La conciencia corporal no se desarrolla sentado, meditando

(Esta nota es la continuación de esta otra. Si no la leíste, si no la lees, no vas a entender nada)


“Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados.” – Gandhi

La conciencia corporal no se desarrolla sentado, meditando.

Es un error de bulto, gordo, probablemente promovido por el vestigio evolutivo más inútil para el hombre moderno: la pereza. Durante milenios nos salvó la vida. Hoy nos la quita.

Antes, cuidado con el posmodernismo binario.

Aquí no hay nadie en contra de la meditación sentada, formal.

Yo mismo la practico desde hace años, no regular o estrictamente (¡sacrilegio!), sino por temporadas y con variaciones en la forma, y siempre más en invierno.

Porque una parte de la conciencia corporal sí se desarrolla sentado, meditando.

Pero no toda, ni mucho menos.

La meditación sentada, en quietud, no-movimiento, es una buena práctica para darse cuenta de lo que uno piensa, de cómo se aferra a lo que uno piensa, y de lo que uno siente, percibe, intuye o genera en el cuerpo (y la mente, como parte del cuerpo) cuando uno piensa.

Pararse, observar, atender y no aferrarse es un arte y, si lo miras como herramienta que puedes hacer servir, y no como dogma al que servir, puede ser algo muy efectivo para restaurar el equilibrio de la prisa, la distracción y el apego.

En definitiva, desarrollas una parte de la conciencia que, aunque en el fondo no la puedes desvincular del cuerpo, se centra más en lo mental.

Y el cuerpo no es solo la mente.

La conciencia corporal se desarrolla en movimiento

Darse cuenta del cuerpo y con el cuerpo va mucho más allá de darse cuenta de la mente y con la mente.

No se puede explicar, no se puede definir, no se puede medir, por mucho verbo que le pongamos: percibir, sentir, intuir, pensar…

Solo puedes darte cuenta si te das cuenta.

La vida no ocurre en quietud. Nunca.

Incluso cuando estás quieto no estás quieto. Tus pulmones, tu sangre, tus neuronas se mueven. Todo se mueve. La quietud es una ilusión.

Y el cuerpo, en primer lugar, no evolucionó para no moverse, como el cerebro no evolucionó para pensar.

Cualquier práctica incoherente con este hecho es una pobre interpretación del cuerpo, de la vida, y un intento de ingeniería inversa que tarde o temprano fracasa –en forma de illuminati que no pueden ni caminar o agacharse, zombis que meditan pero que NO se dan cuenta.

Primero moverse.

La conciencia corporal se desarrolla en movimiento y, por norma, cuanto más diverso y complejo, más conciencia.

De hecho, meditar, darse cuenta, puede realizarse en cualquier momento.

Caminar, correr, arrastrarse, saltar, trepar, rodar, colgarse, gatear, invertirse, jugar, tocarse, equilibrarse, empujar, cargar, lanzar…

…y sentarse, a conciencia y con conciencia, incluido en la práctica de movimiento como una parte del desarrollo de la conciencia corporal, y no como el todo.

“A más movimiento del cuerpo, más quietud de la mente.” – Ido Portal

 

¿QUIERES SEGUIR LEYENDO PARA MOVERTE MÁS Y MEJOR? SUSCRÍBETE GRATIS Y ÚNETE A NUESTRA COMUNIDAD