que ya he descrito, un «calentamiento» y sus resultados.

Pero…

¿Y si hubiera algo más en lo profundo?

A lo largo de estos años he compartido movimiento con cantidad de practicantes de otras disciplinas (bailarines, artistas de circo y marciales, acróbatas, yogis, etc.) y todos coinciden en lo mismo.

Efectivamente, hay algo más.

Y más teniendo en cuenta, precisamente, lo «superficial» de la vida imperante, la de las prisas, los objetivos, los resultados, las fórmulas y secretos y «métricas de salud».

PARAR.

Parar todo lo superficial, lo grande, incluso lo MACRO por muy «consciente» que lo envolvamos.

Reservar tiempo (5 minutos, no 45 como se ve en algunas «sesiones de movilidad» de Youtube) para uno mismo y el cuerpo.

***Si tienes dudas sobre esto, puedes leer el artículo de 2020 Qué es una píldora de movimiento y cuánto tiempo necesitas para sentirte y funcionar bien. Hay una rutina en vídeo como ejemplo.

Y, por qué no, como una posibilidad más, percibir el cuerpo, escanearlo, reconectarlo, engrasarlo, nutrirlo, movilizarlo articulación por articulación como un acto de RECONOCIMIENTO CONSCIENTE EN MOVIMIENTO.

Con un plus que te comento enseguida.

Antes, más posibilidades con ejemplos…

FORMALES VS. INFORMALES

Porque sería injusto no ser transparente con esto.

Así que te lo voy a mostrar.

Llevo ya no sé cuánto tiempo promoviendo la «libertad» de movimiento.

Lanzo una pregunta:

¿Seríamos realmente libres si nos engancháramos y dependiésemos de «rutinas pautadas» de movilización articular?

Está claro que no.

Sin embargo, la estructura, el orden, el «control», el rigor tienen su utilidad (sobre todo cuando estás aprendiendo; luego comento más sobre esto).

Por eso, y sin entrar en tecnicismos (no es el propósito de este proyecto), yo practico los dos tipos de «rutina»:

  1. Las rutinas formales. Estructuradas, ordenadas, «controladas».
  2. Las (anti)rutinas informales. Aleatorias, caóticas, espontáneas.

Y te diré más: no tengo favoritismos.

A día de hoy y con el conocimiento del que dispongo (no es el «mejor» ni definitivo ni mucho menos absoluto), encuentro que cada opción tiene su qué.

¿Y cómo decido por cuál optar?

Mmm… Mejor primero te muestro un par de ejemplos y luego finiquitamos el capítulo con esta cuestión.

Justo cuando llego de alternar marcha y carrera con Max, he aquí un ejemplo de movilización formal (tiempo real 3m40s, para los de «no tengo tiempo»…):

Y aquí uno de movilización informal (en este caso centrada en al columna, como propongo en el curso de Movilidad de Columna Nivel 1, aunque podría ser también centrada en cualquier otra parte del cuerpo o en todo su conjunto; tiempo real 5m):

EL PLUS

Mis alumnos de Movilidad Natural lo saben.

Para estas cuestiones siempre siempre siempre empezamos con algo estructurado, ordenado, «lógico», pautado… para comprender, aprehender e interiorizar.

Luego, el tiempo va diciendo si quizás, y solo quizás, vale la pena ir «desmontando» la cosa, así como dictando las maneras.

Es algo que emerge de uno mismo.

Y al final es algo que te ofrece posibilidades, ya sean más formales o más informales (es que al final esto es lo de menos).

Fíjate en esto, para mí lo más importante.

El hilo conductor de toda esta historia es una constante: moverte y AL MISMO TIEMPO ser consciente de ti mismo en movimiento.

Sin misticisimos ni espiritualidades, aquí y ahora, en el presente.

Eso, entre otras cosas, te lleva a una dinámica (no es un lugar ni una meta; hablo de dinámica, movimiento) de AUTOCONOCIMIENTO.

