Requisitos para el levantamiento de peso. Por qué no he levantado en cinco años

Hace mucho tiempo, cuando aún pensaba y me movía en términos de fitness, a veces levantaba peso, peso en forma de hierro, quiero decir.

Por aquel entonces vivía en lo que más tarde llamaría “la Jaula”, me interesaba la estética como objetivo, me consideraba un buen entrenador de “lo funcional” y, aunque en el fondo sabía que no me aportaba nada, leía la MuscleMag de vez en cuando.

En fin, era joven, ya pensaba un poco distinto a la mayoría aunque por lo general me dejaba llevar por la corriente y, cómo no, creía que lo sabía todo.

El Método Natural, la primera bofetada

Pasaron los años y, como por casualidad, me topé con el Parkour, que me llevó a estudiar sus orígenes, el Método Natural de Georges Hébert, y replantearlo según mi contexto personal y social, para acabar practicando la Locomoción Natural durante unos tres años.

Aquella época fue muy emocionante, puro descubrimiento, no solo de una “nueva” forma de moverme, que también, sino de mis propias debilidades, las más importantes:

1. Rober, por mucho que levantes peso y entrenes funcional, no sabes moverte.

2. Rober, por muchos libros y estudios y cursos, sabes muy poco de movimiento.

Lo sé, parece que acabo de decir lo mismo, pero no. Lee esto.

El caso es que, entre otras muchas cosas, en lo que se refiere al levantamiento de peso concluí con que:

1. Si no sabes mover tu propio cuerpo, ¿qué narices haces intentando mover otras cosas?

2. Cuanto más reciente es una práctica de levantamiento evolutivamente hablando, y más fija, limitada y repetitiva en el día a día, es decir, cuanto menos “natural” –cada vez me gusta menos esta palabra–, más arriesgada en cuanto a sostenibilidad y longevidad.

Por esos dos motivos, tomé la decisión de dejar de levantar cosas de hierro diseñadas específicamente para ser levantadas de la misma forma una y otra vez, y para las que, una vez adquirida cierta técnica, la única manera de progresar es sumar kilos o levantarlas más veces, de nuevo, de la misma manera, repitiendo los mismos patrones.

Y por eso, aparte de levantarme –y moverme– a mí mismo todos los días, claro, durante esos tres años solamente levantaba, y muy de vez en cuando, piedras, sacos, troncos y algunas otras personas, de la forma más diversa posible, siempre previo aprendizaje de cómo hacerlo con eficiencia, dejando a un lado la “cantidad” que levantaba.

La cultura del movimiento, segunda dosis de realidad

Mi inquietud por moverme como una persona, y no como un robot, ya me había invitado a centrarme más en el aprendizaje que en cualquier otra cosa, en mi propia educación física como adulto, mediocre, pero aún faltaba una vuelta de rosca más en esto de “antes de moverte, entiende qué mierda estás haciendo, cómo lo haces, por qué lo haces y para qué lo haces”.

En mis aventuras “naturales” asistí a un seminario impartido por Joseph Bartz, un alemán de pocas palabras y muchísimo movimiento, algo realmente impresionante teniendo en cuenta lo joven que era. Fue la primera vez que escuché hablar y practiqué en torno a lo que algunos hoy intentan apropiarse pero que en realidad no es de nadie: la cultura del movimiento.

Después de aquel fin de semana, todos mis días se han reducido a unas pocas preguntas: Rober, ¿cuál es TU cultura de movimiento? ¿Qué sabes Y practicas sobre movimiento? ¿Qué te queda por aprender?

Respecto a la primera, en aquellos días mi cultura era prácticamente nula. Conocía algo sobre el cuerpo humano, su fisiología, principios del entrenamiento, y entrenaba y podía “sacar bola” y tal, pero ¿moverme?

Sobre la segunda… ¿Saber y practicar? ¿Son cosas distintas?

Y en cuanto a la tercera, aunque suene muy socrático, honestamente, cuanto más aprendo más comprendo que me queda mucho por aprender.

La cultura del levantamiento

Pero esto iba de levantamientos, ¿verdad?

Bueno, cualquier aspecto de la cultura del movimiento puede desgranarse en subculturas, y levantar hierro es una disciplina de movimiento bastante común. Y útil.

Porque, en cuanto al desarrollo de la fuerza lineal –no orgánica, que es algo distinto– de propulsión del tren inferior, una vez adquiridas ciertas habilidades que solo requieren de la implicación del peso corporal, no hay duda de que la mejor estrategia a seguir, o casi la única, es añadirle kilos al asunto.

De todos modos, uno no debe olvidar los contextos de mediocridad y generalismo, por lo que se hace necesario ser consciente y no perder el ego en esos kilos hasta convertirse en un especialista que, de nuevo, pueda mover mucho hierro pero no tenga ni idea de cómo implementar esa fuerza básica en movimiento más complejo, humano.