Aquí y ahora me conozco así y asá, como esté, como me muevo, podríamos decir.

Y, a partir de ese estado, me muevo y me sigo moviendo.

Esto, a lo grande, en lo MACRO… es muy DIFÍCIL. Yo todavía estoy aprendiendo. Y las personas que he conocido que son capaces de hacerlo son bailarines y artistas de la élite. Siendo adulto es muuuuuy complicado y requiere de muchísima experiencia, de años de práctica.

En cambio, en lo pequeñito, gracias a la práctica de micromovimiento, de movilizaciones articulares, más allá de todo lo «mecánico» que hemos repasado, es algo mucho más viable.

Al menos es así como las concibo yo:

Una PODEROSA HERRAMIENTA de autoconocimiento.

¿Cómo estoy y cómo me muevo hoy (en el fondo es quién soy hoy…), corporalmente hablando, articulación por articulación?

Todos los días de buena mañana…

si Max me deja.

Y, si no, en otro momento del día SEGURO.

Y después, por supuesto, ya que me he conocido y reconocido, continúo.

¿Cómo? ¿Con qué?

Lo veremos en el Capítulo 4.

La cosa se va a poner más INTENSA.

Ahora mismo ya sabes: si tienes cualquier duda que quieras que responda, déjala en los comentarios (según las bases del proyecto).

Notificaré mis respuestas en público y por correo —si quieres estar al tanto, suscríbete a mi lista de correo aquí.

Rober Sánchez

6 comentarios sobre “(3) Movilizaciones formales e informales

  1. Hola Rober,
    Este capítulo es muy interesante. Todo lo que propones lo estoy practicando. (cómo se nota que he sido alumna tuya y de María)
    Solo hago esta reflexión: Soy una mujer de 64  años con una vida de alta demanda: tengo familia y un trabajo físicamente muy exigente, soy auxiliar de enfermería, y padezco las enfermedades músculo esqueléticas del gremio, incluida artrosis en todas las articulaciones. Llego a casa agotada pero consciente de que es interesante para mi organismo moverme a lo macro y tambien a lo micro, y hago el esfuerzo y disfruto pues logro mover todo, incluidos los dedos pulgares de los pies 😌.
    El movimiento informal también lo practico y me encanta experimentar con mi cuerpo.
    Hoy tengo una curiosidad: al escribir el libro tienes en cuenta a los que en lugar de un hijo bebé tienen nietas y nietos bebes 👴🧓 y una vida de alta demanda?
    Muchas gracias.

    1. Jeje. Buena alumna, mcarmenlc 😉 Y se nota mucho en todo lo que describes, en cómo intentas moverte todos los días.

      Respecto a tu pregunta (¡muy buena!), sí, por supuesto que los tengo en cuenta. Tal y como lo estoy exponiendo. No se trata de hacer lo que yo hago, sino de entender en base a qué y cómo lo adapto a mi contexto actual. Cuando yo sea abuelo (si llega a producirse) de bebés y siga con una vida de alta demanda (intentaré que no jaja), no haré lo que hago ahora y, al mismo tiempo sí haré lo que hago ahora. No serás los mismos «movimientos» (prácticas, ejercicios, entrenamientos o como quieras llamarles) pero sí será el mismo Movimiento (conciencia, intención, integración y el resto de Principios adaptados a mi hipotética condición futura).

  2. Según el fitness de toda la vida las movilizaciones van antes de correr/caminar, pero yo le veo más sentido a hacerlas después porque puedes ver como le ha sentado la actividad al cuerpo. Vamos lo que comentabas de comunicar la centralita.

    1. Si tú les ves más sentido después, adelante. Pero, al menos por mi parte, no te quedes con esa «norma». Yo, ahora mismo, en la historia que estoy compartiendo, las practico después. Pero también podría ser antes o incluso intra, durante. Son todo posibilidades y cada una de ellas puede tener su qué.

      Un saludo, Ale!

Replica a Ale Cancelar la respuesta