Al contrario, se trata de que, en este caso, el levantamiento de peso y sus beneficios alrededor de la fuerza lineal algún día te sirvan para moverte, y no que tú termines siendo un sirviente del levantamiento de peso.

Con todo, hace dos años volví a interesarme por el levantamiento de peso, aunque…

Requisitos para el levantamiento de peso

…aunque esta vez siguiendo un orden coherente.

Recordando a Hébert, hace más de cien años el buen hombre ya se dió cuenta de que antes de intentar que sus soldados se movieran igual de bien que los indígenas con los que se topó en sus misiones, tenía que prepararlos, haciendo hincapié en la diferencia entre ejercicios educativos elementales y ejercicios utilitarios. O sea:

Primero educar, luego usar

Un siglo más tarde, Rober Sánchez se dió cuenta de que antes de intentar mover cosas externas, tenía que aprender a mover cosas internas, o sea, a sí mismo. Es decir:

Primero muévete mejor, luego muévete mucho

¿No se repite el mismo patrón?

Por tanto, con lo cuadriculado que soy, una vez tuve claro que tarde o temprano iba a levantar peso de nuevo, pero ANTES de levantarlo, decidí educarme y prepararme para ello, estableciendo una serie de requisitos.

¡Ojo al dato! He dicho estableciendo, y no obedeciendo. Entenderás este sobresalto más abajo.

Y ya está. He aquí el motivo de mi tardío re-emprendimiento en esto de levantar hierro.

No he vuelto a hacerlo hasta que:

1. He comprendido mínimamente de qué se trata. Y para eso, evidentemente, no he vuelto a leer la MuscleMag ni nada que tenga que ver con la palabra fit, tampoco cuando empieza por cross. He investigado por ahí, sobre todo en sitios sobre halterofilia. He observado a halterófilos. Y he hablado con ellos y aprendido de ellos. Moraleja: busca siempre la fuente original. Si quieres construir una casa y solo puedes hablar con una persona, hazlo con un paleta, no con un arquitecto.

2. He estudiado, trabajado y mejorado la movilidad mínima necesaria para desarrollar los patrones de levantamiento concretos que practico de la forma más eficiente y segura posible.

3. He estudiado, trabajado y mejorado mi conciencia corporal necesaria para desarrollar los patrones de levantamiento concretos que practico de la forma más eficiente y segura posible.

4. He estudiado, trabajado y mejorado el control motor necesario para desarrollar los patrones de levantamiento concretos que practico de la forma más eficiente y segura posible.

5. He tenido claro para qué quiero levantar peso, para moverme más y mejor, y, sobre todo, para qué no quiero levantarlo, para demostrarle nada a nadie ni a mí mismo.

Que lo perfecto no sea enemigo de lo mediocremente bueno

Cuando uno tiene un cabezón binario, después de leer tanta verborrea puede terminar pensando dos cosas –no más, porque sino ya no sería binario:

· ¿Este merluzo no iba a detallar los requisitos para el levantamiento de peso?

Respuesta: si buscabas datos concretos, no vas a encontrarlos aquí. A mi ego le encantaría, y a tu mente binaria también. Pero la verdad es que no los conozco. Para mí sí que sé cuáles son, aunque no los comparto porque en el fondo a ti no te servirían. Tienes los tuyos propios. Mi consejo sería un fraude. Solo puedo compartir principios, no órdenes. Por eso he aprendido a establecer los míos, y no a obedecer los ajenos.

· ¿Y cómo sé cuánto es mínimamente necesario en lo relativo a comprensión, movilidad, conciencia, control para empezar a levantar peso?

Bienvenido al mundo de la complejidad, la incertidumbre, el caos, la individualización, que te empujarán a otros mundos como la auto-educación, la responsabilidad, la experimentación, el compromiso.

En fin, ¡bienvenido a la vida!

Una vez liberados de la mirada binaria, y como es obvio en los vídeos que comparto, mi movilidad, mi control, mi conciencia o incluso mi técnica no son perfectas.

Al fin y al cabo, no soy un halterófilo y no pretendo serlo.

Soy un mediocre que quiere hacer un poquito de todo, aunque ser mediocre no está reñido con hacer las cosas bien.

Así que, evidentemente, tarde o temprano tomo riesgos y me expongo a la práctica en sí, más allá de la preparación previa –dos años, cuidado– o del continuo refinamiento. ¿Cómo iba a aprender si no?

De hecho, durante estos dos años he ido probando cosas, claro, y me he dado cuenta en más de una ocasión de que aún no estaba preparado para enfocar mi práctica de la forma en que la enfoco ahora que, por cierto, dista mucho de trabajar con mis máximos –no voy sobrado, pero me mantengo en mis submáximos y progreso muy lentamente a propósito, conscientemente.

Dicho esto, recalco, tan absurdo es lanzarse de cabeza a practicar algo tan complejo como estar preparándose para ello por los siglos de los siglos.

¿Cuánta preparación? ¿Cuánto riesgo? ¿Cuándo exponerse?

No se puede explicar con palabras.

Monta tu laboratorio y experimenta.

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